El cambio climático podría acelerar la evolución de los seres vivos: lo que le pasó a una mosca puede cambiar todo
Un nuevo estudio científico descubrió que el estrés por calor deja marcas en el ADN que se heredan por al menos cuatro generaciones. El cambio climático podría estar acelerando la evolución de los seres vivos sin que nadie lo vea venir.

Siempre nos enseñaron que la evolución es lenta. Que los cambios en las especies toman miles de años. Pero un estudio publicado en abril de 2026 en la revista Molecular Biology and Evolution está poniendo en duda esa certeza, y lo hace con un protagonista inesperado: la mosca de la fruta.
Lo que encontraron los investigadores tiene algo de perturbador. El estrés térmico en moscas de la fruta provoca cambios en la expresión genética y en el desarrollo que persisten durante al menos tres generaciones, especialmente en poblaciones de climas áridos. O sea: un golpe de calor que sufrió la abuela puede dejar huellas en los bisnietos, sin que cambie ni una sola letra del ADN.
Eso no es evolución clásica. Es algo distinto y quizás más urgente.
El calor que se hereda: lo que dice la ciencia
Los investigadores estudiaron moscas recolectadas en España y Finlandia para comparar respuestas en climas áridos y fríos, midiendo la expresión genética y los cambios en el desarrollo de las crías durante varias generaciones.
El resultado fue claro: las moscas de clima árido, acostumbradas históricamente al calor, respondieron mejor. Las camadas que nacieron más de dos días después del golpe de calor se desarrollaron más rápido que los grupos de control, lo que sugiere una respuesta fisiológica potencialmente beneficiosa.
El mecanismo detrás de esto se llama herencia epigenética transgeneracional: ciertas marcas químicas sobre el ADN no se borran entre generaciones, sino que viajan con ellas como un mensaje del pasado. Es como si el organismo le dijera a sus descendientes: "cuidado, viene el calor".
Según el autor principal del estudio, Ewan Harney, los efectos transgeneracionales observados en la expresión genética y el tiempo de desarrollo demuestran que el estrés térmico no solo selecciona moscas mejor adaptadas, sino que puede facilitar directamente la evolución.
Las consecuencias de acelerar la evolución
Que el calor pueda reprogramar el desarrollo de los seres vivos durante varias generaciones tiene implicaciones que van mucho más allá de la biología de laboratorio. Las temperaturas en la Tierra están aumentando debido al cambio climático antropogénico, lo que representa un desafío evolutivo para muchas poblaciones, con eventos extremos como olas de calor que actuarán como poderosos motores evolutivos.

El problema es que no todos los cambios serán buenos. No todas las modificaciones transgeneracionales desencadenadas por el cambio climático aumentarán la aptitud de los organismos: las condiciones de estrés por calor, con frecuencia generan efectos negativos que persisten en las generaciones siguientes, eliminando cualquier beneficio.
Lo cierto es que estamos moviendo una palanca cuyos efectos en cascada apenas empezamos a entender. Cada décima de grado que sube el termómetro global no solo cambia el clima: puede estar reescribiendo, en silencio, el futuro biológico de muchas especies.
La acción climática no es solo una cuestión ambiental. Es, también, una cuestión evolutiva.
Referencia de la noticia
Ewan Harney, Josefa González (2026). Transgenerational effects of heat shock on gene regulation and fitness-related traits in natural Drosophila populations. Molecular Biology and Evolution, Volume 43, Issue 4, April 2026, msag069.
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