La gran corriente del Atlántico pierde fuerza y científicos advierten: podría debilitarse un 51 % antes de 2100
Un nuevo estudio científico alerta que la AMOC, una de las corrientes oceánicas más importantes del planeta, podría debilitarse a niveles críticos este siglo, con impactos potenciales sobre el clima de Europa, América y los sistemas meteorológicos globales.

La circulación oceánica que ayuda a regular el clima del hemisferio norte podría estar acercándose a un punto crítico mucho más rápido de lo estimado hasta ahora.
Un estudio publicado recientemente en la revista científica Science Advances concluyó que la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés) podría debilitarse alrededor de un 51 % hacia finales de este siglo, una proyección considerablemente más severa que la sugerida por muchos modelos climáticos anteriores.
La investigación, titulada “Observational constraints project a ~50% AMOC weakening by the end of this century”, fue liderada por el científico Valentin Portmann y combina observaciones oceánicas reales con simulaciones climáticas avanzadas. El objetivo fue corregir sesgos presentes en varios modelos utilizados hasta ahora para proyectar el comportamiento futuro del sistema oceánico atlántico.
Un engranaje clave del clima global
La AMOC funciona como una gigantesca “cinta transportadora” oceánica. Transporta aguas cálidas desde los trópicos hacia el Atlántico Norte y devuelve aguas frías y profundas hacia el sur. Gracias a este mecanismo, regiones como Europa occidental mantienen temperaturas relativamente templadas pese a su latitud.
Pero el calentamiento global está alterando ese delicado equilibrio. El aumento de las temperaturas, junto con el deshielo acelerado de Groenlandia y el incremento del aporte de agua dulce al Atlántico Norte, reducen la salinidad y densidad del agua, dificultando el hundimiento de masas de agua fría que impulsa esta circulación.

Los investigadores sostienen que muchos modelos climáticos habían subestimado el debilitamiento futuro de la AMOC. Al comparar simulaciones con observaciones reales de temperatura y salinidad oceánica, encontraron que los escenarios más pesimistas eran, en realidad, los que mejor coincidían con la evolución observada del océano Atlántico.
“El sistema parece estar más cerca de un punto de inflexión de lo que pensábamos”, advirtió Portmann en declaraciones recogidas por distintos medios internacionales.
Riesgos para Europa, América y los patrones de lluvia
Aunque un debilitamiento no implica necesariamente un colapso inmediato, los científicos advierten que una reducción de esta magnitud podría desencadenar cambios climáticos profundos y difíciles de revertir.
Europa aparece entre las regiones más expuestas. Una AMOC mucho más débil reduciría el transporte de calor hacia el norte, favoreciendo inviernos más rigurosos y alteraciones importantes en las precipitaciones. Algunos análisis mencionan incluso la posibilidad de olas de frío mucho más extremas en ciudades europeas si el sistema llegara a colapsar completamente.
En América del Norte, uno de los efectos más preocupantes sería el aumento acelerado del nivel del mar sobre la costa este de Estados Unidos. Además, podrían modificarse trayectorias de tormentas y patrones atmosféricos regionales.
Las consecuencias también alcanzarían regiones tropicales y del hemisferio sur. Diversos trabajos científicos señalan que un debilitamiento pronunciado de la circulación atlántica podría alterar los sistemas de lluvias monzónicas, afectar el Amazonas y modificar ecosistemas marinos clave para la pesca y la biodiversidad.
Una señal más de alarma climática
La AMOC lleva años bajo observación científica. Distintos estudios ya habían detectado señales de debilitamiento en las últimas décadas, e incluso algunos trabajos sugieren que actualmente atraviesa su estado más débil en más de mil años.
Sin embargo, el nuevo estudio incrementa la preocupación porque reduce parte de la incertidumbre que existía alrededor de las proyecciones futuras. Según los autores, la probabilidad de alcanzar un deterioro severo de la circulación oceánica sería ahora mayor de lo que indicaban las evaluaciones previas.
Por ahora, los científicos insisten en que todavía existe margen para evitar los escenarios más extremos. Pero también remarcan que el tiempo para actuar se reduce. Y bajo el Atlántico, una de las piezas centrales del sistema climático planetario ya comenzó a mostrar signos de fatiga.
Referencia de la noticia
Valentin Portmann et al., Observational constraints project a ~50% AMOC weakening by the end of this century. Sci. Adv.12, eadx4298(2026). DOI:10.1126/sciadv.adx4298
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