Así funciona el "GPS acústico" que permite a los murciélagos volar en la oscuridad de la noche

Un estudio liderado por la Universidad de Bristol resolvió un enigma histórico: cómo los murciélagos logran desplazarse con precisión en entornos complejos y sin luz. La clave está en un mecanismo llamado “flujo acústico”, con posibles aplicaciones tecnológicas.

La investigación sugiere que los murciélagos no analizan cada eco de manera individual, sino que se apoyan en una estrategia más global y eficiente.
La investigación sugiere que los murciélagos no analizan cada eco de manera individual, sino que se apoyan en una estrategia más global y eficiente.

Durante décadas, la habilidad de los murciélagos para volar en completa oscuridad, esquivando obstáculos y cazando presas con una precisión asombrosa, fue uno de los grandes misterios de la biología. Se sabía que utilizaban la ecolocalización, una especie de sonar natural basado en la emisión de sonidos y la interpretación de sus ecos.

Sin embargo, quedaba una pregunta sin respuesta: ¿cómo procesan, en tiempo real, miles de ecos superpuestos cuando se mueven en ambientes complejos como los bosques?

Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Bristol, publicado en Proceedings of the Royal Society B, acaba de arrojar luz sobre esta incógnita. La investigación sugiere que los murciélagos no analizan cada eco de manera individual, sino que se apoyan en una estrategia más global y eficiente conocida como “velocidad de flujo acústico”.

Percibir patrones generales de ecos

La doctora Athia Haron, autora principal del trabajo e investigadora de la Escuela de Ingeniería Civil, Aeroespacial y de Diseño de Bristol, explica que el sistema sensorial de los murciélagos es extraordinario, pero también tiene límites. “Cada llamada que emite un murciélago genera ecos de múltiples objetos, ubicados a distintas distancias y direcciones. Analizar uno por uno esos ecos sería demasiado complejo”, señala. Por eso, los animales recurren a estrategias alternativas para orientarse.

En lugar de concentrarse en cada reflejo sonoro, los murciélagos perciben patrones generales en cómo regresan los ecos. Ese patrón dinámico es lo que los científicos llaman flujo acústico: una especie de “corriente sonora” que cambia según la velocidad del animal y la proximidad de los objetos que lo rodean.

Un experimento fuera de lo común

Para poner a prueba esta hipótesis, el equipo de ingenieros y biólogos diseñó un dispositivo inédito: una “máquina aceleradora de murciélagos”. Se trató de un corredor de vuelo de ocho metros de largo, construido con paneles giratorios similares a setos, cubiertos por unos 8.000 reflectores acústicos que imitaban las hojas de un cerco natural.

En lugar de concentrarse en cada reflejo sonoro, los murciélagos perciben patrones generales en cómo regresan los ecos.
En lugar de concentrarse en cada reflejo sonoro, los murciélagos perciben patrones generales en cómo regresan los ecos.

Durante tres noches, los investigadores registraron 181 trayectorias de vuelo de murciélagos pipistrelle. De ese total, analizaron en detalle los recorridos de 104 individuos que atravesaron por completo la sección experimental.

Cuando el sonido acelera o frena

El experimento consistió en modificar el movimiento de los reflectores para alterar la velocidad del flujo acústico que los murciélagos percibían. Al mover los “setos” en sentido contrario al vuelo, el flujo acústico aumentaba. La respuesta fue inmediata: los murciélagos redujeron su velocidad, en algunos casos hasta un 28 %. En cambio, cuando los paneles se movían en la misma dirección que los animales, estos aceleraban.

Según el profesor Marc Holderied, especialista en biología sensorial, este fenómeno es comparable a lo que experimenta una persona al andar en bicicleta: cuanto más rápido se mueve, más rápido parecen pasar los objetos a su alrededor. En el caso de los murciélagos, esa sensación no es visual, sino sonora.

Implicancias que van más allá de la biología

Los resultados indican que los murciélagos son sensibles a los cambios en el efecto Doppler, un componente clave del flujo acústico, y que utilizan esta información para regular su velocidad y orientación. Para el equipo, esto confirma que el flujo acústico es un mecanismo central en la navegación de estos animales.

El hallazgo no solo resuelve un viejo enigma natural, sino que también abre la puerta a aplicaciones tecnológicas. Sistemas inspirados en este principio podrían mejorar la navegación de drones y vehículos autónomos en entornos complejos, donde los sensores visuales no siempre son suficientes.

“Sabíamos que los murciélagos vuelan rápido”, concluye el doctor Shane Windsor, coautor del estudio. “Pero demostramos que podemos hacerlos volar aún más rápido con nuestro corredor de setos giratorios. Eso nos da una pista muy clara de cómo controlan su velocidad y cómo la naturaleza puede seguir inspirando nuevas soluciones tecnológicas”.

Referencia de la noticia

Athia H. Haron, Marc Wilhelm Holderied, Shane Windsor; Acoustic flow velocity manipulations affect the flight velocity of free-ranging pipistrelle bats. Proc Biol Sci 21 January 2026; 293 (2063): 20252481. https://doi.org/10.1098/rspb.2025.2481