Descubre Aguas Calientes: el cañadón de basalto y las aguas termales que pocos conocen
En el norte de Neuquén, se esconde este tesoro poco conocido de la Patagonia. Un cañadón entre columnas de rocas volcánicas, géiseres y aguas termales para cerrar un trekking inolvidable.

En el corazón del territorio neuquino se esconde (y late) uno de esos lugares que parecen sacados de un sueño. Se trata de Aguas Calientes, un cañadón de paredes de basalto imponentes, géiseres y aguas termales naturales, ideal para unas vacaciones desestresantes y lejos del ruido y la vorágine.
Se trata de un paraje que -por suerte- aún no está entre los más populares en Argentina, pero que es perfecto en búsqueda de una experiencia auténtica, con paisajes que parecen sacados de otro planeta y la calidez -literal- de sus aguas termales.
Un tesoro geológico "de otro planeta", en plena Patagonia
A apenas 25 kilómetros al noroeste de la ciudad de Zapala (Neuquén), aparece casi en medio de la nada este rincón que combina geología, historia y naturaleza, y todo puede disfrutarse en una relajante caminata.
Aguas Calientes parece uno de esos sitios que se ven en películas de ciencia ficción ambientadas en otros planetas, ¡y hasta podría ser el escenario de Ray Bradbury en una de sus "Crónicas Marcianas!" Pero no, está en Argentina, y es un deleite descubrir este lugar.
Ubicado sobre el arroyo Covunco, Aguas Calientes es de esos sitios que atrapan tanto desde lo visual y paisajístico como desde lo energético. Paredes de roca fascinantes y manantiales termales escondidos entre el paisaje agreste son parte de sus hipnóticos atractivos

La formación de las columnas de basalto (roca ígnea volcánica de color oscuro) son el rasgo distintivo y más vistoso de este cañadón. En el sitio, hace millones de años, antiguas coladas de lava basáltica se enfriaron y contrajeron, provocando fracturas que dieron vida y forma a estas estructuras hexagonales tan particulares.
Elevadas en las alturas como gigantes de piedra, son el principal atractivo del destino.
Trekking para una desconexión natural
Aunque la "recompensa" es disfrutar de un relajante baño en las aguas termales, la "Experiencia Aguas Calientes" comienza mucho antes de llegar a ellas. Porque hay todo un sendero para recorrer, de dificultad de baja a moderada (no hace falta ser un experto para realizarlo).

El sendero acompaña el curso del arroyo Covunco y atraviesa un cañadón estrecho marcado por vegetación autóctona, piedras volcánicas y panorámicas que van cambiando a cada paso.
Durante la ruta -ideal para disfrutar en familia-, los visitantes pueden ver cómo el paisaje va mutando, con aquellas paredes rocosas que se van cerrando y elevando para formar el cañadón.
El principal acompañante natural de esta expedición es el sonido del agua, siempre tan atrapante, siempre tan relajante. Uno va siguiendo el cauce hasta que, quizás en el momento menos esperado, se encuentra de frente con una vertiente de agua termal que invita a detenerse y disfrutar.
¡Y ni hablar de la sensación reparadora de sumergirse entre estas aguas calientes (de allí, obviamente el nombre del sitio) luego de una extensa caminata!
La historia de la Tierra y el paso de los siglos, todo en un solo lugar
Aguas Calientes no es solo un destino pata disfrutar de la naturaleza y de las aguas termales. Su riqueza geológica permite entender y observar el paso de los años, los siglos, y las distintas eras.
Pero, además, en las inmediaciones del cañadón sobresale una ruta ancestral vinculada con las comunidades que habitaron estas zonas hace ya varios siglos.
En definitiva, visitar Aguas Calientes (en el Norte de Neuquén) se convierte en una amalgama perfecta para disfrutar de la naturaleza, y también de la historia y cultura de la tierra y sus comunidades; todo entre valles y montañas.
Cómo llegar y cuándo ir a las "Aguas Calientes" argentinas
Hay que estar atentos al momento de Googlear "Aguas Calientes", o buscarlo en el mapa satelital para obtener las indicaciones de la hoja de ruta. Y es que el "Aguas Calientes" más famoso de la región es el destino de Perú, que es el pueblo en las inmediaciones del Machu Picchu. Por ello es fundamental aclarar que estamos buscando la versión "neuquina".
El acceso a la versión local de Aguas Calientes es sencillo. Primero hay que llegar a Zapala (provincia de Neuquén), a 1.300 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Ya en esta ciudad neuquina, el cañadón se sitúa a unos 25 kilómetros tomando por la ruta provincial 13.

La ruta no está en las mejores condiciones, por lo que se recomienda ir en camioneta 4 x 4 (sobre todo en días de inestabilidad meteorológica). Además, hay sectores sin señalización oficiales, aunque es fácil de llegar con indicaciones locales.
En cuanto a la mejor época para visitar este tesoro natural en el norte de Neuquén, no quedan dudas de que es durante la primavera y verano, momento en que las temperaturas permiten disfrutar del trekking y de las termas al aire libre sin el frío extremo del invierno patagónico. Por ello es que es un destino perfecto para las vacaciones de verano 2026.