El "lado B" de las históricas nevadas en Mendoza: por qué traen esperanza para el agua y la sequía del próximo verano

Las intensas nevadas en la Cordillera de los Andes no sólo complican la vida en Alta Montaña. También representan una enorme reserva de agua que podría mejorar el panorama hídrico de Mendoza.

La nieve caída durante el invierno en la Cordillera de los Andes es fundamental para abastecer ríos y embalses cuando comienza el deshielo.
La nieve caída durante el invierno en la Cordillera de los Andes es fundamental para abastecer ríos y embalses cuando comienza el deshielo.

Por estos días, la Cordillera de los Andes mendocina permanece cubierta por un manto de nieve que ya supera los cuatro metros de altura en algunos sectores. Algunos pobladores de Alta Montaña permanecen casi aislados y el tránsito vehicular está bloqueado en las zonas más altas.

Mientras Gendarmería, Vialidad Nacional y el Gobierno de Mendoza trabajan por estos días ayudando y asistiendo a pobladores de la zona, el pronóstico adelanta que el temporal se extenderá, por lo menos, hasta el 5 de agosto.

Por fuera de esta contingencia -que se encuentra controlada-, la enorme cantidad de nieve precipitada en la montaña mendocina se convierte en una excelente noticia de cara al verano. Porque toda esa agua servirá para abastecer y regar cultivos en los meses de verano, marcados por la sequía en Mendoza.

Nieve que luego será agua

Si bien ahora la atención de los mendocinos está puesta en las rutas cortadas, las localidades aisladas y los centros de esquí que esperan una temporada histórica (una vez que se limpien los caminos), las expectativas a mediano y largo plazo son positivas.

En algunos sectores de la Alta Montaña de Mendoza hay 4 metros de nieve acumulada en medio del temporal. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional
En algunos sectores de la Alta Montaña de Mendoza hay 4 metros de nieve acumulada en medio del temporal. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional

Porque esa gran cantidad de agua que hoy permanece congelada se convertirá en un alivio durante el próximo verano. Se trata de una de una de las principales reservas hídricas y comenzará a liberar su verdadero potencial con los deshielos, cuando aumenten las temperaturas durante la primavera y el verano.

Por ello es que estas nevadas son celebradas en el Departamento General de Irrigación de Mendoza, desde donde miran el fenómeno con un moderado optimismo.

En la mayoría de las cuencas de Mendoza se espera que, una vez finalizado el invierno, los niveles de nieve sean los de un año "normal" o superiores.
En la mayoría de las cuencas de Mendoza se espera que, una vez finalizado el invierno, los niveles de nieve sean los de un año "normal" o superiores.

Y es que las nevadas registradas desde mediados de julio ya se ubican por encima del promedio histórico para este mes en varias cuencas de Mendoza. Además, los modelos meteorológicos indican que las precipitaciones níveas podrían continuar durante varios días más; sumado a que todavía resta más de un mes para que finalice la temporada habitual nevadas.

Según explicó el director de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación de Mendoza, Rubén Villodas, la diferencia con el invierno pasado es significativa. De mantenerse las condiciones previstas por los pronósticos, la provincia podría comenzar a recuperar parte del déficit hídrico acumulado durante los últimos años de sequía.

Por qué la nieve es tan importante para Mendoza

A diferencia de las lluvias intensas -cuyo aporte al sistema hídrico es casi inmediato-, la nieve funciona como un gigantesco reservorio natural.

Durante el invierno permanece acumulada sobre la cordillera. Recién cuando las temperaturas comienzan a elevarse, ese hielo empieza a derretirse lentamente y alimenta los principales ríos de Mendoza.

Recién en noviembre comienza a llegar a los cauces y embalses el agua del deshielo de la nieve. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional
Recién en noviembre comienza a llegar a los cauces y embalses el agua del deshielo de la nieve. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional

Ese proceso, conocido como deshielo, es el responsable de abastecer los oasis agrícolas, los embalses y buena parte del agua destinada al consumo humano.

Cuanta más nieve se acumule durante el invierno, mejores serán las perspectivas para la disponibilidad de agua durante la temporada cálida.

Una situación diferente según cada cuenca

Lo primero que hay que aclarar es que la irrigación de todo el territorio mendocino está distribuído en distintas cuencas de ríos que se alimentan del agua de deshielo en la cordillera. Además, no todas las cuencas presentan el mismo comportamiento.

