Tu propio botiquín en el balcón: tres plantas medicinales para cultivar en maceta durante los meses de invierno

Cómo transformar tu balcón o ventana en un botiquín doméstico con especies que alivian la digestión pesada, despejan las vías respiratorias y ayudan al relax en los meses más fríos.

Las infusiones invernales no solo reconfortan, sino que conservan los principios activos de las plantas si se preparan correctamente.
Las infusiones invernales no solo reconfortan, sino que conservan los principios activos de las plantas si se preparan correctamente.

Cuando bajan las temperaturas, nuestro cuerpo cambia de ritmo y la casa se transforma en nuestro refugio. Es la temporada donde proliferan los resfríos, las digestiones se vuelven más pesadas por los platos de olla y nos cae genial una taza entre las manos.

En esta época del año, el balcón o la ventana de la cocina se pueden convertir en un verdadero botiquín doméstico. Cultivar plantas medicinales en macetas durante los meses fríos es una tarea tan simple como gratificante; la clave está en respetar sus ciclos para ayudarlas a crecer bien. Estas son tres aliadas infalibles para cuidar tu salud.

1. Manzanilla: la reina del relax (y el truco del saquito de té)

La manzanilla (Matricaria chamomilla) es la aliada indiscutida para bajar un cambio: calmar la ansiedad, conciliar el sueño en las noches frías y aliviar la pesadez estomacal. Lo que pocos saben es que no se necesita ir a un vivero a buscar semillas: podés usar un saquito de té común de tu alacena.

Los brotes jóvenes de manzanilla iniciados en invierno deben mantenerse en el interior del hogar, cerca de una ventana con luz directa.
Los brotes jóvenes de manzanilla iniciados en invierno deben mantenerse en el interior del hogar, cerca de una ventana con luz directa.

Las semillas de manzanilla son tan microscópicas que los filtros industriales no las retienen y viajan intactas entre el polvillo de las flores secas dentro del saquito. Como el proceso de secado comercial no utiliza calor extremo, su poder germinativo sigue intacto.

¿Cómo cultivarla desde el saquito? abrí el saquito de té y esparcí el contenido sobre una maceta con tierra previamente humedecida. No entierres el polvillo; las semillas necesitan luz directa para despertar. Presionalas apenas con el dedo, tapá la maceta con film transparente para simular un efecto invernadero y colocala en una ventana luminosa en el interior de tu casa.

El polvillo de los saquitos de té comerciales esconde semillas microscópicas con un gran poder germinativo.
El polvillo de los saquitos de té comerciales esconde semillas microscópicas con un gran poder germinativo.

Mantener los brotes resguardados del frío extremo durante las primeras semanas es vital para que prosperen. En quince días vas a ver aparecer un "césped" verde.

Cuidados básicos: necesita pleno sol una vez que el brote creció y se adaptó al exterior (al menos 6 horas de luz para fortalecer sus tallos). El riego debe ser moderado: le gusta la humedad ambiente pero detesta el barro. Regá solo cuando la superficie de la tierra empiece a verse seca.

2. Menta: el rescate fresco para las vías respiratorias

La menta (Mentha piperita) es un clásico que nunca falla. En invierno, además de aliviar la digestión después de una comida copiosa, es una gran aliada para el sistema respiratorio: el vapor de una infusión de hojas frescas ayuda a dilatar los bronquios y despejar las fosas nasales congestionadas por el frío.

Las hojas frescas de menta liberan aceites esenciales como el mentol, claves para aliviar la congestión respiratoria.
Las hojas frescas de menta liberan aceites esenciales como el mentol, claves para aliviar la congestión respiratoria.

¿Cómo activarla en invierno? Lo ideal en esta época es arrancar desde un plantín de vivero o mediante un esqueje puesto en un frasco con agua hasta que desarrolle raíces fuertes.

Cuidados básicos: agradece una dosis generosa de luz todos los días. El riego debe ser abundante y frecuente; a la menta no le gusta pasar sed y el sustrato debe estar siempre húmedo (como una esponja escurrida). Tip de experto: Cultivala siempre en una maceta para ella sola, ya que sus raíces son sumamente invasivas y ahogarán a las plantas vecinas.

3. Melisa: el bálsamo cítrico contra el estrés y el insomnio

La melisa (Melissa officinalis) es la planta ideal para completar este botiquín. invernal. Su infusión actúa como un ansiolítico natural leve que relaja el sistema nervioso y ayuda a conciliar un sueño profundo. Además, tiene un delicioso perfume alimonado que reconforta el espíritu.

El perfume alimonado de la melisa delata sus propiedades sedantes, ideales para combatir las tensiones diarias.
El perfume alimonado de la melisa delata sus propiedades sedantes, ideales para combatir las tensiones diarias.

La melisa es una planta perenne. Es decir que mantiene sus hojas verdes durante todo el invierno. Aunque con el frío frena un poco su crecimiento, vas a poder cosechar hojas frescas para tu taza todas las noches de julio sin dañar la estructura de la planta.

¿Cómo activarla en invierno? La forma más rápida y efectiva en esta estación es arrancar con un plantín del vivero y pasarlo directamente a una maceta mediana.

Al ser una planta perenne, la melisa conserva su follaje verde y aromático durante toda la temporada invernal.
Al ser una planta perenne, la melisa conserva su follaje verde y aromático durante toda la temporada invernal.

Cuidados básicos: tolera muy bien la media sombra, por lo que se adapta sin problemas al interior luminoso de una cocina o a un balcón protegido. El riego debe ser moderado: mantener el sustrato húmedo, pero sin encharcar.

Aunque resiste bien el frío, si se pronostican heladas muy crudas por la noche, lo ideal es arrimarla a una pared resguardada para que el hielo directo no queme sus hojas tiernas.

El ABC del botiquín verde: el poder de la infusión

Para aprovechar al máximo las propiedades de tus plantas medicinales, recordá la regla de oro de la herboristería: las hojas tiernas y las flores nunca se hierven.

Cuando prepares tu té de manzanilla, menta o melisa, colocá las hojas frescas (o la molienda del saquito) en la taza, verté el agua justo antes de que llegue al punto de ebullición y tapá el recipiente de inmediato durante 5 minutos.

Este último paso es fundamental, ya que de de esa manera evitás que los aceites esenciales medicinales -esos que curan y perfuman- se escapen volando con el vapor de agua.

No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS

+ Seguir a Meteored