Cuando el calor aprieta

Las escasas lluvias y las elevadas marcas térmicas registradas durante el mes de febrero han perjudicado el desarrollo de los cultivos en el centro y norte Argentino. La necesidad hídrica empieza a sentirse con fuerza en todo el país.

Leonardo De Benedictis Leonardo De Benedictis 20 Feb 2019 - 10:20 UTC
Sequía Lluvia Humedad
Las escasas lluvias y las elevadas temperaturas complican el normal desarrollo de los cultivos en gran parte del país

La variabilidad de las condiciones de lluvia ha sido una gran protagonista del verano. Intensas lluvias que generaron inundaciones en una gran porción del noreste del territorio nacional durante el mes de enero, seguido de una importante ausencia de precipitaciones durante la primera quincena del mes de febrero.

Las marcas térmicas también presentaron condiciones muy variables, con registros térmicos muy superiores a los niveles normales en diferentes momentos tanto de enero como en el mes de febrero, interrumpidas por importantes ingresos de aire frío, que estuvieron a pocos grados de generar heladas sobre el sur de la provincia de Buenos Aires.

Todas estas características condicionan el normal desarrollo de los cultivos, perjudicando y limitando el rendimiento final tanto del maíz como la soja y el girasol. La necesidad de precipitaciones ya se siente de manera considerable en vastas zonas del centro del país y esto se está viendo potenciado por las elevadas temperaturas que se vienen registrando en estos últimos días.

Falta de lluvias

Durante la primera quincena del mes de febrero no se observaron precipitaciones significativas prácticamente en ninguna zona del país. Salvo algunos eventos dispersos, que incluso estuvieron asociados a eventos severos, como los que se registraron en la localidad de Azul, provincia de Buenos Aires.

Pero este tipo de eventos, que no estuvo acompañado de acumulados importantes, sólo se observó de manera puntual y acotada a pequeñas áreas. Si bien existen algunas zonas puntuales en donde el requerimiento de humedad es muy importante, como el sudoeste de Buenos Aires y la provincia de La Pampa, el estrés hídrico ya comienza a sentirse de manera generalizada.

Sólo las zonas que recibieron un gran caudal de agua durante el mes de enero y con suelos que tienen capacidad de retener humedad son los únicos que se mantienen con una buena reserva hídrica, aunque la misma, con las elevadas temperaturas, comienza a escasear.

Lluvias que ponen fin a la ola de calor

A partir del jueves comenzará a avanzar un sistema frontal frío que contrastará fuertemente con la masa de aire caluroso y húmedo instalada en todo el centro y norte del país. Este frente, en su avance de sur a norte, provocará el desarrollo de lluvias y tormentas de moderada a fuerte intensidad.

Las precipitaciones comenzarán a desarrollarse sobre el sur del área pampeana, potenciándose a medida que se van desplazando hacia el norte. Tanto el jueves como el viernes se prevé que los desarrollos de tormenta más significativos se observen sobre el centro y norte de la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, centro y sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba, mientras que a La Pampa, sólo llegarán sobre el noreste provincial.

A medida que transcurra el fin de semana, se espera que el sistema frontal frío avance hacia el norte argentino y provoque tormentas de gran magnitud especialmente sobre las provincias de Corrientes y Chaco. Cabe destacar que toda la franja norte del país recibirá precipitaciones, pero las más destacadas quedarán acotadas al noreste argentino.

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