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¿Cuál fue la trayectoria de los humanos africanos hace 300 mil años?

Una reciente investigación propuso dos rutas claves para las migraciones africanas hace 300 mil años. Además, existe un umbral mínimo de precipitación que motivó estos movimientos. Te invitamos a aprender más sobre nuestra evolución humana.

Mujeres africanas cargando cestas
La cantidad mínima de precipitación fue un factor climático crucial para potenciar las migraciones fuera de África hace 300 mil años.

Científicamente, el origen africano de los humanos está bien establecido. Sin embargo, los tiempos y rutas de sus expansiones por Euroasia continúan siendo un tema de arduo trabajo y debate. Pero, como la ciencia progresa constantemente, una investigación publicada en la Revista Nature Communications (NC) nos da más luces de lo que ocurrió en este continente hace 300 mil años atrás.

El equipo científico utilizó reconstrucciones paleoclimáticas de alta resolución para estimar cuán difícil fue para los humanos, en términos de disponibilidad de lluvia, abandonar el continente africano en los últimos 300 mil años. Luego, combinaron estos resultados con una estimación antropológica y ecológica del nivel mínimo de lluvia requerido por los cazadores y recolectores para sobrevivir. Esto permitió reconstruir cuándo y a lo largo de qué trayectorias geográficas, las expansiones fuera de África habrían sido factibles, climáticamente hablando.

Para obtener resultados contundentes, el equipo científico se enfocó en analizar dos variables climáticas: precipitación y aridez. ¿Por qué? Estos eran factores ecológicos limitantes en la región, por ende, eran las condiciones climáticas clave de la capacidad de los primeros humanos modernos para mantenerse a sí mismos. Recordemos que la especie humana cazaba y recolectaba alimentos de origen animal y vegetal, siendo primordial la recolección de agua durante las migraciones fuera de África.

Por otra parte, se consideró dos posible rutas hacia Euroasia. Una, a través del Puente Nilo - Sinaí - Tierra. La segunda, mediante el Estrecho de Bab El Mandeb. Con el objetivo de estimar el requisito mínimo anual de precipitación que necesitaba el Homo sapiens para viajar fuera de África, fue necesario asumir que era posible cruzar el delta del Nilo en todo momento.

Luego de los análisis, el equipo científico descubrió que existe un umbral de precipitación en torno a los 90 mm de lluvia por año, por debajo del cual no se registran cazadores ni recolectores en los datos antropológicos. Además, este nivel coincide con la cantidad mínima de precipitación que puede sustentar una comunidad de pastores.

Las áreas actuales del norte de África y la Península Arábiga, que experimentan estos montos de agua caída, permiten el crecimiento de juncos, pastos y pequeños arbustos dispersos. Este tipo de vegetación es capaz de albergar a varios mamíferos adaptados a ambientes muy áridos que habrían sido presa potencial del Homo sapiens. Aquí encontramos especies de antílope, gacela, zorro, gato, musaraña y roedores.

La reconstrucción paleoclimática de esta investigación, sugiere que hubo varias ventanas de clima adecuado a lo largo de las dos posibles rutas. Algunas de estas ventanas son anteriores a los restos más antiguos fuera de África, pero son totalmente compatibles con la datación genética del Homo sapiens entre hace unos 250 y 130 mil años. Por su parte, las migraciones a Euroasia fueron factibles a lo largo de ambas rutas.

Dos escenarios distintos para una salida hace unos 65 mil años. Este momento ha sido sugerido como el de la mayor expansión fuera del continente africano. De acuerdo con la evidencia arqueológica y genética, son compatibles con las estimaciones de esta investigación.