Un "muro" atmosférico sobre Argentina: cuándo llega el pico de calor extremo y dónde afectará más
El termómetro inicia una escalada imparable en gran parte del país, con noches que ya no ofrecen respiro y un bloqueo atmosférico que promete instalar condiciones críticas por varios días.

El alivio de las últimas jornadas quedó en el olvido. La atmósfera en el Cono Sur comenzó a configurarse de una manera particular, preparando el escenario para lo que podría ser uno de los eventos de calor más persistentes de este verano 2026. Aunque el sol es el protagonista principal, el verdadero responsable del sofocón se esconde en la dinámica del aire sobre nuestras cabezas.
El muro invisible: por qué el calor no se va
La situación actual responde a una combinación de factores que funcionan como una maquinaria perfecta de calentamiento. Por un lado, las altas presiones posicionadas sobre el Océano Atlántico actúan como un motor que impulsa aire cálido de forma constante desde el norte hacia el centro del país.
Pero el factor determinante es la subsidencia. Este fenómeno ocurre cuando el aire en las capas altas de la atmósfera desciende. Al bajar, el aire se comprime debido al aumento de la presión atmosférica y, por un proceso físico llamado calentamiento adiabático, su temperatura aumenta. Este aire descendente no solo calienta, sino que también funciona como un "muro" o bloqueo atmosférico, impidiendo que los frentes fríos que intentan avanzar desde la Patagonia logren llegar hacia el norte.
Además, este proceso favorece los cielos despejados, lo que en pleno enero se traduce en muchas horas de radiación solar directa sobre el suelo. Por ahora, este descenso del aire mantiene la atmósfera seca en el centro del país, lo que evita que la sensación térmica se dispare por encima de los valores reales del termómetro, haciendo que el calor sea, dentro de todo, "seco y no tan incómodo".
Del calor seco al agobio húmedo: el cambio del fin de semana
Hasta el viernes inclusive, el foco de las temperaturas más extremas se mantendrá en el oeste y noroeste: Cuyo, Catamarca, La Rioja, La Pampa y el norte de Córdoba, junto con sectores del Litoral y el Chaco, verán máximas de entre 35 °C y 42 °C.

Sin embargo, el panorama se volverá más pesado durante el fin de semana. El centro de alta presión se desplazará levemente hacia el este, cambiando la procedencia del viento y permitiendo el ingreso de una masa de aire mucho más húmeda desde el trópico.
- Sábado, domingo y lunes: el calor húmedo se extenderá hacia la región pampeana y el norte de la Patagonia.
- Humedad en ascenso: la sensación térmica comenzará a jugar un rol clave, pudiendo alcanzar los 40 °C en zonas como el AMBA y el resto de la franja central.
- Noches tropicales: las mínimas no bajarán de los 24 °C o 25 °C, lo que anula la posibilidad de que las viviendas se enfríen naturalmente durante la madrugada.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene vigentes alertas por temperaturas extremas. Es fundamental recordar que cuando estas alertas suben de nivel (amarillo a naranja o rojo), el riesgo para la salud ya no se limita solo a los grupos de riesgo (bebés y adultos mayores), sino que puede afectar a personas jóvenes y sanas.
El alivio real, aunque no sea un cambio de masa de aire rotundo, recién asoma para el martes 27 con el avance de un frente muy débil que podría traer tormentas y un descenso térmico moderado.
Golpe de calor: como identificarlo y actuar
El golpe de calor es el cuadro más grave derivado de las altas temperaturas y ocurre cuando el sistema de termorregulación del cuerpo colapsa, elevando la temperatura interna por encima de los 40 °C. Ante la incapacidad de enfriarse por sí solo, el organismo entra en una situación de emergencia que requiere atención inmediata.
Los síntomas suelen aparecer de forma repentina y pueden variar, pero los más frecuentes incluyen:
- Piel roja y caliente: a diferencia del agotamiento por calor, aquí la persona suele dejar de sudar.
- Alteraciones neurológicas: confusión, agitación, habla confusa o pérdida del conocimiento.
- Malestar físico intenso: dolor de cabeza palpitante, náuseas, vómitos y pulso rápido y fuerte.
Ante la presencia de estos signos, es vital llamar a emergencias. Mientras llega la asistencia, hay que trasladar a la persona a un lugar fresco y a la sombra, enfriar el cuerpo con agua fría (ducha, manguera o paños húmedos) y abanicarla para favorecer la evaporación. Si está consciente, se le puede ofrecer agua fresca, pero nunca suministrar medicamentos antifebriles, ya que no son efectivos para el calor ambiental y pueden empeorar el cuadro.