El cambio climático aumenta la probabilidad de olas de calor

Episodios cada vez más fuertes de temperaturas extremas ponen en riesgo la salud de millones de personas. El cambio climático se expresa en olas de calor cada vez más extremas y los récords de temperatura se quiebran más frecuentemente.

Enzo Campetella Enzo Campetella 01 Ago 2019 - 17:17 UTC
Olas de calor
La relación entre el cambio climático y olas de calor más extremas y extensas es cada vez más evidente.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha sido categórica, cuando el viernes pasado aseguró que 2019 estará entre los cinco años más cálidos registrados en la historia. Y relaciona esa situación directamente con el cambio climático. El portal Noticias ONU de Naciones Unidas, tomando información de la OMM también alertó que si para mediados de siglo las emisiones que generan efecto invernadero no dejan de aumentar, las temperaturas podrán ser hasta 4,5°C más altas que hasta ahora.

Claire Nullis, portavoz de la OMM sostuvo que “las intensas y extensas olas de calor llevan la firma del cambio climático provocado por el hombre, en línea con los descubrimientos científicos”. Es que las olas de calor están siendo más frecuentes y más intensas. En julio último, en menos de un mes una ola de calor que afectó a Europa dejó como resultado gran cantidad de récords meteorológicos que hemos reportado en Meteored.

Cada ola de calor suma interrupciones al transporte, genera problemas de infraestructura, y estrés a la salud de millones de personas. Nulls también fue claro en indicar que lo significativos de las últimas olas de calor es que los registros quebraron récords por dos, tres o cuatro grados, y no en la fracción usual de un grado que es lo esperable. También fue récord la cantidad de avisos de alerta emitidos por los servicios meteorológicos para preservar la salud de la población.

Quebrar récords como la nueva normalidad

Las olas de calor fueron el resultado de aire caliente que alcanzó Europa proveniente del norte de África. Enormes cuñas de alta presión permitieron que esa masas de aire se transportaran tan al norte como los países escandinavos o incluso Groenlandia. La cobertura de hielo del Ártico se vio presionada por estas temperaturas tan elevadas. De hecho se han perdido 160.000 millones de toneladas de su superficie, lo que equivale a 64 millones de piletas olímpicas.

Ahora el nivel del hielo marino del Ártico está casi en su nivel más bajo registrado, muy cerca de su mínimo registrado en 2012. El reciente informe sobre el estado del clima en el Reino Unido, con datos recabados desde 1884 demuestra que los 10 años más cálidos ocurrieron luego de 2002. Observando los años más fríos, con excepción de 1962 y 1963, el resto se registró antes de 1919.

Ya junio de 2019 se había anotado en el podio al transformarse en el junio más cálido de la historia a nivel global, con graves incendios forestales en el Ártico. El humo producido por incendios en América del Norte fueron arrastrados por la circulación tan lejos como el norte de Europa, y fueron claramente detectados sobre Alemania.

La conexión entre cambio climático y las olas de calor

“Las olas de calor son consistentes con el hallazgo científico que muestra evidencia de eventos de calor más frecuentes, prolongados e intensos, ya que las concentraciones de gases de efecto invernadero llevan a un aumento de las temperaturas globales”, aseguró Johannes Cullmann, director del Departamento de Clima y Agua de la OMM.

Incendios Artico
El humo de incendios forestales en varios puntos del Ártico viajaron miles de kilómetros arrastrados por el viento / Imagen NASA - NOAA

Olas de calor más intensas se están produciendo al menos 10 veces más frecuentemente hoy que hace un siglo atrás, según un estudio publicado en World Weather Attribution citado por la OMM. Hay una correlación directa entre el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero como el CO2 y el comportamiento de la temperatura. En la actualidad, se estima que este evento ocurre con un período de retorno de 30 años, pero las olas de calor frecuentes también fueron aproximadamente 4ºC más frías hace un siglo.

Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la limitación del calentamiento a 1,5°C en lugar de 2°C podría resultar en 420 millones de personas menos expuestas a fuertes olas de calor. Entre 2000 y 2016, se estimó que la cantidad de personas expuestas a las olas de calor aumentó en alrededor de 125 millones de personas, ya que su duración promedio fue de 0,37 días más, en comparación con el período comprendido entre 1986 y 2008, según la Organización Mundial de la Salud.

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