Advierten que el glaciar del Juicio Final seguirá derritiéndose por 150 años aunque los océanos se vuelvan a enfriar

Un experimento con tres modelos informáticos apagó por completo el deshielo oceánico bajo dos glaciares de la Antártida. Uno reaccionó como se esperaba y el otro no.

Un experimento probó qué pasaría con dos de los principales glaciares de Antártida si el océano ya no los derritiera.
Un experimento probó qué pasaría con dos de los principales glaciares de Antártida si el océano ya no los derritiera.

Un grupo de científicos quiso responder una pregunta sencilla, qué pasaría con dos glaciares de la Antártida si el mar dejara de derretirlos. Para saberlo, usaron tres programas de computadora que simulan cómo se mueve y se derrite el hielo. En esas simulaciones apagaron por completo el deshielo que provoca el agua tibia del océano cuando llega por debajo del hielo. Hicieron exactamente lo mismo con los dos glaciares, Pine Island y Thwaites, y siguieron la simulación durante 150 años.

Es un experimento imposible en la vida real, porque el agua de mar que se mete bajo el hielo siempre derrite algo. Pero sirve para medir cuánto de la pérdida actual depende del océano y cuánto no. Los resultados se publicaron en la revista Geophysical Research Letters, en un trabajo dirigido por el British Antarctic Survey, el servicio antártico británico.

Dos glaciares vecinos, dos resultados distintos

Pine Island reaccionó como se esperaba. En menos de siete años dejó de perder hielo y empezó a ganarlo, y llegó a avanzar otra vez hasta la cresta submarina donde estaba apoyado antes de la década de 1940. Thwaites, conocido como el glaciar del Juicio Final y de un tamaño parecido al de Gran Bretaña, no se recuperó. Siguió perdiendo hielo durante los 150 años, aunque cada vez más despacio.

Uno de ellos, se recuperó en 7 años. El otro nunca lo hizo.
Uno de ellos, se recuperó en 7 años. El otro nunca lo hizo.

La glacióloga Rosie Williams, autora principal del estudio, explicó que lo ocurrido en el océano en el pasado ya dejó a Thwaites en un camino sin vuelta atrás, y que enfriar el agua no alcanza para cambiarlo.

¿Por qué Thwaites no se recupera? Los dos glaciares empezaron a retroceder en la década de 1940, y el estudio sugiere que Thwaites todavía está reaccionando a ese golpe antiguo. Además, su tronco principal está cada vez más delgado. A eso se suma que la parte del glaciar que flota sobre el mar frena poco el avance del hielo. Esa lengua flotante funciona como un tapón para el hielo que baja desde tierra adentro. La de Pine Island frena bastante y la de Thwaites muy poco. Es como una bola que ya empezó a rodar cuesta abajo y sigue avanzando aunque nadie la empuje.

El colapso total de la capa de hielo contribuiría con aproximadamente 65 cm al aumento del nivel del mar a nivel mundial. Para ponerlo en perspectiva, por cada centímetro de aumento del nivel del mar, alrededor de seis millones de personas más en el planeta quedan expuestas a inundaciones costeras.

Para quien vive en la costa, esto quiere decir que una parte de la subida del nivel del mar ya está decidida, sin importar cuánto se enfríe el planeta. Hoy Pine Island aporta 0,16 milímetros por año al nivel del mar y Thwaites 0,11, según los datos de 2003 a 2019 que usa el estudio. Parece poco, pero si Thwaites se derritiera por completo el mar subiría cerca de 65 centímetros. Se estima que por cada centímetro de ascenso, unos seis millones de personas más quedan expuestas a inundaciones en la costa.

Lo que el estudio no dice

El trabajo no predice que Thwaites vaya a derretirse por completo. Tampoco analiza si existe un punto de no retorno, porque para eso harían falta modelos que combinen el comportamiento del hielo con el del océano. Los autores aclaran que simularon un caso extremo. En las simulaciones no encontraron mecanismos que aceleren la pérdida de hielo, aunque no los descartan con condiciones más reales.

El estudio sí deja una conclusión clara. Parte del hielo que se pierde hoy responde a lo que pasó hace décadas, y revertirlo llevaría mucho más que enfriar el mar. El oceanógrafo Paul Holland, coautor, agregó que todavía no se sabe si otros glaciares importantes de la Antártida están entrando en un cambio irreversible. Pidió actuar cuanto antes sobre las actividades humanas que lo provocan, y advirtió que la pérdida será todavía mayor si no se reducen las emisiones.

Además, un enfriamiento rápido del mar no parece cercano. El 22 de agosto, la temperatura media de la superficie del mar, sin contar las regiones polares, llegó a 21,1 °C según el servicio Copernicus. Fue un récord diario, que superó por poco los 21,09 °C de marzo de 2024. Como El Niño se sigue fortaleciendo en el Pacífico, es poco probable que ese valor baje de forma marcada pronto.

Referencia de la noticia

Williams, C. R., Trevers, M., Sun, S., Holland, P. R., Bett, D. T., Arthern, R. J., & Bradley, A. T.. Mass loss from Thwaites Glacier continues even without ocean melting.