Con El Niño disparado y más riesgo de tormentas en Europa, los meteorólogos prueban drones para afinar sus previsiones

Una nueva generación de drones permitirá medir variables atmosféricas y analizar las nubes con mayor precisión. Los científicos buscan incorporarlos a las redes de observación para mejorar los pronósticos de fenómenos extremos y anticipar situaciones de riesgo.

Los servicios meteorológicos podrían contar con observaciones rutinarias de sectores de la atmósfera que actualmente tienen una cobertura limitada.
Los servicios meteorológicos podrían contar con observaciones rutinarias de sectores de la atmósfera que actualmente tienen una cobertura limitada.

La meteorología podría estar frente a un nuevo salto tecnológico. Investigadores de Estados Unidos y el Reino Unido están desarrollando drones capaces de recopilar información atmosférica en tiempo real, incluso en el interior de las nubes. El objetivo es mejorar los pronósticos y ganar tiempo para anticipar tormentas y otros episodios de tiempo extremo.

La iniciativa cobra especial relevancia ante la perspectiva de un invierno europeo condicionado por un episodio de El Niño que podría alcanzar una intensidad excepcional. En ese contexto, disponer de más observaciones y actualizar los modelos meteorológicos con mayor frecuencia resulta fundamental.

Drones que pueden anticipar la llegada del mal tiempo

Investigadores estadounidenses destacaron que estos dispositivos pueden medir variables como la presión atmosférica y la velocidad del viento durante sus vuelos, transmitiendo información en tiempo real para mejorar el seguimiento de sistemas meteorológicos potencialmente peligrosos.

El interés por esta tecnología también llegó al sector energético. Los operadores eléctricos necesitan anticipar los cambios meteorológicos: la nubosidad puede reducir la generación solar, mientras que una tormenta próxima puede incrementar rápidamente la producción de los parques eólicos.

Pero su utilidad va mucho más allá de los mercados. Los drones podrían complementar las mediciones que actualmente realizan los globos meteorológicos, aportando información en altura con mayor frecuencia, incluso cada hora o en intervalos menores. Además, permitirían reducir los residuos asociados a los equipos que se pierden o descartan durante los lanzamientos.

El desafío de medir lo que ocurre dentro de las nubes

Uno de los proyectos más prometedores se desarrolla en la Universidad de Leeds, en el Reino Unido. Se trata de DOOC (Drone Observation Of Clouds), una investigación que busca determinar cómo incorporar las mediciones realizadas por drones a los sistemas de predicción meteorológica.

Este avance permitiría alertas más tempranas y mayores posibilidades de proteger a la población.
Este avance permitiría alertas más tempranas y mayores posibilidades de proteger a la población.

Entre junio y noviembre de 2026, el equipo realizó pruebas en Yorkshire, en colaboración con la empresa especializada Menapia. Para ello consiguió autorización para operar en una estrecha columna de espacio aéreo de apenas 30 metros de ancho, desde la superficie hasta los 1.600 metros de altura.

Los vuelos permiten registrar temperatura, humedad y viento a diferentes niveles, pero también analizar las partículas que componen las nubes. Para esto último, los drones incorporan un contador capaz de determinar el tamaño y la concentración de las pequeñas gotas de agua suspendidas en el aire.

Se trata de información especialmente valiosa, ya que las características de las nubes influyen en la formación de precipitaciones, niebla, granizo y tormentas. El dispositivo utilizado lleva cerca de una década de desarrollo y perfeccionamiento para conseguir mediciones confiables desde plataformas aéreas no tripuladas.

Una nueva herramienta para los pronósticos del futuro

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya había dado un primer paso en esta dirección en 2024, cuando organizó su primera demostración de drones meteorológicos, enfocada en medir temperatura y velocidad del viento en los niveles más bajos de la atmósfera.

La perspectiva es desarrollar redes de estaciones con drones que puedan despegar y aterrizar de manera remota. Así, los servicios meteorológicos contarían con observaciones rutinarias de sectores de la atmósfera que actualmente tienen una cobertura limitada.

Esta información también podría impulsar los modelos meteorológicos basados en inteligencia artificial, que dependen especialmente de la cantidad y calidad de los datos disponibles para elaborar sus predicciones.

Sin embargo, todavía existen obstáculos. Uno de los principales es conseguir que las autoridades regulatorias habiliten operaciones científicas en un espacio aéreo compartido con aviones comerciales y otros drones. Por eso, los investigadores consideran necesario invertir en infraestructura y desarrollar nuevas normas que permitan aprovechar esta tecnología.

El objetivo final es mejorar la anticipación de fenómenos meteorológicos extremos. Si los drones consiguen aportar información atmosférica de manera continua y a distintas alturas, los meteorólogos podrían detectar antes las condiciones favorables para el desarrollo de tormentas severas. Una ventaja que podría traducirse en alertas más tempranas y mayores posibilidades de proteger a la población.