Carbono azul: por qué proteger los manglares puede frenar la crisis climática

Un estudio reciente indica que los manglares almacenan grandes cantidades de carbono durante largos periodos y pueden ser aliados estratégicos en la lucha contra el cambio climático, pero la degradación amenaza este potencial natural.

Las investigaciones revelan que la preservación de los manglares puede contribuir a abordar la crisis climática. Crédito: National Geographic/Pablo Albarenga.
Las investigaciones revelan que la preservación de los manglares puede contribuir a abordar la crisis climática. Crédito: National Geographic/Pablo Albarenga.

Los manglares han ido ganando protagonismo en el debate climático global debido a su extraordinaria capacidad para capturar y almacenar carbono. Conocidos como ecosistemas de "carbono azul", estos entornos costeros funcionan como verdaderos sumideros naturales de carbono, retirando el dióxido de carbono de la atmósfera y contribuyendo a mitigar el calentamiento global.

Un estudio científico publicado en la revista Marine Pollution Bulletin refuerza esta importancia al analizar el papel de los manglares en el secuestro de carbono, particularmente dentro del suelo. Los resultados indican que una gran parte de este carbono permanece almacenada durante periodos prolongados, amplificando así el impacto positivo de estos ecosistemas en la estabilidad climática.

Además, los investigadores destacan que los manglares son particularmente eficientes porque acumulan carbono no solo en su vegetación, sino, y esto es aún más importante en sus suelos ricos en materia orgánica, donde puede permanecer durante siglos.

Las reservas naturales de carbono superan a las de otros bosques

Los manglares se sitúan entre los ecosistemas más eficientes del planeta para la captura de carbono. Se estima que pueden almacenar hasta cinco veces más carbono que los bosques terrestres tradicionales, lo que los convierte en una herramienta esencial para mitigar la crisis climática.

Este rendimiento se atribuye a las condiciones únicas que se dan en estos entornos: suelos anegados, bajos niveles de oxígeno y una alta productividad biológica. Estos factores ralentizan la descomposición de la materia orgánica y favorecen la acumulación de carbono a lo largo del tiempo.

Según los expertos, una sola hectárea de bosque de manglar puede almacenar desde cientos hasta miles de toneladas de carbono, especialmente en las capas más profundas del suelo. Esta capacidad transforma a estos ecosistemas en verdaderas "reservas climáticas naturales".

La degradación amenaza con liberar el carbono almacenado

A pesar de su inmenso potencial, los ecosistemas de manglares se encuentran actualmente bajo una presión severa. La expansión urbana, la contaminación y la conversión de estas áreas para actividades económicas han provocado la pérdida acelerada de estos entornos en diversas regiones del planeta.

Los manglares son sumideros de carbono vitales, pero están sufriendo degradación. Crédito: CCarbon USP.
Los manglares son sumideros de carbono vitales, pero están sufriendo degradación. Crédito: CCarbon USP.

Cuando se degradan, estos ecosistemas dejan de capturar carbono y comienzan a liberar el que tenían almacenado, exacerbando así el efecto invernadero. Se estima que anualmente se pierde entre el 1 % y el 3 % de la superficie mundial de manglares.

Además, la destrucción de estos entornos compromete otros servicios esenciales, tales como la protección contra la erosión costera, el mantenimiento de la biodiversidad y el sustento de las comunidades tradicionales que dependen de la pesca y de los recursos naturales.

Las soluciones basadas en la naturaleza cobran impulso

Ante este escenario, la protección y restauración de los manglares han sido identificadas como soluciones basadas en la naturaleza para hacer frente a la crisis climática. En diversos países se están implementando proyectos de reforestación y conservación que arrojan resultados prometedores en términos de captura de carbono y recuperación ambiental.

Los expertos sostienen que las políticas públicas y las inversiones en "carbono azul" pueden potenciar significativamente el papel de estos ecosistemas dentro de las estrategias climáticas globales. Además de reducir las emisiones, estas iniciativas contribuyen a la adaptación al cambio climático al proteger las zonas costeras vulnerables.

El estudio subraya que la preservación de los manglares no es meramente una cuestión ambiental, sino una estrategia climática urgente. En un escenario de aumento de las emisiones y de eventos climáticos extremos, estos ecosistemas pueden erigirse como aliados decisivos para frenar el avance de la crisis climática, siempre y cuando sean protegidos a tiempo.

Referencia de la noticia

Elsevier. Artigo "Blue carbon stock heterogeneity in Brazilian mangrove forests: A systematic review". 2023

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