Naturaleza y misterio en la cordillera: la caverna y el abismo que guardan historias imposibles de explicar

Dos paisajes únicos de Mendoza combinan geología milenaria, cultura ancestral y relatos sobrenaturales. Imperdibles para quienes buscan naturaleza, historia y misterio en la Cordillera mendocina.

El Pozo de los Ánimas es una formación geológica maravillosa que se encuentra en la cordillera malargüina, en Mendoza.
El Pozo de los Ánimas es una formación geológica maravillosa que se encuentra en la cordillera malargüina, en Mendoza.

Hay destinos que enamoran por su belleza. Otros, en cambio, seducen por lo que no se puede explicar; lo misterioso y esotérico. En el sur mendocino, la localidad de Malargüe reúne ambos universos y los convierte en una experiencia que no se puede dejar de visitar (y vivir).

En este punto, la Cordillera de los Andes despliega paisajes que parecen de otro planeta. Pero que también guarda relatos transmitidos de generación en generación, que convierten cada visita en algo más que turismo y que amalgaman lo mítico y legendario con la identidad de todo un pueblo.

Entre montañas y volcanes, nieve, ríos y extensiones infinitas, sobresalen dos sitios que combinan y engloban esa mezcla perfecta entre naturaleza imponente y misterio ancestral. Se trata de la Caverna de las Brujas y el Pozo de las Ánimas, dos escenarios donde la geología cuenta su propia historia, pero donde las leyendas nunca dejaron de respirar en silencio.

La Caverna de las Brujas: un viaje al corazón oculto de la montaña

A 65 kilómetros de la ciudad de Malargüe, desviándose apenas 8 kilómetros de la icónica ruta 40, la Caverna de las Brujas aparece como un portal hacia el interior de la tierra. Incluso, la experiencia comienza antes de ingresar, cuando el entorno árido y silencioso atrapa al visitante y genera la sensación de estar frente a un lugar atípico, remoto, inexplorado.

Los pasadizos laberínticos de la Caverna de las Brujas encierran tesoros geológicos y rastros de culturas ancetrales.
Los pasadizos laberínticos de la Caverna de las Brujas encierran tesoros geológicos y rastros de culturas ancetrales.

Una vez dentro de esta área protegida, el paisaje cambia por completo. Galerías subterráneas, estalactitas, estalagmitas y formaciones minerales esculpidas durante millones de años crean un escenario que mezcla arte natural y atmósfera fantástica.

El recorrido y sus pasadizos invitan a caminar en penumbras, a escuchar el eco de las gotas de agua y percibir un incomparable silencio profundo que sólo "se oye" (valga la paradoja) bajo tierra.

Geológicamente hablando, la caverna se originó por procesos que comenzaron hace más de 200 millones de años, cuando corrientes subterráneas moldearon la roca caliza hasta crear este laberinto natural. Sin embargo, su valor no es solo científico, porque la historia humana también dejó huella.

Distintos estudios arqueológicos indican que pueblos originarios de la zona utilizaron el lugar como refugio y espacio ritual. Y es precisamente ahí donde nacen los relatos que dieron -y dan- identidad al sitio.

Quiénes fueron "las brujas" y las leyendas que dan origen al nombre de la Caverna

Las historias hablan de ceremonias nocturnas encabezadas por "machis" (médicos brujos de cada tribu) y sus rituales, de sombras fantasmagóricas proyectadas por el fuego, luces inexplicables, danzas frenéticas y sonidos que parecían surgir desde el interior de la roca.

Con el tiempo, esas narraciones derivaron en el nombre actual. Y es que a estas salas naturales solían ingresar mujeres con sus hijos, a quienes luego se oía llorar ante la incandescencia de las luces. Todo ello alimenta el aura sobrenatural que hoy sigue cautivando a visitantes.

Según la leyenda, dos mujeres que huían de los indios en la zona se ocultaron en esta caverna y jamás volvió a vérselas. Dicen que adoptaron forma de lechuza y aún se las puede encontrar.
Según la leyenda, dos mujeres que huían de los indios en la zona se ocultaron en esta caverna y jamás volvió a vérselas. Dicen que adoptaron forma de lechuza y aún se las puede encontrar.