El agua de deshielo llega a los ríos para ser destinada a consumo y riego de cultivos en toda la provincia de Mendoza. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional
El agua de deshielo llega a los ríos para ser destinada a consumo y riego de cultivos en toda la provincia de Mendoza. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional

Uno de los panoramas más alentadores se observa en la del río Mendoza, que abastece al oasis norte y concentra gran parte de la población provincial.

Los registros del Sistema de Información Hidronivometeorológico muestran que el Equivalente Agua Nieve (EAN) ya supera el promedio histórico correspondiente a julio, acercándose a los valores que caracterizan a un año considerado normal.

También comenzaron a mejorar las condiciones en las cuencas de los ríos Tunuyán y Diamante, donde las acumulaciones todavía son inferiores a un año medio, aunque podrían acercarse a esos valores si las nevadas continúan durante los próximos días.

No obstante, el panorama sigue siendo diferente en el sur provincial.

El temporal en Mendoza comenzó el 15 de julio y Gendarmería, Vialidad y el Gobierno han asistido y evacuado a pobladores y turistas. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional
El temporal en Mendoza comenzó el 15 de julio y Gendarmería, Vialidad y el Gobierno han asistido y evacuado a pobladores y turistas. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional

Las cuencas de los ríos Atuel y Grande reciben habitualmente mayores acumulaciones de nieve que el resto de Mendoza. Por ese motivo, aunque el temporal también dejó importantes espesores de nieve en esa región, todavía representan una fracción de lo que suele registrarse durante un invierno promedio.

Atención: el agua todavía no llegará a los ríos

Si bien la imagen de una cordillera completamente nevada confirma que habrá abundante agua, los especialistas aclaran que eso todavía no ocurrirá ni será de inmediato.

Primero, porque con las temperaturas actuales es imposible generar un deshielo significativo. Es decir, toda esa nieve/agua continúa -y continuará- almacenada en la montaña.

El Departamento General de Irrigación de Mendoza es optimista con miras a lo que haya nevado para el final del invierno, pero también cauteloso. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional
El Departamento General de Irrigación de Mendoza es optimista con miras a lo que haya nevado para el final del invierno, pero también cauteloso. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional

Durante agosto, septiembre e incluso buena parte de octubre, el abastecimiento de agua seguirá dependiendo en gran medida de las reservas existentes en embalses y de un derretimiento híper limitado.

Será recién hacia noviembre, cuando el aumento de las temperaturas acelere el deshielo, que esa enorme reserva comenzará a transformarse en agua disponible para los sistemas de riego y para los embalses.

Embalses, los actores protagónicos

En la medida en que la nieve permanezca congelada en la cordillera, el abastecimiento depende casi exclusivamente de los embalses.

Estos almacenan el agua acumulada durante temporadas anteriores y permiten sostener el suministro durante los meses más secos.

Los embalses son fundamentales para contener y almacenar agua durante el invierno, antes de que la nieve se convierta en agua.
Los embalses son fundamentales para contener y almacenar agua durante el invierno, antes de que la nieve se convierta en agua.

Sin embargo, los años consecutivos de escasas precipitaciones níveas dejaron los principales diques mendocinos con niveles inferiores a los habituales. Y esto se refleja en "años secos" en Mendoza en lo que hace al riego productivo.

Así las cosas, si bien este invierno terminará siendo mucho mejor que los anteriores, parte del agua que genere el próximo deshielo deberá destinarse primero a recuperar esas reservas antes de alcanzar una situación completamente normal.

Optimismo, pero sin abandonar la cautela

Las históricas nevadas en Mendoza representan, sin dudas, una excelente noticia desde el punto de vista hidrológico. Sin embargo, los especialistas insisten en evitar conclusiones apresuradas.

El tránsito se encuentra cerrado en las zonas cordilleranas de Mendoza desde mediados de julio. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional
El tránsito se encuentra cerrado en las zonas cordilleranas de Mendoza desde mediados de julio. Foto: Gentileza Gendarmería Nacional

El comportamiento de la nieve durante las próximas semanas, las temperaturas de la primavera y la velocidad del deshielo serán factores determinantes para conocer cuánta agua (y cuándo) llegará finalmente a los ríos mendocinos.