El calentamiento global no solo provoca cambios extremos en el clima también multiplica las epidemias globales
Una nueva investigación científica establece una relación directa entre fenómenos meteorológicos extremos producto del calentamiento global antropogénico, y un brote masivo de dengue en Perú.

El cambio climático de origen antropogénico está aumentando el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos que pueden provocar epidemias de enfermedades infecciosas, pero pocos estudios han medido directamente esta consecuencia para la salud.
Las precipitaciones extremas pueden desencadenar brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos al desplazar a la población, interrumpir las actividades de salud pública y crear hábitats de reproducción acuáticos.
En un reciente estudio los científicos lograron cuantificar los efectos de las precipitaciones extremas durante el ciclón Yaku en el noroeste de Perú en marzo de 2023. Este ciclón fue seguido inmediatamente por un brote de dengue donde los casos superaron los promedios históricos en 10 veces.
Estimaron que en un 60 % de los casos de dengue (equivalente a 22.014 casos notificados durante 3 meses en los distritos afectados), fueron atribuibles a las precipitaciones extremas durante el ciclón Yaku.
En comparación con la era preindustrial, las condiciones de lluvias extremas en marzo fueron un 31 % más probables (y un 189 % más probables de coincidir con temperaturas cálidas propicias para la transmisión del dengue) en las últimas décadas en el noroeste de Perú.
Evaluar los vínculos entre el cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos y los brotes de dengue y otras enfermedades infecciosas es fundamental para comprender los impactos actuales del cambio climático y para prepararse ante futuros riesgos para la salud.
El ciclón Yaku y sus efectos a largo plazo
El trabajo realizado por investigadores de Stanford y otras instituciones se centró en el ciclón Yaku, que afectó al noroeste peruano entre el 7 y el 20 de marzo de 2023 con lluvias excepcionales, y que fue seguido por el mayor brote de dengue registrado en la historia del país. Los autores parten de una hipótesis precisa: los eventos extremos de precipitación pueden disparar epidemias al crear hábitats para los mosquitos, dañar infraestructura y dificultar el control vectorial.

Para estimar el efecto del ciclón, el estudio aplicó un enfoque de control sintético generalizado en 56 distritos con las mayores anomalías de lluvia, comparando los casos observados con un escenario contrafactual sin ciclón, construido a partir de distritos no afectados pero climáticamente comparables. Con ese método, el equipo calculó que el 67 % de los casos notificados en las zonas impactadas fueron atribuibles a Yaku.
Además, el análisis climático mostró que precipitaciones extremas de marzo como las asociadas a Yaku son hoy 42 % más probables que en la era preindustrial, debido al forzamiento climático histórico.
Del evento extremo al brote epidémico
Los autores sitúan su investigación en un problema más amplio: las actividades humanas están modificando el sistema climático y aumentando la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos, con consecuencias directas sobre la salud. Entre las enfermedades más sensibles a estas variaciones se encuentran las transmitidas por mosquitos, porque su dinámica depende de la temperatura y de la disponibilidad de agua para la reproducción del vector.

En ese marco, el dengue aparece como un caso especialmente relevante. El artículo recuerda que los contagios han crecido de forma extraordinaria en los últimos años a escala global, y que las lluvias intensas ya habían sido señaladas como un posible detonante de brotes, aunque hasta ahora predominaban análisis correlacionales y no estimaciones causales de un evento concreto.
El aporte central de este trabajo es precisamente ese: vincular un episodio meteorológico extremo específico con una epidemia concreta. El ciclón Yaku afectó sobre todo la costa noroccidental de Perú y, según el estudio, actuó como un disparador epidemiológico en un contexto donde el clima ya favorecía la transmisión.
Cuánto del brote de dengue explicó el ciclón Yaku
Para medir el impacto sanitario, los investigadores compararon la incidencia real de dengue en los distritos afectados con una estimación de referencia construida mediante controles sintéticos. Ese diseño permitió aislar el efecto del ciclón frente a otros factores que también influyen en la transmisión, incluidos patrones climáticos de base y tendencias no observadas.
Los resultados indican que los casos se mantuvieron significativamente elevados durante más de seis meses, entre el 22 de abril y el 3 de noviembre de 2023. En ese período, 38.209 casos de los 57.246 registrados en los 56 distritos analizados fueron atribuibles al ciclón, con un intervalo de confianza del 95 % entre 17.454 y 49.928.

La magnitud del efecto no fue homogénea. El aumento más fuerte de la incidencia apareció en distritos con viviendas construidas con materiales de baja calidad en techos y paredes, mayor susceptibilidad a inundaciones y temperaturas medias superiores a 24 °C durante Yaku. El estudio interpreta que estas condiciones pueden aumentar tanto la exposición humana al mosquito como la vulnerabilidad del entorno tras un evento extremo.
La señal del cambio climático detrás de las lluvias extremas
El tercer componente del trabajo consistió en una atribución climática basada en simulaciones CMIP6. Los autores analizaron 203 realizaciones de 7 modelos climáticos para evaluar si las precipitaciones extremas de marzo en el noroeste de Perú se han vuelto más frecuentes desde la etapa preindustrial.
Según esos modelos, los valores extremos de precipitación mensual en marzo ocurrieron en 10.76 % de las simulaciones del período 1850–1899, subieron a 13 % en 1900–1964, y alcanzaron 15.3 % en 1965–2014. En términos relativos, eso implica que estos episodios son 42 % más probables en la etapa histórica reciente que en la línea de base preindustrial.
El cambio climático antropogénico no solo altera promedios térmicos o regímenes de lluvia, también incrementa la probabilidad de extremos que pueden traducirse en crisis sanitarias. En este caso, el estudio identifica un encadenamiento causal entre forzamiento climático, precipitación extrema y epidemia de dengue, con implicancias directas para la salud pública, la adaptación y la vigilancia epidemiológica en un mundo más caliente.
Referencia de la noticia
Mallory J. Harris, et al. “Las precipitaciones extremas, exacerbadas por el cambio climático antropogénico, provocaron el brote de dengue sin precedentes en Perú en 2023”. One Earth. 17 de marzo de 2026.