El “ascensor invisible” del océano: cómo el zooplancton hunde cientos de microplásticos cada día
Un estudio pionero midió en tiempo real la velocidad con la que los copépodos procesan microplásticos. Los resultados revelan que estos diminutos animales actúan como bombas biológicas que trasladan la contaminación plástica desde la superficie hacia las profundidades marinas.

Por primera vez, un equipo internacional de científicos logró registrar y medir en tiempo real la velocidad a la que los microplásticos atraviesan el sistema digestivo de una especie clave de zooplancton. A partir de esos datos, los investigadores estimaron cuántas partículas plásticas podrían estar siendo transportadas y hundidas diariamente en el océano por estos diminutos organismos.
El hallazgo es relevante porque los microplásticos —más de 125 billones de partículas acumuladas en los mares del mundo— ya no son vistos solo como un problema superficial.
En este escenario, el zooplancton emerge como una vía biológica central para el transporte de microplásticos. Entre ellos, los copépodos ocupan un lugar protagónico.
Copépodos: pequeños pero decisivos
Los copépodos son considerados los animales más abundantes del planeta. Dominan las comunidades de zooplancton en prácticamente todas las regiones oceánicas, desde las aguas superficiales hasta las profundidades. Su número es tan grande que incluso acciones individuales aparentemente insignificantes —como ingerir una partícula de plástico— pueden generar efectos acumulativos de enorme escala ecológica.
Además de alimentarse de microalgas, los copépodos son la base de la dieta de peces, aves marinas y mamíferos. También cumplen un rol clave en la llamada “bomba biológica”, un proceso mediante el cual el carbono es empaquetado en pellets fecales que se hunden hacia capas profundas del océano.
En los últimos años, la ciencia comenzó a reconocerlos también como vectores de microplásticos: los ingieren, los transfieren a sus depredadores o los exportan a profundidad a través de sus desechos y cuerpos. Sin embargo, hasta ahora no existían mediciones precisas sobre cuánta cantidad de plástico procesan ni a qué velocidad lo hacen.
Un experimento con visualización en tiempo real
El nuevo estudio, publicado en la revista Journal of Hazardous Materials, fue liderado por la investigadora Valentina Fagiano junto a científicos del Plymouth Marine Laboratory (PML). Para el trabajo, los investigadores recolectaron ejemplares de Calanus helgolandicus, un copépodo común del Atlántico Norte, en el Canal de la Mancha.

En el laboratorio, los animales fueron expuestos a tres tipos habituales de microplásticos: esferas fluorescentes de poliestireno, fibras de nylon y fragmentos del mismo material. Los ensayos se realizaron bajo distintas condiciones de alimento, con el objetivo de evaluar si la forma del plástico o la disponibilidad de comida alteraban la velocidad de tránsito intestinal.
Gracias a técnicas de visualización en tiempo real, los científicos siguieron el recorrido de partículas individuales desde la ingestión hasta la expulsión. Así pudieron medir con gran precisión dos variables clave: el tiempo de paso intestinal —cuánto permanece el microplástico dentro del organismo— y el intervalo de ingestión, es decir, cada cuánto tiempo el copépodo consume una nueva partícula.
Resultados que cambian la perspectiva
Los resultados fueron sorprendentes por su consistencia. En todos los experimentos, el tiempo de paso intestinal se concentró en torno a una mediana de 40 minutos, sin diferencias significativas entre esferas, fibras o fragmentos, ni según la cantidad de alimento disponible. En términos simples: todos los tipos de microplásticos se mueven a una velocidad similar a través del intestino del copépodo.

Al combinar estos datos con estimaciones realistas de abundancia de copépodos en el oeste del Canal de la Mancha, los investigadores calcularon que estos organismos podrían estar transportando del orden de 271 partículas de microplástico por metro cúbico de agua de mar cada día.
Según explicó el ecólogo marino Matthew Cole, los pellets fecales de los copépodos son más densos que el agua y se hunden. “Cuando los microplásticos son ingeridos y luego reempaquetados en estos pellets, descienden junto con ellos a través de la columna de agua”, señaló.
Consecuencias para la cadena alimentaria
Para la investigadora Rachel Coppock, el estudio demuestra que la contaminación plástica no se limita a la superficie oceánica. “El zooplancton está moviendo constantemente microplásticos hacia el interior del océano y a lo largo de la red trófica. Los copépodos no solo los encuentran: los procesan y los transportan día tras día”, afirmó.

La profesora Penelope Lindeque destacó implicancias aún más amplias. Dado que los copépodos son alimento principal de larvas de peces y de peces pelágicos pequeños, su exposición crónica a microplásticos podría trasladarse a niveles superiores de la cadena alimentaria, con posibles efectos sutiles sobre la salud, el comportamiento o el balance energético de las especies.
“Es como un sistema de cañerías y, al mismo tiempo, un servicio de entrega de microplásticos”, resumió. “El zooplancton los hunde y también los distribuye hacia arriba en la cadena alimentaria”.
Hacia mejores modelos y decisiones
Hasta ahora, muchos modelos informáticos de transporte de microplásticos carecían de parámetros biológicos específicos sobre ingestión y excreción en zooplancton. El marco cuantitativo desarrollado en este estudio permite integrar estos procesos, reducir incertidumbres y mejorar la identificación de zonas de riesgo.
En palabras de la autora principal, Valentina Fagiano, contar con números realistas es clave para conectar lo que ocurre dentro de un solo organismo con la redistribución de plásticos a escala de ecosistemas enteros. Un paso fundamental para comprender —y eventualmente mitigar— una de las formas más persistentes de contaminación marina.
Referencia de la noticia
Valentina Fagiano et al, Real-time visualization reveals copepod mediated microplastic flux, Journal of Hazardous Materials (2025). DOI: 10.1016/j.jhazmat.2025.140551