El paraíso natural entre viñedos y montañas donde nacen los mejores vinos del mundo: cómo visitar Gualtallary
A una hora y media de la Ciudad de Mendoza se ubica este paraíso paisajístico y donde se elaboran algunos de los mejores vinos del mundo. Consejos para recorrerlo y vivir una experiencia movilizadora.

Gualtallary es una de las regiones vitivinícolas por excelencia de Mendoza, Argentina y el mundo. A tal punto de que algunos de los mejores vinos del mundo se elaboran con uvas provenientes de viñedos situados en esta paradisíaca locación.
Se trata de un rincón casi recóndito del Valle de Uco, al pie de la Cordillera de los Andes mendocinas y que, hasta hace 30 años, era prácticamente desconocida. No obstante, las características de su tierra y las condiciones meteorológicas de la zona lo han convertido en una de las cunas vitivinícolas por excelencia, y con prestigio internacional.
Dónde queda Gualtallary y por qué sus vinos son de excelencia
Ubicado en el departamento de Tupungato, al norte del Valle de Uco (Mendoza), este distrito se transformó en una de las zonas vitivinícolas más prestigiosas de Argentina. Sin embargo, su magia no radica solo en los puntajes internacionales ni en la fama creciente, sino en la experiencia de recorrerlo.

Llegar a Gualtallary (a poco más de una hora de la Ciudad de Mendoza) es sentir que se ingresa en un microclima, en una especie de isla terrestre donde el ritmo cambia drásticamente. Sus postales muestran viñedos que trepan hacia la cordillera, una luminosidad intensa y un aire que adquiere esa frescura que sólo existe en la altura.
Y es allí donde se esconde el secreto de las uvas que nacen en los viñedos de Gualtallary y están destinadas a convertirse en el mejor vino del mundo, en la altura.
Los viñedos se sitúan entre los 1.200 y 1.600 msnm, por lo que la zona ofrece un clima continental con amplitudes térmicas marcadas: días soleados y noches frías, características que permiten una maduración lenta de la uva.
Esa pausa natural es precisamente la que aporta frescura, acidez y complejidad aromática a los vinos. Pero el carácter de Gualtallary no se explica únicamente por la altura, no es tan simple.
La riqueza del suelo, clave en la calidad de los vinos
El verdadero ADN de los vinos de excelencia que nacen en Gualtallary se encuentra bajo los pies. Los suelos de la región, de origen aluvional, son pobres en materia orgánica y ricos en piedra y carbonato de calcio. Esa combinación obliga a las raíces a profundizar, generando uvas concentradas y vinos con una marcada sensación mineral.

La historia moderna del lugar comenzó en la década de 1990. Nicolás Catena, parte de una de las familias con tradición vitivinícola más importante de Mendoza, decidió plantar viñedos en busca de una zona más fría para redefinir el estilo del Malbec argentino. Y fue aquella apuesta la que marcó el camino para que otros proyectos se instalaran y consolidaran a Gualtallary como un laboratorio natural de vinos de altura.
Actualmente hay más de 2.200 hectáreas plantadas con viñedos, donde el Malbec lidera, acompañado por Cabernet Franc, Chardonnay, Pinot Noir y otras variedades que encuentran allí un terreno fértil para la experimentación.
Una fiesta para todos los sentidos
Más allá de la vitivinicultura, Gualtallary es un destino que se vive con los sentidos. Recorrer sus caminos rurales implica detenerse a observar el contraste entre el desierto pedregoso y el verde ordenado de los viñedos, escuchar el viento que baja de la cordillera y contemplar un horizonte que parece infinito. Se trata de un paisaje austero y, al mismo tiempo, conmovedor.

Uno de los grandes atractivos para quienes visitan Gualtallary es la posibilidad de adentrarse en una zona donde la naturaleza todavía marca el pulso. Muchas bodegas ofrecen experiencias enoturísticas, degustaciones y recorridos por viñedos que permiten comprender el concepto de terroir desde el lugar donde realmente sucede. Pero incluso sin esa agenda, caminar o manejar por Gualtallary ya es una experiencia en sí misma.
Desde el punto de vista meramente vitivinícola, este sitio representa un cambio de paradigma en Argentina. Porque sus vinos se caracterizan por su frescura, su tensión y una textura particular asociada a los suelos calcáreos. Y el paisaje no es algo menor, ya que en la experiencia del verdadero disfrute del vino, el paisaje y sus características tienen un valor trascendental.
Cómo llegar a Gualtallary, el paraíso mendocino donde nacen los mejores vinos del mundo
Llegar a Gualtallary desde la Ciudad de Mendoza es sencillo. El trayecto, de aproximadamente 100 kilómetros, demanda entre una hora y una hora y media en auto.
La ruta más habitual implica tomar la Ruta Nacional 40 con destino al sur hasta Tupungato y luego continuar por caminos provinciales que se internan entre los "caminos del vino" del Valle de Uco. El viaje en sí es parte del encanto, ya que a medida que se avanza, el paisaje urbano se diluye y la cordillera comienza a dominar la escena.

Una vez en la zona, el mejor consejo es moverse sin prisa. Gualtallary no es un destino para tachar de una lista, sino para recorrer lentamente, detenerse en miradores naturales, disfrutar de la gastronomía local y dejar que la montaña marque el ritmo del día. Gualtallary es un lugar para vivirlo, más que para visitarlo.
La amplitud térmica también influye en la experiencia del visitante. Porque las mañanas son frescas, las tardes soleadas y los atardeceres pintan de naranja los viñedos y la cordillera.
Tips para visitar Gualtallary y disfrutar la experiencia completa
Compartimos algunos consejos para aprovechar mejor el viaje y conectar con la esencia de Gualtallary, sus vinos y sus viñedos.
Cuál es el mejor momento del día para visitar Gualtallary
La mañana es ideal para recorrer viñedos y caminar por caminos rurales con temperaturas agradables.

Pero el atardecer es el momento imperdible, ya que la cordillera se tiñe de tonos rojizos y el paisaje se vuelve cinematográfico.
Dónde se puede comer
La mayoría de las bodegas ubicadas en Gualtallary cuentan con restaurantes que ofrecen vista a la montaña y menús de temporada. Es recomendable reservar con anticipación.

También hay propuestas gastronómicas más relajadas en Tupungato, con cocina regional y productos locales. Y siempre es un buen plan (y económico) viajar en "modo picnic", con algunos bocaditos preparados desde casa para disfrutar en el auto, o -tal vez- detenidos al costado del camino.
Cómo ir vestido y qué llevar
La amplitud térmica es marcada en Gualtallary, por lo que el protector solar, anteojos, agua y abrigo liviano no pueden faltar en verano.

En invierno, el frío de altura se siente más intenso, por lo que es clave llevar buen abrigo.
Cuál es la mejor época para viajar a Gualtallary
Febrero - Marco (Vendimia): para vivir la actividad en bodegas.
Otoño: los colores rojizos en los paisajes y clima perfecto para recorrer son atrapantes.
Invierno: aire puro y fresco, sumado a vistas de la cordillera nevada.
Primavera: ideal para disfrutar de los viñedos verdes y temperaturas ideales.