Otra de las leyendas cuenta que una de las tribus que se había asentado en la región mantenía prisioneras a dos mujeres blancas. Con el objetivo de que no lograran huir, se dice que los malones de indios habían desollado a ambas prisioneras y les habían lastimado las plantas de los pies.

Pero ello no evitó que las cautivas, con mucho esfuerzo y dolor, lograran escapar de las tolderías donde. Durante su huida, cuenta el relato que las dos mujeres se refugiaron en la caverna.

Nunca más nadie volvió a saber de las mujeres. No obstante, desde entonces -y aún en la actualidad- varios transeúntes que han pasado y pasan por la zona coinciden en haber visto a dos mujeres de aspecto descuidado y andrajoso salir con sigilo de la caverna cuando cae la tarde comienza a caer. Todo para luego regresar a su interior, no sin antes un sobrenatural espectáculo de luces y sombras extrañas, acompañadas de llantos y lamentos.

En el interior de la Caverna de las brujas, los "machis" (médicos ancestrales) hacían rituales con fuego, mujeres y niños.
En el interior de la Caverna de las brujas, los "machis" (médicos ancestrales) hacían rituales con fuego, mujeres y niños.

Dependiendo de la versión que se escuche de la leyenda, hay quienes sostienen que ambas mujeres prisioneras se convirtieron en lechuzas cuando sus secuestradores ingresaron a la caverna para volver a atraparlas.

Y aún al día de hoy se puede ver y escuchar de vez en cuando a las lechuzas en el lugar.

El Pozo de las Ánimas: el abismo que canta al ritmo el viento

A 56 kilómetros de Los Molles, sobre la ruta 222 -y a 12 kilómetros de Las Leñas, donde se sitúa uno de los centros de esquí más populares de Argentina-, el paisaje vuelve a sorprender.

La leyenda cuenta que este pozo se abrió repentinamente y allí murieron ahogados los guerreros del pueblo araucano cuando perseguían con sus malones a los pehuenches.
La leyenda cuenta que este pozo se abrió repentinamente y allí murieron ahogados los guerreros del pueblo araucano cuando perseguían con sus malones a los pehuenches.

Esta vez lo hace con el inesperado surgimiento del Pozo de las Ánimas, una formación geológica que impacta desde el primer vistazo. No solo por lo repentino de su aparición en escena, sino porque se trata de dos enormes cavidades circulares que parecen abrirse hacia el centro de la tierra.

Se trata de dolinas -palabra eslovena que significa valle o depresión- originadas por procesos de disolución de rocas subterráneas. Estos procesos generaron hundimientos progresivos del terreno y, con el paso del tiempo, esos colapsos formaron dos gigantescos pozos de gran profundidad. Si bien hoy están separados, su destino es unificarse en el futuro.

El entorno es imponente. En el silencio, el viento y la inmensidad cordillerana crean una atmósfera contemplativa que invita a detenerse, observar y dejarse atravesar por el paisaje.

Claro que el misterio vuelve a aparecer, sobre todo cuando el viento sopla con intensidad. En determinadas condiciones, el sonido que emerge desde el interior del pozo recuerda a un lamento prolongado, un eco que alimentó la imaginación de quienes habitaron la zona siglos atrás.

En el Pozo de las Ánimas, los visitantes escuchan un sonido que se asemeja a un lamento constante y doloroso. La ciencia dice que es el sonido del viento al atravesar las paredes naturales.
En el Pozo de las Ánimas, los visitantes escuchan un sonido que se asemeja a un lamento constante y doloroso. La ciencia dice que es el sonido del viento al atravesar las paredes naturales.

Las leyendas cuentan que el sitio fue escenario de un enfrentamiento entre pueblos originarios (pehuenches y araucanos). Según estos relatos, los pehuenches lograron salvarse cuando sus adversarios quedaron atrapados en las profundidades del terreno.

Al regresar la vista, el pueblo que huía de sus agresores observó cómo los araucanos se hundían y ahogaban en este misterioso pozo. Desde entonces, el lugar fue considerado sagrado y bautizado como "el sitio donde lloran las ánimas".

En el lugar se puede oir un particular sonido, precisamente comparable con un lamento agonizante y que -se dice- es el eco de aquellos araucanos que murieron ahogados en el sitio.

Claro que también existe una explicación científica para este sonido, y lo atribuye a lo que ocurre cuando viento circula entre las paredes del pozo.