Suculentas sanas y radiantes: 5 abonos naturales que podés usar en casa sin gastar dinero
Aunque son plantas resistentes, las suculentas también necesitan nutrientes para crecer sanas. Qué abonos naturales podés usar en casa y cómo aplicarlos sin excesos.

Las suculentas aguantan casi todo: viven con poca agua, toleran olvidos y sobreviven donde otras plantas entrarían en crisis en cuestión de días.
Pero que sean resistentes no significa que sean indestructibles. Aunque requieren menos cuidados que otras plantas, un aporte ocasional de materia orgánica puede ayudarlas a crecer con más fuerza, mantener colores intensos e incluso, en algunas especies, estimular la floración.

La buena noticia es que varios de los mejores abonos naturales ya existen en los restos que generamos en la cocina y el hogar.
Eso sí: es fundamental saber que, con estas plantas, menos es más. Si el sustrato se vuelve demasiado rico o húmedo, la planta lo sufre. Por eso, cualquier fertilización tiene que ser leve, espaciada y bien pensada.
1. Cáscaras de huevo trituradas
Las cáscaras de huevo, bien lavadas, secas y molidas, pueden aportar calcio de manera lenta. No funcionan como un fertilizante completo, pero ayudan a enriquecer el sustrato de forma suave.

Lo importante es triturarlas bien finas, para que se integren a la tierra y no queden como fragmentos grandes sin efecto real.
2. Ceniza de madera
La ceniza de madera sin tratamientos químicos contiene minerales como potasio, calcio y magnesio. Puede ser útil en pequeñas cantidades para complementar el sustrato.

La precaución mas importante es no excederse. La ceniza modifica el pH del suelo y, si se acumula, puede generar un ambiente poco favorable para este tipo de plantas.
3. Borra de café
Los restos de café pueden reutilizarse, siempre que estén completamente secos. En pequeñas dosis aportan algo de nitrógeno y materia orgánica.

El riesgo aparece cuando se usan húmedos o en exceso, porque pueden compactarse y favorecer la retención de agua, algo que las suculentas toleran muy mal.
4. Humus de lombriz
Es uno de los abonos naturales más completos para suculentas. Se obtiene a partir de la descomposición de residuos orgánicos -como restos de frutas, verduras y hojas secas- que son procesados por lombrices en sistemas de vermicompostaje.

El resultado es un material oscuro, estable y rico en nutrientes, que mejora el sustrato sin volverlo pesado ni demasiado húmedo si se usa en poca cantidad. Se puede mezclar con la tierra al momento de trasplantar o colocar una capa muy fina en la superficie.
5. Compost bien maduro
El compost doméstico también funciona bien, siempre que esté completamente descompuesto. Es decir, que ya no se reconozcan los restos originales y tenga una textura homogénea, tipo tierra oscura.

Aporta materia orgánica y mejora la estructura del suelo, pero en suculentas se usa en dosis bajas. Si se excede, puede retener humedad de más, y ahí empiezan los problemas.
Menos es más, siempre
No todos estos abonos tienen el mismo impacto. En suculentas, su función es más de mejora del sustrato que de fertilización intensiva.
En general, el exceso suele ser el verdadero problema. Agua de más, fertilizante de más o sustratos demasiado ricos terminan jugando en contra.
Por eso, la recomendación general es simple: aplicar estos abonos una o dos veces al año, y siempre durante la etapa de crecimiento activo, en primavera o verano.
El resto del año, estas plantas prefieren pasar desapercibidas. Mucha luz, riego espaciado, buen drenaje y poca intervención. Con eso, hacen lo que mejor saben hacer: crecer despacio, firme y sin pedir demasiado a cambio.
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