El planeta en alerta roja: 22 de las 34 señales vitales de la Tierra están en caída libre

Un nuevo informe global de monitoreo climático revela que la mayoría de los indicadores clave que miden la salud del planeta están alcanzando niveles récord. Una investigación publicada en BioScience advierte que la trayectoria hacia una “Tierra invernadero” se acelera. ¿Estamos al borde de perder el control?

Sistema planetario
El exceso de energía atrapada dentro del sistema climático terrestre lo está llevando a un punto de no retorno, insisten cada vez más científicos.

El informe “2025 State of the Climate Report: Our Planet’s Vital Signs Are Crashing”, publicado por la revista Eos, expone que el año 2024 marcó un récord de temperaturas y concentraciones de gases de efecto invernadero. Los océanos, el hielo, los bosques y la atmósfera muestran signos de agotamiento sin precedentes.

Veintidós de las treinta y cuatro señales vitales del planeta están en zona roja. La Tierra nos está dando una advertencia clara: el sistema climático está perdiendo estabilidad.

Una investigación dada a conocer a través de BioScience agrega que las tendencias actuales reflejan un colapso de las funciones estabilizadoras del sistema terrestre. El aumento de las emisiones de CO2, la pérdida de bosques y la disminución del albedo polar generan retroalimentaciones que intensifican el calentamiento global.

El estudio señala que los últimos años han sido los más cálidos de la historia moderna, y que los océanos absorben cada vez más calor, afectando corrientes, ecosistemas y equilibrio energético. Los científicos advierten que estamos presenciando una aceleración del cambio climático más rápida de lo previsto. Entre tantas cosas, hace día dimos cuenta del aumento en huracanes de rápido desarrollo.

Las causas detrás del deterioro

El consumo de combustibles fósiles alcanzó su punto máximo en 2024, impulsando las emisiones globales a niveles nunca registrados. Este aumento de gases de efecto invernadero está asociado con la reducción de aerosoles que antes actuaban como moderadores del calor, lo que acelera el calentamiento planetario.

Calor oceánico
Variaciones en el contenido de calor oceánico en los primeros 2000 metros de profundidad desde 1958. Las barras verdes indican la precisión de la medición. Los colores azul y rojo indican, respectivamente, si un año en particular fue más frío o más cálido que el período 1981-2010. Este período sirve como base para que los científicos lo comparen con condiciones de referencia.

Los océanos, que absorben más del 90 % del exceso de energía térmica del planeta, están alcanzando temperaturas récord. Este fenómeno altera la circulación oceánica, modifica los patrones climáticos y amenaza la vida marina a gran escala.

La pérdida de hielo en Groenlandia y la Antártida, junto con la deforestación en regiones tropicales, amplifica los efectos del calentamiento. Estos procesos liberan aún más carbono a la atmósfera, cerrando un ciclo que impulsa el sistema hacia un estado de desequilibrio permanente.

Un futuro cercano al punto de no retorno

Los científicos advierten que podríamos estar entrando en una fase de cambios autoalimentados, conocida como “punto de inflexión climático”. Una vez superado, las variaciones naturales dejarían de ser controlables, incluso si se redujeran las emisiones.

Hielo Artico
El mapa muestra la mayor extensión de hielo Ártico del pasado invierno 2025. El análisis a través de los años permite demostrar que esa superficie ha ido en decrecimiento.

Entre los umbrales más preocupantes se encuentran el derretimiento irreversible de los glaciares, la degradación de la Amazonia y la alteración de las corrientes oceánicas. Estos eventos podrían transformar el clima global en cuestión de décadas. Aun así, los expertos subrayan que la ventana de oportunidad no está cerrada.

La reducción inmediata de combustibles fósiles, la restauración de ecosistemas y la transición hacia energías limpias siguen siendo medidas capaces de estabilizar el sistema terrestre antes de que sea demasiado tarde. Desde la meteorología, los especialistas insisten en reforzar la observación global de los “signos vitales” del planeta. Vigilar el calor oceánico, la cobertura de hielo y la pérdida de biomasa forestal resulta clave para anticipar desastres y diseñar estrategias de adaptación.

Referencia de la noticia

William J Ripple, Christopher Wolf, Michael E Mann, Johan Rockström, Jillian W Gregg, Chi Xu, Nico Wunderling, Sarah E Perkins-Kirkpatrick, Roberto Schaeffer, Wendy J Broadgate, Thomas M Newsome, Emily Shuckburgh, Peter H Gleick, The 2025 state of the climate report: a planet on the brink, BioScience, 2025;, biaf149, https://doi.org/10.1093/biosci/biaf149