Ideales para el mate: tres aromáticas digestivas y relajantes que podés cultivar en casa

Fáciles de cuidar, a mano en una maceta y listas para cortar en el momento justo. Estas plantas suman aroma, frescura y pueden hacer que el mate caiga mejor.

Unas hojas frescas alcanzan para cambiar el aroma y hacer del mate una pausa más disfrutable.
Unas hojas frescas alcanzan para cambiar el aroma y hacer del mate una pausa más disfrutable.

El mate es el gran compañero de los argentinos y sin embargo, cada día, lo preparamos, lo cebamos y lo dejamos enfriar sin prestarle demasiada atención.

Esta noble infusión -que antes que nada es un ritual colectivo, pero también individual- bien merece un toque de atención para hacer del “tomar unos mates” una pausa un poco más placentera, saludable y propia.

El mate de todos los días, puede tener un plus de frescura y bienestar.
El mate de todos los días, puede tener un plus de frescura y bienestar.

¿Cómo? Un detalle mínimo: acercarse a la maceta, cortar unas hojas y sumarlas a la yerba. Varias aromáticas que se pueden cultivar en casa tienen propiedades conocidas: mejoran la digestión, alivian molestias leves o invitan a bajar un cambio.

Cedrón: aroma cítrico y efecto calmante

El cedrón es uno de los grandes clásicos del mate con yuyos. Su perfume alimonado aparece apenas se rozan las hojas y le da un giro fresco a la cebada.

Se lo asocia a efectos digestivos suaves: puede ayudar con la hinchazón o la pesadez después de comer. También tiene un costado relajante, ideal para mates tranquilos.

El cedrón aporta un aroma cítrico suave y un efecto calmante ideal para mates tranquilos.
El cedrón aporta un aroma cítrico suave y un efecto calmante ideal para mates tranquilos.

¿Cómo cultivarlo? Crece bien en macetas amplias o en tierra. Prefiere sol directo y riego moderado. En invierno puede perder hojas, pero rebrota cuando sube la temperatura.

En el mate, el cedrón se puede usar tanto fresco como seco, según el resultado que se busque. Las hojas recién cortadas -dos o tres, enteras o apenas rotas con la mano- aportan un aroma más vivo y suave, ideal para un perfil fresco.

En cambio, cuando se usa seco, el sabor se vuelve más concentrado. Secarlo a la sombra y guardarlo permite tenerlo disponible todo el año sin perder sus propiedades principales.

Menta: frescura que alivia

La menta entra en escena con un golpe de frescura. Es intensa, fácil de reconocer y muy rendidora en el mate.

Su compuesto más conocido, el mentol, genera esa sensación refrescante tan característica. A nivel digestivo, puede ayudar a relajar el sistema gastrointestinal, lo que se traduce en menos molestias o sensación de pesadez.

La menta suma frescura intensa y un alivio digestivo ligero en cada cebada.
La menta suma frescura intensa y un alivio digestivo ligero en cada cebada.

¿Cómo cultivarla? Es resistente y crece rápido, a veces demasiado. Lo ideal es tenerla en maceta para controlarla. Prefiere media sombra y riego frecuente.

La menta funciona muy bien en el mate en sus dos versiones. Fresca, con apenas unas hojas, conserva mejor ese golpe de frescura tan característico y es la forma más habitual de usarla.

Cuando se seca, en cambio, el sabor se vuelve más suave y menos mentolado, lo que la hace una buena opción para mezclar con otras hierbas sin que domine tanto.

Boldo: potente y para usar con moderación

El boldo tiene fama bien ganada cuando se trata de digestiones difíciles. Su sabor es más intenso, tirando a amargo, y no pasa desapercibido.

Sus compuestos estimulan la producción de bilis, lo que ayuda a procesar comidas pesadas. Por eso suele tomarse después de excesos o comidas abundantes.

Tradicional aliado para digestiones pesadas, con un perfil más amargo.
Tradicional aliado para digestiones pesadas, con un perfil más amargo.

Conviene usarlo con moderación: no todos los días ni en grandes cantidades. Además, se desaconseja en embarazo y en personas con problemas hepáticos o biliares.

¿Cómo cultivarlo? Es un arbusto de crecimiento lento. Necesita buen drenaje, sol y espacio. En maceta puede crecer, pero requiere un poco más de paciencia.

El boldo también admite uso fresco o seco, pero siempre en pequeñas cantidades. Cuando se usa fresco, alcanza con una hoja chica para aportar su sabor intenso. En seco -la forma más común- el gusto se concentra aún más y se conserva mejor en el tiempo, aunque conviene ser prudente en la cantidad para que no resulte invasivo.

Al final, el secreto no está en llenar el mate de hojas, sino en elegir bien y usar lo justo. Estas plantas no hacen magia, pero pueden ayudar a que el mate, además de rico, se sienta mejor.

Y hay algo más: cuando esas hojas salen de tu propia maceta, el mate cambia. Ya no es solo una bebida. Es una pausa con un poco de jardín adentro. Un gesto simple que conecta con los tiempos de la planta, con el cuidado cotidiano y con el placer de usar lo que uno mismo cultivó.