Los astrónomos detectan contaminantes terrestres en meteoritos analizados en la Tierra: proponen nuevos protocolos
Un equipo de la Universidad del País Vasco detectó contaminantes, incluso tinta, en meteoritos marcianos. El hallazgo pone en duda ciertos análisis previos y exige protocolos más rigurosos ante futuras misiones de retorno de muestras.

El análisis de meteoritos marcianos acaba de sumar una advertencia clave para la ciencia planetaria. Un grupo de investigación de la Universidad del País Vasco (EHU) identificó la presencia de contaminantes —incluidos restos de tinta— en muestras procedentes de Marte. Lejos de ser un detalle menor, el descubrimiento plantea interrogantes sobre la precisión de algunos estudios y subraya la necesidad de reforzar los protocolos de laboratorio.
Estos fragmentos extraterrestres son piezas fundamentales para comprender la historia geológica de otros cuerpos del sistema solar. Su composición química y mineralógica permite reconstruir procesos que ocurrieron hace millones de años, incluso en planetas donde aún no se han podido realizar estudios directos en profundidad. Pero si esas muestras están alteradas, el riesgo de interpretar mal los datos crece de forma considerable.
El desafío de estudiar materiales alterados
Desde 2014, el grupo IBeA de la EHU trabaja en colaboración con la NASA a través de un acuerdo con el Johnson Space Center, que les facilita meteoritos para su análisis. Bajo la dirección del catedrático Juan Manuel Madariaga, el equipo se especializa en química analítica aplicada a materiales extraterrestres y cuenta, además, con su propia colección de muestras.
El proceso de estudio no es sencillo. Cuando los meteoritos ingresan a la atmósfera terrestre, sufren transformaciones intensas debido a las altas temperaturas y presiones. Como resultado, desarrollan una corteza externa alterada que no refleja fielmente su composición original. Para evitar este problema, los científicos trabajan con el interior de las rocas, lo que implica cortar, pulir y preparar submuestras.
Ahí es donde aparece el inconveniente.
Contaminación invisible, pero determinante
Durante la preparación de estas submuestras se utilizan herramientas, disolventes y materiales que, en algunos casos, pueden dejar residuos difíciles de eliminar. Según explicó la investigadora Leire Coloma, estos contaminantes pueden interferir en los análisis hasta el punto de generar interpretaciones erróneas.

En el estudio, el equipo aplicó espectroscopía Raman, una técnica habitual en el análisis de materiales extraterrestres. Los resultados revelaron dos tipos principales de contaminación: por un lado, residuos generados durante el propio proceso de preparación —como partículas de diamante utilizadas en el corte y pulido—; por otro, contaminantes derivados de la manipulación, entre ellos tinta azul de distintas procedencias.
La presencia de estos elementos introduce una duda fundamental: ¿los compuestos detectados pertenecen realmente al meteorito o son producto del procedimiento en laboratorio?
Ajustar los protocolos, una urgencia científica
A partir de estos hallazgos, el grupo IBeA propuso una serie de medidas correctivas orientadas a minimizar la contaminación en futuras investigaciones. Entre ellas, la sustitución de determinados materiales y disolventes utilizados en la preparación de las muestras.
El objetivo es claro: garantizar que los análisis reflejen con la mayor fidelidad posible la composición original de los meteoritos. En un campo donde cada detalle cuenta, incluso una mínima alteración puede cambiar por completo las conclusiones.
La mirada puesta en Marte
La relevancia de este trabajo trasciende el laboratorio. Actualmente, el rover Perseverance —en el marco de la misión Mars 2020— está recolectando muestras de la superficie marciana con la expectativa de que, en el futuro, puedan ser traídas a la Tierra.
En ese escenario, contar con protocolos sólidos de manipulación y análisis será determinante. La capacidad de evitar contaminaciones desde el primer contacto con las muestras podría marcar la diferencia entre descubrimientos trascendentales y conclusiones equivocadas.
El grupo IBeA figura entre los candidatos a recibir parte de ese material. Por eso, mientras continúan analizando meteoritos disponibles, también afinan metodologías para un desafío mayor: estudiar Marte sin margen de error.
Como concluye Coloma, el trabajo actual no solo permite identificar contaminantes, sino también mejorar cada etapa del proceso. Una tarea silenciosa, pero esencial, para asegurar que cuando las muestras marcianas lleguen a la Tierra, la ciencia esté a la altura del desafío.
No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS
+ Seguir a Meteored