Este volcán que se creía dormido, ahora podría entrar en erupción

Se trata del volcán Domuyo, en el noroeste de Neuquén. Científico descubrieron que se está inflando 10 veces más rápido que otros volcanes andinos, y que técnicamente tiene capacidad de tener un proceso eruptivo.

Enzo Campetella Enzo Campetella 23 Ago 2019 - 13:20 UTC
Volcan Domuyo
El volcán Domuyo está ubicado en el noroeste neuquino y es un punto de atracción turística.

El volcán Domuyo tiene 4709 metros de elevación y está ubicado en el noroeste de la provincia de Neuquén en la cordillera del Viento. Esta dimensión lo convierte en la montaña más alta de la Patagonia. Su nombre, de origen mapuche, es intimidante: “que tiembla y rezonga”.

El Domuyo se consideraba un volcán extinguido, pero desde 2014 está creciendo a un promedio de 11 centímetros por año, según estudios realizados a partir de información satelital. De acuerdo a lo destadado por NexCiencia, los datos alertan sobre el riesgo de una posible erupción, que podría afectar en forma directa a varias ciudades del norte de la provincia de Neuquén. El Domuyo tiene una historia de explosiones dramáticas.

Estas potenciales erupciones del Domuyo podrían ocurrir en un tiempo que no se puede determinar, pero por su ubicación podría afectar de mínima a poblaciones del noroeste neuquino. La localidad de Chos Malal se ubica al sur del volcán y la distancia es de unos 90 kilómetros.

El volcán está aumentando su tamaño

Andrés Folguera es investigador en el Departamento de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y fue quien detalló a NexCiencia el procedimiento que utilizaron para estudiar al Domuyo. Folguera indica que fue “mediante una técnica que consiste en monitorear un volcán en forma satelital y hacer lecturas consecutivas al cabo del tiempo”. Así se puede determinar, a nivel milimétrico, si el volcán cambia su forma.

Por su parte, Ana Astort, licenciada en Física y becaria doctoral en Exactas UBA, acota: “La técnica se denomina interferometría de radar, y la combinamos con estudios que detectan variaciones en la aceleración de la gravedad”. Esas variaciones en la gravedad pueden indicar, en profundidad, zonas donde hay material fundido y gases, es decir, implican la presencia de una cámara magmática que es lo que alimenta a los volcanes activos.

El material fundido y los gases tienen menor densidad que la roca, por ello, se pueden percibir variaciones muy pequeñas en la gravedad. Desde 2014 el volcán se está inflando, o sea que aumenta su tamaño. Folguera fue categórico al afirmar que “estos estudios revelan que el Domuyo no sólo es un centro volcánico activo, lo cual es una novedad pues se lo creía dormido o extinguido, sino también que, potencialmente, puede explotar”.

Una erupción del Domuyo sería similar a la del Vesubio en el año ´79

Un dato relevante es que este volcán, que se creía dormido, crece a raíz de 11 centímetros por año, mientras que la mayoría de los ubicados sobre los Andes solo lo hacen pocos milímetros al año. El Domuyo convive con otro centro volcánico que es la Laguna del Maule, en el límite argentino-chileno, que tiene la forma de una caldera de unos 25 kilómetros por 15. Esta laguna contiene varios volcanes pequeños, conos y cráteres volcánicos. “Este centro volcánico se está inflando a gran velocidad, la máxima registrada en la Tierra para un centro volcánico”, comenta Folguera a NexCiencia.

Conocida su historia volcánica, una erupción del Domuyo comprometería directamente a varias localidades. Se pondrían en riesgo las localidades de Varvarco, Las Ovejas, Andacollo y Barrancas, poblaciones que están en las cercanías y serían afectadas por el material incandescente, en la forma de lo que se conoce como flujos piroclásticos. Sería similar a lo acontecido en Pompeya, en el año ´79 con la erupción del Vesubio, o incluso un proceso mayor en relación con la cantidad de material emitido.

Investigadores
Andrés Folguera y Ana Astort fueron los científicos que llevaron adelante la investigación (imágen NexCiencia(

Folguera advierte que “en general, cuando los estudios muestran que un volcán se encuentra en proceso de inflación, los servicios geológicos necesitan intensificar el plan de monitoreo permanente, por ejemplo, colocar sismógrafos en torno al volcán”. Esta advertencia científica debería tomarse en serio para conocer en más detalle el comportamiento del Domuyo.

El Domuyo y el Maule son dos centros con características explosivas, si entran en erupción, como ha sucedido a lo largo de su historia, el escenario puede ser catastrófico. “Los flujos piroclásticos avanzan a velocidades de 300 kilómetros por hora, y arrasan con todo”, indica Folguera, y concluye: “Sería un escenario mucho más dramático que el de cualquiera de los volcanes de la cordillera que se encuentran en actividad”.

Publicidad