El "nuevo" Aconcagua: energías limpias, gestión de residuos y más cambios en el cerro más alto de América
Los servicios y la estadía en el área protegida que resguarda al cerro más alto de América cambiarán sustancialmente en beneficio de la naturaleza. Así será el "nuevo Aconcagua" para visitantes y guardaparques.

El cerro Aconcagua -conocido en todo el mundo como “El Centinela de Piedra” o “El Techo de América”, al tratarse del pico más alto del continente con sus 6.962 msnm- se prepara para un nuevo modelo de gestión y servicios.
Cada temporada, el Aconcagua recibe a decenas de miles de visitantes -argentinos y extranjeros- quienes llegan atraídos por la posibilidad de hacer cumbre y sentir que tocan el cielo con las manos. Claro que también están aquellos que se inclinan por realizar trekking hasta alguno de sus campamentos base, o simplemente pasar el día en la laguna de Horcones.
De cara a la temporada 2026 - 2027 (ya para el próximo verano), el Gobierno de Mendoza confirmó que habrá un cambio sustancial en la forma en que funciona actualmente el Parque Provincial Aconcagua.
De hecho, el flamante modelo incluye una concesión durante 20 años para que, con reglas claras y bien definidas, sea un operador quien se encargue de la gestión y de prestar servicios en este coloso ubicado en la Cordillera de los Andes. Y con cambios fundamentales que apunten a optimizar aún más el cuidado y la preservación ambiental en una de las áreas naturales protegidas más importantes de Argentina y del continente.
Qué cambia en el Aconcagua con el nuevo modelo de gestión
Si bien el Aconcagua se encuentra dentro de las ANP (Áreas Naturales Protegidas) de Mendoza, su modelo de gestión se basa más en un modelo de usos y costumbres que en otra cosa.

Los operadores -con amplia experiencia en el cerro más alto de América- ofrecen sus servicios de campamentos, porteo y expediciones -entre otros- con "permisos precarios" y sin seguridad jurídica.
De esta manera, cada año se repiten los trámites para cumplimentar las exigencias en este imponente área, que comprende 71.000 hectáreas de los andes argentinos, lindantes con la frontera con Chile.
Sin embargo, esta semana el Gobierno de Mendoza avanzó en la elaboración de pliegos para una concesión pública nacional, que tendrá vigencia por 20 años y que busca regularizar los servicios, garantizar inversiones de largo plazo y elevar los estándares de calidad y seguridad para quienes visitan la montaña.
Este nuevo modelo, que se sostiene sobre una reciente Ley provincial (9.570, aprobada a fines de 2024), introduce un sistema de gestión mucho más claro y exigente: sólo podrán operar dentro del parque las empresas o personas que resulten adjudicatarias en esta licitación pública.
Reubicación de campamentos
La ruta a la cumbre del Aconcagua está marcada por distintos campamentos. Son los sectores predeterminados y definidos -en base a las condiciones de la montaña- para descansar, pernoctar y poder acceder a los servicios más básicos.

Parte del flamante plan es ordenar territorialmente algunos de esos campamentos existentes. Concretamente, los campamentos "Casa de Piedra", "Plaza de Mulas" y "Plaza Argentina" serán reubicados (parcialmente) bajo criterios ambientales y de ordenamiento, con mejoras significativas en infraestructura y seguridad.
Además, se ha proyectado la instalación de nuevos campamentos de aproximación, como por ejemplo en "Confluencia" y "Pampa de Leñas". Estos permitirán optimizar los accesos y servicios previos a las rutas tradicionales de ascenso.

Según explicaron la ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, y la presidenta del Ente Mendoza Turismo, Gabriela Testa, estas modificaciones buscan reducir la presión sobre ecosistemas sensibles y mejorar las condiciones operativas, tanto para visitantes como para guardaparques.
Energía solar, cuidado del agua y menos combustibles fósiles
De los 60 puntos que se exigirán para poder concesionar el Parque Provincial Aconcagua, 40 son exclusivos a criterios de cuidado ambiental.
Entre los requisitos que deberán cumplir los concesionarios, se destaca la medición rigurosa del consumo de agua, la implementación de tecnologías que reduzcan el impacto hídrico y la priorización de energías renovables.
En este punto, se menciona la instalación de paneles fotovoltaicos para aprovechar la energía solar, lo que limitaría drásticamente el uso de generadores a combustibles fósiles (que hoy abundan en la los campamentos que llevan a la cumbre del Aconcagua).
Además, quienes gestionen servicios en el "nuevo Aconcagua" deberán garantizar la medición del consumo energético y el cálculo de la huella de carbono, junto con acciones concretas de compensación ambiental. Y es que la idea es minimizar cualquier efecto adverso sobre glaciares, vegas, humedales y la diversidad biológica y arqueológica del área protegida.
Manejo integral y separación de residuos
La generación de residuos es otro tema urgente a rever en el Aconcagua, más teniendo en cuenta la cantidad de visitantes que pasan por esta área protegida por temporada.

Por esto mismo es que otro de los pilares del renovado plan se centra en la gestión de residuos. Los futuros concesionarios deberán implementar sistemas de separación de basura en origen, asegurar el retiro periódico de desechos y demostrar trazabilidad hasta su disposición final.
Esto incluye residuos sólidos y también efluentes cloacales, para los cuales se proyectan soluciones técnicas especializadas que reduzcan la contaminación de suelos y cuerpos de agua en el parque.
Servicios más ordenados y seguros
Los nuevos contratos de concesión no sólo implican mayor control ambiental, sino también una mejora y ordenamiento en la oferta de servicios orientados al ascenso y el trekking. Aquí se incluye alojamiento, comedores, sanitarios autorizados, comunicaciones satelitales, porteadores y guías habilitados, todos bajo protocolos estrictos de seguridad y cuidado del medio ambiente.
También será obligatorio cumplir con programas como el de cuidado y control de mulas de carga, lo que garantiza estándares más altos en el trato animal.
¿Cuándo podrá visitarse el "Nuevo Aconcagua"?
Los pliegos licitatorios ya están disponibles para que futuros -e hipotéticos- concesionarios puedan revisarlo Las autoridades mendocinas estiman que de cara la temporada 2026–2027 el sistema entrará en funcionamiento.

Con concesiones de 20 años, las inversiones podrán planificarse con mayor seguridad y previsibilidad, con auditorías ambientales permanentes y la posibilidad de sanciones o rescisión de contrato ante incumplimientos graves.