El increíble macizo de granito de Córdoba que solo se puede recorrer a pie
Este paraíso natural conformado por formaciones geológicas de hace 500 millones de años es un sueño para los amantes del trekking. Permite caminar entre paredes de granito y pasa la noche en medio de la aventura.

En el profundo corazón de las sierras cordobesas sobresale un paisaje que parece sacado de otro planeta, tal vez de un fragmento de las "Crónicas Marcianas" de Ray Bradbury. No hay aerosillas, ni caminos asfaltados, ni miradores con barandas. Para conocerlo hay que caminar, ¡y bastante!
Ese lugar es Los Gigantes, un territorio de moles gigantes de roca, valles escondidos y senderos que serpentean entre grietas milenarias y naturaleza en estado puro.
Llegar hasta este paraje ya tiene algo de aventura. Desde Villa Carlos Paz se recorren unos 45 kilómetros rumbo al norte de las Sierras Grandes. El camino primero avanza por asfalto y luego se vuelve de ripio hasta alcanzar Casas Nuevas, una pequeña base de operaciones al pie del macizo. Desde ese punto comienza realmente el viaje: a partir de allí, todo se hace a pie.
Un laberinto natural de piedras en medio de las sierras
El paisaje sorprende desde que se pone el primer pie en el sitio. Gigantescas rocas de granito emergen del suelo como si alguien las hubiera dejado caer desde el cielo. Algunas parecen torres; otras, animales reposando; otras, simplemente bloques imposibles que el viento y el agua hayan ido moldeando durante millones de años. Pero así fue.
Maravilla oculta en Córdoba.
— RESPIRAARGENTINA (@RespiraArg) August 1, 2023
¿Con quién irían?
Santuario del Río Yuspe. Los Gigantes
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Por drones.arq pic.twitter.com/MK2hgnffAE
La explicación geológica es tan impresionante como el paisaje. Todo este territorio forma parte del llamado Batolito de Achala, una enorme masa de granito que se formó hace entre 350 y 500 millones de años cuando cámaras de magma quedaron atrapadas bajo la corteza terrestre.
Con el paso del tiempo, el movimiento de las placas tectónicas y la formación de la Cordillera de los Andes empujaron esas rocas hacia la superficie.

¿El resultado? Un territorio quebrado, lleno de valles y grietas, donde el granito domina la escena. Y que esconde senderos naturales que serpentean entre vallecitos, quebradas donde corre agua en temporada de lluvias y miradores naturales desde los que se pueden observar kilómetros de sierras.
Caminata entre gigantes
No todos los senderos de Los Gigantes están señalizados. Por esto es que muchos montañistas recomiendan hacerlo con guía.
Uno de los recorridos clásicos es la travesía de dos días con noche en refugio. El circuito es de 28 kilómetros e incluye tramos de subida exigente.
El primer desafío aparece casi de entrada: la Cuesta de los Caracoles. A casi 1.800 metros de altura, el sendero zigzaguea entre rocas mientras el paisaje se abre cada vez más. Más adelante llega otro tramo conocido como Rocas Coloradas, donde el granito adopta tonos rosados por la presencia del mineral feldespato.
Pero el objetivo principal es alcanzar la base del cerro Mogote, la cumbre más alta del macizo con unos 2.374 metros. Desde allí, en días despejados, se pueden ver las sierras que rodean el valle de Punilla e, incluso, el espejo de agua del Dique San Roque.
Un refugio pacífico en medio de la montaña
Después de varias horas de caminata aparece uno de los grandes premios del recorrido: el refugio El Gigantillo.

Es una casa de piedra en plena montaña que recibe a los trekkers que pasan la noche en el macizo. Allí, lejos del ruido de las ciudades, la experiencia se vuelve íntima: mate al atardecer, una cena caliente compartida con otros caminantes y un cielo lleno de estrellas que abriga la silenciosa noche.
Alrededor del refugio sobresale un pequeño bosque de tabaquillos centenarios. Estos árboles serranos prácticamente han desaparecido por la actividad ganadera en Córdoba, pero algunos ejemplares sobrevivieron en sectores protegidos y remotos como este.
Día dos, entre cajones, cuevas y quebradas
El segundo día suele reservar otra joya del lugar: Los Cajones.
Se trata de una falla natural donde las paredes de piedra forman un estrecho cañadón. Allí el clima cambia por completo. La sombra permanente y la humedad crean un pequeño oasis serrano donde aparecen helechos, musgos y vertientes de agua.

En el recorrido no es raro cruzarse con fauna autóctona, como por ejemplo el lagarto verde de Achala escabulléndose entre las rocas. O un imponente cóndor sobrevolando la zona y dominando las alturas.
Más adelante en el camino, el entorno vuelve a transformarse. Aparece una pradera de altura y, de repente, el suelo se convierte en un auténtico laberinto de bloques de granito. Es uno de los paisajes más impactantes de toda la travesía.
Tips claves para visitar Los Gigantes
Quienes planean recorrer este macizo serrano deberían tener en cuenta algunos consejos importantes:
- Registrar el ingreso.
Antes de subir hay que completar un registro obligatorio ante la Secretaría de Ambiente de Córdoba. Es una medida de seguridad para informar cuándo se entra y cuándo se regresa.
- Preparación física.
La travesía tiene dificultad media y exige varias horas de caminata con desniveles.

- Visitarlo con guía.
El terreno puede resultar confuso y es fácil perderse entre las rocas si uno no lo conoce.
- Llevar equipo adecuado.
Mochila cómoda, agua, comida, abrigo y bastones de trekking.
- No hay señal plena de telefonía celular.
Cuál es la mejor época para el macizo Los Gigantes
Cada época del año cambia el rostro de Los Gigantes. Entre marzo y junio suele considerarse el momento ideal, ya que el calor del verano disminuye y el paisaje mantiene el verde que trajeron las lluvias.

En verano, en tanto, los arroyos y cascadas están en su mejor momento (aunque las temperaturas pueden ser altas).