Prohibido circular en auto: dónde quedan los 3 pueblitos peatonales más bellos de Argentina
Paisajes alpinos, mística minera y calles colgadas de la montaña para recorrer caminando: una selección de destinos que eligieron la peatonalización para proteger su tranquilidad, su paisaje y su identidad cultural.

En Argentina, el verdadero lujo de viajar a veces no se mide en kilómetros recorridos, sino en la paz de los lugares donde el tiempo parece haberse detenido. Con el objetivo de resguardar su tranquilidad, preservar su patrimonio y proteger el entorno natural, algunos rincones del país decidieron cerrarles las puertas al ruido del motor.
Se trata de destinos en donde las calles se caminan despacio y la banda sonora pertenece exclusivamente a la naturaleza. A continuación, descubrimos tres fascinantes pueblos peatonales en diferentes provincias argentinas que prohibieron la circulación de autos y que, justamente por eso, vale la pena conocer.
La Cumbrecita, Córdoba
Es el pionero indiscutido y considerado el primer pueblo peatonal de Argentina. En este rincón privilegiado del sonido de la naturaleza y más nada, los autos de los visitantes deben quedar obligatoriamente en una playa de estacionamiento en el ingreso al pueblo.

Sus calles de estética alpina, rodeadas de bosques y cascadas, están diseñadas exclusivamente para recorrerse a pie, ofreciendo así un destino ideal tanto para quienes buscan descansar en un entorno de paz absoluta como para los amantes del senderismo y la aventura.
¿Cómo llegar a La Cumbrecita?
La Cumbrecita es una localidad situada en el Valle de Calamuchita, en un entorno natural fascinante que corresponde a las Sierras Grandes de Córdoba, a unos 120 kilómetros de Córdoba Capital y a 38 kilómetros de Villa General Belgrano.
Para llegar desde Córdoba Capital, se debe tomar la Ruta Provincial 5 hasta Villa General Belgrano y, desde allí, desviarse por la ruta asfaltada Ruta Provincial S273 que conduce directamente al acceso del pueblo.
¿Qué hacer en La Cumbrecita?
Las mejores actividades y atractivos imperdibles para disfrutar en este pueblo alpino incluyen caminar por su centro; visitar la Plaza de los Pioneros y La Fuente, y descubrir la Capilla Ecuménica, con un particular diseño en madera y ubicada en uno de los sitios más altos de la zona, rodeada de un frondoso bosque de pinos.

También se puede disfrutar de sus ollas y saltos de agua naturales: por ejemplo, La Olla es uno de los rincones más populares del arroyo Almbach. Se llega a este sitio mediante una breve caminata de 10 minutos desde el centro y una vez en destino ofrece una hermosa pileta natural de agua cristalina.
Otra opción es dirigirse hacia Cascada Grande, en un trekking de unos 20 minutos entre puentes de madera y pinos que lleva hasta un imponente salto de agua de unos 14 metros de altura, ideal para contemplar la naturaleza y relajarse al sonido del agua.
Una visita a La Cumbrecita no está completa sin probar sus sabores tradicionales: las cartas locales destacan por platos típicos como el goulash con spätzle, las salchichas alemanas con chucrut y fondue de queso, todo acompañado por excelentes variedades de cerveza artesanal. Para la tarde, las casas de té ofrecen exquisita pastelería, siendo el strudel de manzana y la torta Selva Negra los grandes favoritos de la región.
La Carolina, San Luis
Además de que vale la pena visitarlo por su condición de destino peatonal, este antiguo pueblo minero de calles de piedra y casas coloniales fue elegido por la ONU Turismo como uno de los pueblos más lindos del mundo en el marco de su concurso Best Tourism Villages.
Si algo caracteriza a su entramado urbano es la belleza de un entorno que se propuso la conservación de la ruralidad, lo simple, lo auténtico y lo local por sobre cualquier otro intento de masificación turística.
Esta ubicación también ha implementado la peatonalización de su casco histórico, prohibiendo el tránsito vehicular para preservar su tranquilidad, su patrimonio arquitectónico e identidad cultural.
¿Cómo llegar a La Carolina?
La Carolina está situado en el departamento Coronel Pringles, en el corazón de las Sierras de San Luis, a unos 83 kilómetros al norte de la capital provincial.
Para llegar a La Carolina desde San Luis Capital, se debe tomar la Ruta Provincial 9 en dirección norte. Es un camino completamente pavimentado y de un gran atractivo visual que pasa por las localidades de Juana Koslay y El Trapiche, trepando las sierras hasta superar los 1.500 metros sobre el nivel del mar donde se encuentra el pueblo.
¿Qué hacer en La Carolina?
La actividad insignia del pueblo es explorar la antigua mina de oro que supo destacar a esta ubicación. Con equipamiento especial de botas de goma, cascos y linternas, aquí se realizan excursiones guiadas para adentrarse unos 300 metros al corazón de las montañas dentro de los antiguos túneles de la mina Buena Esperanza, conociendo las historias de la fiebre del oro del siglo XVIII.
Otras propuestas locales invitan a conocer la Reserva de Llamas Antu Ruca, un establecimiento dedicado a la cría y manejo de llamas de forma artesanal donde se puede interactuar con los animales, realizar caminatas serranas junto a ellos y conocer el fascinante proceso productivo del hilado en telar.

