La planta aromática perfecta para ahuyentar mosquitos y darle a tu casa perfume y color
Su aroma cítrico actúa como un repelente natural que incomoda a los mosquitos. Fácil de cuidar y apta para macetas, es una aliada práctica para el verano.

Si hay algo que puede perturbar un agradable atardecer de verano son los mosquitos. Cuando aparecen, solemos buscar repelentes, insecticidas o algún dispositivo que los mantenga a raya. Pero hay una alternativa mucho más natural que funciona muy bien para espantar a estos molestos visitantes.
Entre tantas plantas decorativas, hay una que merece un lugar especial en balcones, patios y livings: el geranio limón, también llamado geranio citronela. No promete milagros, pero sí una ayuda concreta para hacer más llevadera la convivencia con los insectos, sin aerosoles ni enchufes.
Camuflaje de aromas e insectos confundidos
A simple vista parece un geranio más, con hojas verdes y un crecimiento desordenado. El truco se despliega al rozarlo: libera un aroma cítrico, fresco y persistente, muy agradable para las personas pero bastante insoportable para los mosquitos.

Las hojas de este geranio producen aceites esenciales, entre ellos citronelol y geraniol. Estos compuestos interfieren con el sistema sensorial de los mosquitos, que se orientan gracias al olor corporal, el dióxido de carbono y otros estímulos químicos. Cuando el ambiente se satura con aromas cítricos, les cuesta detectar a las personas y prefieren buscar otro lugar.
Por eso suele funcionar mejor cuando se coloca cerca de puertas y ventanas, que son los principales puntos de entrada de los insectos. También funciona bien en balcones, terrazas pequeñas o patios urbanos. En interiores conviene buscar un lugar luminoso, con luz natural abundante pero sin sol directo fuerte durante muchas horas.

Por supuesto, si queremos un efecto repelente mayor, conviene poner varias plantas en distintos espacios de la casa. En departamentos, una maceta cerca del ventanal del living o del dormitorio ya aporta su cuota aromática. No hace falta llenar la casa de plantas: una o dos bien ubicadas cumplen su función.
Cuidados básicos: una planta agradecida
Las flores del geranio limón son pequeñas y delicadas, con tonos que van del blanco al rosado pálido, y aparecen agrupadas en ramilletes discretos. No son las grandes protagonistas de la planta, pero suman un atractivo sutil y contrastan con el perfume intenso que liberan sus hojas cuando se las roza.

No exige grandes conocimientos de jardinería. El riego debe ser moderado. Conviene esperar a que la capa superior del sustrato se seque antes de volver a regar. El exceso de agua es su principal enemigo, ya que puede pudrir las raíces.
La maceta necesita buen drenaje y un sustrato liviano. Tolera bien el calor y las altas temperaturas del verano, aunque agradece algo de sombra en las horas de sol más intenso. Una poda ligera, cada tanto, ayuda a mantenerla compacta y estimula la aparición de brotes nuevos, que son los más aromáticos.
No requiere fertilización frecuente. Un aporte suave en primavera alcanza para acompañar su crecimiento.
Es una planta perenne en climas templados. Crece con fuerza en primavera y verano, cuando produce más hojas y concentra mayor cantidad de aceites esenciales. En invierno su crecimiento se enlentece, pero no desaparece: con menos riego y protección contra las heladas, sobrevive sin problemas y rebota al año siguiente.
Se reproduce con facilidad por esquejes. Un tallo cortado y colocado en sustrato húmedo suele enraizar en pocas semanas, lo que permite multiplicarla sencillamente.