Cambio climático: un nuevo método corrige décadas de errores al medir la nieve del Himalaya

Un estudio demuestra que las nevadas en parte del Himalaya fueron subestimadas hasta un 37 %. El nuevo sistema mejora las estimaciones y podría ayudar a anticipar la disponibilidad de agua para millones de personas.

Las nevadas en parte del Himalaya fueron subestimadas hasta un 37 %
Las nevadas en parte del Himalaya fueron subestimadas hasta un 37 %

La nieve que cae cada invierno sobre el Himalaya no solo cubre las montañas más altas del planeta. También funciona como un gigantesco reservorio de agua dulce del que dependen cientos de millones de personas en India, Pakistán, Nepal, China y Afganistán. Sin embargo, un nuevo estudio acaba de demostrar que durante años esa reserva natural se estuvo calculando de forma incorrecta.

Investigadores desarrollaron un método que permite medir con mucha mayor precisión las nevadas en alta montaña y comprobaron que, en la región del lago Hampta, en el Himalaya occidental, las estimaciones disponibles hasta ahora subestimaban la nieve acumulada en un 37 % durante una sola temporada invernal.

El hallazgo, además de mejorar el conocimiento sobre uno de los sistemas montañosos más importantes del planeta, podría transformar la forma en que se pronostica la disponibilidad de agua en una región donde el deshielo sostiene el caudal de grandes ríos durante la primavera y el verano.

El problema no era la nieve, sino cómo se la medía

Medir cuánta nieve cae en el Himalaya nunca fue una tarea sencilla. Las fuertes pendientes, la gran altitud, las bajas temperaturas y las tormentas dificultan la instalación y el mantenimiento de estaciones meteorológicas.

De hecho, en una extensa región de unos 566.000 kilómetros cuadrados, donde nacen los ríos Indo, Ganges y Brahmaputra, existe apenas una estación meteorológica de alta montaña con registros continuos de nevadas.

A esa limitación se suma otro problema. Muchos de los instrumentos utilizados para medir la precipitación fueron diseñados originalmente para registrar lluvia, no nieve. Los pluviómetros convencionales, de boca relativamente pequeña, pierden parte de la nieve cuando el viento sopla con fuerza, un fenómeno muy frecuente en zonas de montaña.

Como consecuencia, distintos estudios estimaban que las nevadas podían estar subestimadas entre un 50 % y un 100 % en algunos sectores. Para resolver esa limitación, los investigadores recurrieron a una idea tan simple como ingeniosa.

Medir la nieve en la montaña siempre fue complicado
Medir la nieve en la montaña siempre fue complicado

En lugar de intentar capturar la nieve que cae del cielo, instalaron sensores de presión en el fondo de lagos congelados de alta montaña, ubicados en el Himalaya y también en otros sistemas montañosos como los Alpes y las Montañas Rocosas.

El método aprovecha el principio de Arquímedes. A medida que la nieve se acumula sobre la superficie helada del lago, aumenta el peso sobre el hielo y cambia la presión del agua situada debajo. Midiendo esa variación, los científicos pueden calcular con precisión cuánta nieve cayó sobre toda la superficie del lago, un área mucho mayor que la cubierta por un pluviómetro tradicional.

Un dato clave para anticipar la disponibilidad de agua

Las nuevas mediciones también sirvieron para mejorar un modelo meteorológico de alta resolución desarrollado por la Oficina Meteorológica del Reino Unido. Tras ajustar el comportamiento de la nieve dentro del modelo, los investigadores lograron reproducir con mucha mayor precisión tanto el momento en que ocurren las nevadas como la cantidad acumulada, especialmente durante los eventos más intensos.

Contar con estimaciones más confiables tiene implicancias mucho más amplias que conocer cuánta nieve cayó en una montaña.

La nieve que se acumula durante el invierno alimenta el deshielo en primavera y principios del verano, justamente cuando aumenta la demanda de agua para el consumo humano, el riego y la generación de energía hidroeléctrica. En años secos, esa reserva natural puede marcar la diferencia entre un suministro suficiente o una crisis hídrica.

Además, muchos de los grandes ríos nacidos en el Himalaya atraviesan varios países, por lo que las variaciones en la disponibilidad de agua pueden intensificar tensiones entre regiones que dependen del mismo recurso.

Los investigadores sostienen que disponer de mejores estimaciones permitirá planificar con mayor precisión la gestión de embalses, anticipar posibles déficits hídricos e incluso diseñar estrategias para almacenar agua de deshielo mediante reservorios comunitarios o glaciares artificiales, una técnica que ya se utiliza en algunas zonas de alta montaña.

En un contexto de cambio climático, donde los glaciares del Himalaya pierden masa a un ritmo cada vez mayor, conocer con precisión cuánta nieve cae cada invierno adquiere una importancia estratégica. No solo porque ayuda a entender el presente de estas montañas, sino porque permite anticipar cómo cambiará en las próximas décadas uno de los mayores reservorios de agua dulce fuera de las regiones polares.

Referencia de la noticia

Siddharth Gumber, Andrés Orr, Paul Field, Federico Covi, Hamish D. Pritchard, Pranab Deb, Marc Girona-Mata, Tony Phillips, Emily Potter, Chandni Thakur, Martín Widmann. (2026). Using novel lake-based snowfall measurements from sites in the Alps, Himalayas, and Rockies to evaluate snowfall estimates from atmospheric simulations using the high-resolution regional UK Met Office Unified Model.