Buenos Aires colonial: qué ver y por qué visitar la histórica Manzana de las Luces

La historia de los orígenes de Buenos Aires como gran ciudad está encerrada en la "Manzana de las luces". Un atractivo que hasta incluye misteriosos túneles subterráneos.

Manzana de las luces Buenos Aires
La Manzana de las luces, en la Ciudad de Buenos Aires, alberga los edificios históricos más importantes de la historia administrativa de la ciudad.

En pleno microcentro porteño, donde el ritmo urbano y la vorágine parecen no dar ni el más mínimo respiro, existe un rincón que transmite la sensación de que el tiempo se detiene. Más aún, pareciera ser que hasta retrocede.

Entre calles Alsina, Moreno, Bolívar y Perú se encuentra la "Manzana de las Luces", un sitio que se mantiene como uno de los testimonios arquitectónicos y patrimoniales más valiosos del Buenos Aires de la época colonial.

Se trata de más que un conjunto de edificios antiguos, porque esa manzana alberga un espacio donde la historia se puede caminar, recorrer y, con algo de imaginación, hasta escuchar.

Con solo visitar la "Manzana de las Luces" es posible viajar en una especie de máquina del tiempo y asomarse a los primeros siglos de la ciudad, aquella era en que Buenos Aires comenzaba a definirse como centro político, cultural y educativo. En esta ciudad creciente convivieron órdenes religiosas, instituciones académicas, imprentas, órganos de gobierno. Todo ello en la superficie, pero también bajo tierra se destacaba una red de túneles que todavía hoy despierta preguntas.

Una era marcada por los jesuitas

Para remontarse a la época de la "Manzana de las Luces" y sus orígenes hay que remontarse a principios del siglo XVII. Fueron aquellos años cuando se produjo la llegada de los jesuitas al Río de la Plata, orden religiosa la que impulsó la construcción de edificios claves.

Manzana de las luces Buenos Aires
La Iglesia de San Ignacio de Loyola es la más antigua de CABA y fue construida por los Jesuitas.

Entre ellos estuvieron la Iglesia de San Ignacio de Loyola (la más antigua de la ciudad) y el Colegio de San Ignacio, conocido actualmente como el Colegio Nacional de Buenos Aires.

Con el correr de los años, y como centro neurálgico, el predio fue concentrando instituciones fundamentales para el desarrollo y funcionamiento administrativo, político y social. Entre otras cosas, en la región funcionaron la Junta de Temporalidades, el Tribunal del Protomedicato, la Imprenta de Niños Expósitos y, ya en el siglo XIX, la Universidad de Buenos Aires.

Manzana de las luces Buenos Aires
Entre el siglo XVII y XIX funcionó en esta manzana la Junta de Temporalidades, el Tribunal del Protomedicato, la Imprenta de Niños Expósitos y la Universidad de Buenos Aires.

A raíz de esta impronta educativa y cultural de la zona es que se la bautizó como "La Manzana de las Luces". De hecho, un artículo del periódico El Argos -publicado en 1821- se detenía en el significado y origen de esa denominación.

En ese sentido, explicaba que se la mencionaba como “Manzana de las Luces” en alusión a a las “luces del saber” que emanaban de las instituciones que funcionaban en ese espacio. Y si se tiene en cuenta que allí estuvieron ubicadas la primera Biblioteca Nacional, el primer museo, el primer teatro y uno de los primeros bancos de la ciudad, cobra aún más sentido.

Edificios que cuentan (y guardan) historias

Una de las construcciones más representativas es el edificio de lo que fuera la Procuraduría de las Misiones (en la esquina de Perú y Alsina). Se trata de un edificio de dos plantas, levantado en 1730, y que funcionó como el centro administrativo del comercio generado por las Misiones Jesuíticas.

Allí se alojaban, además, a indígenas provenientes de las reducciones que llegaban a Buenos Aires para la realización de distintas tareas. Sin dudas esta construcción es uno de esos rincones que alberga testimonios silenciosos de una historia compleja y silenciada.

Túneles que ocultan misterios subterráneos

Si todo aquello que es visible y notable llama la atención por su historia, ¡ni hablar de aquello que es invisible a los ojos (parafraseando a de Saint-Exupéry)! O que, al menos, no está visible en una primera inspección.

Y es que la "Manzana de las Luces" cuenta con sus misteriosos túneles subterráneos, que fueron construidos entre los siglos XVII y XVIII. Se trata de pasadizos que conectaban iglesias, edificios públicos y el antiguo Fuerte de Buenos Aires (sus restos se encuentran bajo la actual Casa Rosada).

Manzana de las luces Buenos Aires
Entre los atractivos más atrapantes de la Manzana de las luces se destacan sus túneles subterráneos, construídos entre los siglos XVII y XVIII y que vinculan los edificios más importantes.

Tallados directamente en la tosca, se encuentran a unos tres o cuatro metros de profundidad. Estos túneles presentan paredes verticales, pisos nivelados y techos abovedados. Sus dimensiones, en tanto, son variables, aunque por lo general miden entre 90 centímetros y 1,60 metros de ancho y dos metros de alto.

Según se observa en un mapa que data de 1780 y fue enviado a hacer por el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo, estas galerías y su trazado hacia el Cabildo y hacia el sur de la ciudad ya estaban demarcadas.

Respecto a la finalidad con que fueron construidos estos túneles, hay infinidad de versiones y teorías. Hay algunas que sostienen que buscaban facilitar la comunicación entre los edificios importantes, mientras que también hay quienes aseguran que se utilizaban como rutas de escape o de contrabando durante el Virreinato.

Por supuesto que esa falta de certezas y, en consecuencia, las infinitas elucubraciones son parte del encanto, tanto de los túneles como de toda la "Manzana de las Luces".