Desde La Carolina también es posible hacer una excursión a la Gruta de Inti Huasi: ubicada a unos 20 kilómetros del pueblo, es uno de los yacimientos arqueológicos prehistóricos más importantes del continente, con vestigios humanos y aleros de arte rupestre que datan de más de 8.000 años de antigüedad.
Iruya, Salta
Debido a su geografía extrema con calles empedradas sumamente empinadas, estrechas y sinuosas, el tránsito de automóviles comunes está prácticamente restringido en sus zonas más tradicionales.

Caminar es la única manera de adentrarse en su místico casco urbano y disfrutar de sus casas de adobe y paja sin alterar el ritmo andino de la localidad.
¿Cómo llegar a Iruya?
Iruya es uno de los más convocantes atractivos del norte argentino: se encuentra en el norte de la provincia de Salta, sobre los faldeos orientales de la sierra de Santa Victoria, dentro de la reserva de biosfera de las Yungas, a 307 km de la capital salteña y a 73 km de Humahuaca en Jujuy.
El acceso principal a Iruya se realiza desde Humahuaca, por la Ruta Nacional 9 y la Ruta Provincial 13. Se trata de un tramo de tierra que atraviesa varios ríos, recomendado especialmente para traslados en vehículos 4x4, aunque también se ofrecen servicios de colectivos desde Humahuaca y San Salvador de Jujuy.
¿Qué hacer en Iruya?
La fisonomía del pueblo invita a la contemplación y al esfuerzo físico, recompensando a cada paso con postales imponentes que parecen detenidas en el tiempo.
Las actividades imperdibles para descubrir la magia local incluyen admirar y fotografiarse en la Iglesia de San Roque y San José: construida en 1753, esta pintoresca iglesia de fachada amarilla y azul es la silueta más famosa del pueblo. Se trata de un templo ubicado a la entrada del casco histórico que destaca de forma perfecta sobre el fondo de montañas áridas y es el punto de partida ideal para cualquier caminata.

También subir al Mirador de la Cruz, uno de los puntos panorámicos más accesibles y espectaculares. El ascenso a pie lleva unos 20 o 30 minutos desde el centro por senderos empinados pero desde la cima se obtiene una vista aérea inigualable de todo el caserío de Iruya "colgado" de la montaña y del cauce del río.
Para quienes quieran sumar otro recorrido, es posible caminar hacia el Mirador de El Cóndor: se trata de una panorámica aún más elevada, en un sendero que exige un poco más de esfuerzo físico, pero ofrece la oportunidad única de apreciar el vuelo de los cóndores andinos que suelen planear sobre las corrientes de aire de los acantilados.
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