El desierto gana terreno en la Patagonia: Bahía Creek, el pueblo rionegrino que lucha contra el avance de los médanos
El pequeño poblado costero de Bahía Creek, en Río Negro, enfrenta una amenaza creciente que pone en riesgo su continuidad. El avance sostenido de los médanos, impulsado por el viento y la degradación ambiental, preocupa a vecinos y especialistas.

Bahía Creek se encuentra en una zona naturalmente expuesta a la dinámica eólica, donde los vientos intensos modelan el paisaje desde hace miles de años. Está ubicado en la costa de Río Negro, sobre la ruta provincial 1, a mitad de camino entre Viedma y San Antonio Oeste. En los últimos años el movimiento de arena comenzó a afectar directamente a viviendas, calles y accesos, generando una situación inédita para la comunidad local.
Los habitantes describen cómo la arena avanza de forma constante y obliga a limpiar patios, despejar caminos y proteger construcciones casi a diario. Según informó el diario Río Negro, algunos sectores del pueblo ya quedaron parcialmente cubiertos, lo que refuerza el temor a que el proceso continúe sin control.
El problema no solo es físico sino también social y económico. La posibilidad de quedar aislados, sumada a la dificultad para mantener servicios básicos, plantea un escenario crítico para un pueblo pequeño que depende del turismo y de la permanencia de sus habitantes.
El rol del clima y la geología en el avance de las dunas
El médano que amenaza a Bahía Creek es parte de un sistema dunar activo, típico de ambientes áridos y costeros. La arena suelta y la escasa vegetación facilitan que el viento transporte grandes volúmenes de sedimentos tierra adentro, modificando rápidamente el relieve.

Desde la meteorología, los especialistas señalan que la persistencia de vientos fuertes y períodos prolongados de sequía favorecen la movilidad de las dunas. Estudios científicos realizados en la Patagonia indican que el aumento de la aridez y la variabilidad climática intensifican los procesos de erosión eólica. Parece aparecer aquí un hilo conductor entre el cambio climático y la mayor movilidad de los médanos.

A estos factores naturales se suman causas humanas. El tránsito vehicular fuera de caminos habilitados y la pérdida de vegetación nativa reducen la capacidad del suelo para fijar la arena, acelerando el avance de los médanos, tal como advierten informes citados por Ámbito y LM Neuquén.
La respuesta comunitaria para evitar que el pueblo desaparezca
Frente al avance de la arena, los vecinos de Bahía Creek impulsaron diversas estrategias de contención. De acuerdo con el sitio Más Río Negro, se instalaron cercos, barreras de ramas y sistemas artesanales destinados a frenar el desplazamiento del médano.

Estas técnicas buscan reducir la velocidad del viento a nivel del suelo para que la arena se deposite y pueda ser estabilizada. En paralelo, se promueve la implantación de vegetación adaptada al ambiente costero, clave para fijar los sedimentos a largo plazo.
La experiencia demuestra que el trabajo comunitario puede marcar la diferencia, aunque los pobladores advierten que se necesita continuidad y apoyo institucional. Para muchos, la lucha contra los médanos es también una advertencia sobre la necesidad de planificar mejor el territorio frente a un clima cada vez más extremo.
Referencia de la noticia
Toffani, Mauricio; Caselli, Alberto Tomás; Lothari, Lucas Daniel; Estudio de los acantilados activos y del campo de dunas de Bahía Creek, Río Negro, Argentina, como base para la elaboración de un mapa de peligro geológico; Asociación Geológica Argentina; Revista de la Asociación Geológica Argentina; https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/152993