53.000 muertes y 42 desastres millonarios: las cifras engañosas detrás del balance de las catástrofes globales de 2026

El Atlántico pasó septiembre sin huracanes y las pérdidas por desastres son las más bajas en una década. Pero ese alivio esconde récords de calor, sismos devastadores y un evento El Niño histórico.

El desastre más caro de 2026 no fue un huracán, sino los sismos de junio en Venezuela: 25 mil millones de dólares en daños y más de 6.500 muertos
El desastre más caro de 2026 no fue un huracán, sino los sismos de junio en Venezuela: 25 mil millones de dólares en daños y más de 6.500 muertos

Hasta el 30 de septiembre, el Atlántico no había parido un solo huracán. Desde 1950, eso solo había ocurrido en 1962, 1972 y 1994. Del otro lado, el Pacífico fabricaba monstruos. El huracán Polo pasó de depresión tropical a categoría 5 en 39 horas, con vientos de 285 km/h y 892 hPa de presión central, casi un récord para esa cuenca.

Detrás de esa asimetría hay un solo director de orquesta: un evento El Niño histórico, con el Pacífico ecuatorial hasta 3 °C más caliente de lo normal.

Los datos salen del último balance de catástrofes de Aon, el segundo corredor de seguros más grande del mundo. También intermedia reaseguros, que son el seguro de las aseguradoras: una aseguradora traspasa parte de su riesgo para no quebrar si llega un terremoto. Por eso Aon registra cada desastre. Su conclusión esconde una trampa: un año "barato" no es un año tranquilo.

Menos plata perdida, pero más golpes recibidos

Entre enero y septiembre, los desastres causaron pérdidas por 204 mil millones de dólares, un 31% menos que el promedio del siglo y el valor más bajo desde 2015. Pero si leemos la letra chica, veremos que hubo 42 eventos de más de mil millones, por encima del promedio de 37.

Menos golpes gigantes, más golpes medianos. Las tormentas severas explicaron un tercio de las pérdidas: en Manitoba, Canadá, cayó granizo del tamaño de una naranja y llovieron 35.000 reclamos al seguro.

Como suele ocurrir, los episodios de pérdidas más importantes se concentraron en Norteamérica, Europa y Asia Oriental, donde la exposición económica es mayor. Pero este año, los terremotos en Venezuela y Colombia hicieron que Sudamérica experimentara las mayores pérdidas globales.
Como suele ocurrir, los episodios de pérdidas más importantes se concentraron en Norteamérica, Europa y Asia Oriental, donde la exposición económica es mayor. Pero este año, los terremotos en Venezuela y Colombia hicieron que Sudamérica experimentara las mayores pérdidas globales.

El calor, en cambio, se cobró vidas. En Europa, el 37% del territorio batió algún récord térmico y cerca de 40.000 personas murieron. Dieciséis países superaron su máxima histórica y agosto fue el mes más cálido jamás registrado, 1,65 °C por encima de la era preindustrial. En Francia, la sequía contrajo los suelos arcillosos y agrietó casas enteras: hoy ese riesgo alcanza al 55% del país.

El terremoto que casi nadie tenía asegurado

El desastre más caro del año no fue un huracán, sino los sismos de magnitud 7,5 y 7,2 que sacudieron Venezuela el 24 de junio: 25 mil millones de dólares en daños y más de 6.500 muertos, con apenas una fracción asegurada. En Colombia, el terremoto de agosto dejó 9.600 millones en pérdidas, pero los reaseguros amortiguaron el golpe.

En el mundo, el 55% de las pérdidas no tuvo cobertura de seguros: las pérdidas la pagaron familias y Estados.

La postal del riesgo que viene llegó desde el Himalaya. El 26 de agosto, el colapso de un glaciar en el Tíbet reventó un dique natural y lanzó una ola de lodo y hielo sobre Nepal: más de 2.000 muertos y 6.000 desaparecidos, la peor inundación de su historia moderna.

En algunas regiones, El Niño este año será el motor tanto de sequías como inundaciones que golpearán a las ciudades que no estén preparadas.
En algunas regiones, El Niño este año será el motor tanto de sequías como inundaciones que golpearán a las ciudades que no estén preparadas.

Y la película no terminó. El Niño sigue creciendo, con más del 90% de chances de ser muy fuerte. A fines de septiembre, un temporal de granizo y viento entre Brasil, Uruguay y Argentina dejó daños por 470 millones de dólares: anticipo de una primavera que suele traer lluvias excesivas al Litoral y al noreste argentino.

La lección de 2026 es incómoda: el riesgo no se mide solo en dólares, sino en cuántos golpes podemos absorber sin quebrarnos. Un año "tranquilo" en los balances esconde 53.000 muertes y récords de calor en serie. La amenaza es natural; el desastre lo construimos, o lo evitamos, nosotros.

Referencia de la noticia

AON. Global Catastrophe Recap: Third Quarter (Q3) of 2026. Aon Catastrophe Insight. Datos de pérdidas económicas, aseguradas y víctimas, enero–septiembre de 2026..