Gigante bajo los acantilados: hallan en Santa Clara del Mar uno de los fósiles de megaterio mejor conservados
Un hallazgo casual en acantilados de la costa bonaerense reveló un fémur de megaterio en extraordinario estado de conservación. El descubrimiento permitirá avanzar en la reconstrucción anatómica de este gigante que habitó la región hace cientos de miles de años.

Un descubrimiento fortuito en los acantilados del sur de Santa Clara del Mar, sobre la costa de la provincia de Buenos Aires, despertó el interés de la comunidad científica. Allí apareció el fémur derecho de un megaterio —el gigantesco perezoso prehistórico que alguna vez dominó la megafauna sudamericana— y todo indica que se trata de uno de los ejemplares mejor preservados hallados en la región.
El megaterio, conocido científicamente como Megatherium americanum, fue uno de los mamíferos terrestres más imponentes del continente y se extinguió hace menos de 12.000 años.
El hallazgo se produjo el sábado pasado cuando Mario Cianciola y Lumar Ávila González, turistas provenientes de la zona norte del Gran Buenos Aires, recorrían el sector de acantilados. En un primer momento observaron algo llamativo: una superficie redondeada de color anaranjado que sobresalía del sedimento, de tamaño similar al de una pelota de fútbol.
Intrigados, regresaron al lugar para examinarla con mayor detenimiento. Tomaron una fotografía y se la enviaron a un amigo geólogo, quien rápidamente advirtió la posible importancia del hallazgo. Siguiendo su recomendación, se contactaron con especialistas del Museo Municipal de Ciencias Naturales “Lorenzo Scaglia”, en Mar del Plata. A partir de allí se organizó la intervención científica con apoyo de estudiantes de la Tecnicatura Superior en Paleontología del ISFT Nº194 de Miramar.
Un fósil excepcionalmente preservado
Tras el rescate y traslado al laboratorio, los especialistas comenzaron a analizar la pieza. Los primeros estudios indican que el estado de conservación es notable, algo poco frecuente en fósiles expuestos en ambientes costeros.
El paleontólogo Matías Taglioretti, del Museo Scaglia, explicó que los restos de este animal no son comunes en la zona y destacó la calidad del ejemplar encontrado. Según señaló al diario La Capital, el fémur “es uno de los más completos y mejor conservados de esta especie en la región costera del sudeste bonaerense”.
Durante la inspección del sitio también se detectaron restos de la pelvis en buen estado. Sin embargo, su recuperación presenta dificultades: la inestabilidad del acantilado implica riesgo de derrumbe y probablemente requerirá maquinaria pesada y una logística más compleja.
Ese ambiente, paradójicamente, favoreció la preservación del material. Gracias a ello se pueden observar con claridad las estrías producidas por la inserción de músculos, un detalle que permitirá estudiar con mayor precisión la anatomía del animal.
Los datos obtenidos serán clave para el trabajo del especialista Néstor Toledo, investigador del Conicet y de la Universidad Nacional de La Plata, quien planea utilizar el material para avanzar en reconstrucciones detalladas de la musculatura y la estructura corporal del megaterio.

Una vez completadas las primeras etapas de estudio, el fósil será transferido al Museo de Ciencias Naturales Pachamama de Santa Clara del Mar, donde pasará a integrar la colección paleontológica regional.
Una costa rica en fósiles
El hallazgo no es un caso aislado. Los acantilados del sudeste bonaerense se han convertido en una verdadera ventana al pasado prehistórico.
En abril de 2023, por ejemplo, un pescador encontró restos de megaterio en los acantilados de Camet Norte, a unos 14 kilómetros de Mar Chiquita. Técnicos del Museo Pachamama recuperaron entonces falanges, vértebras, costillas y piezas dentarias del animal, que vivió hace unos 20.000 años.
Un año antes, en 2022, una niña de 12 años descubrió una vértebra de megaterio en Mar del Plata mientras removía tierra en un terreno familiar. Y poco antes, en esa misma región, un niño de ocho años encontró el cráneo fósil de un camélido sudamericano con una antigüedad estimada en 700.000 años.
La lista de descubrimientos incluye también el hallazgo, en 2021, de un cráneo de megaterio de más de 3,5 millones de años en San Eduardo del Mar, cerca de Miramar, perteneciente al Plioceno de la región pampeana.
El gigante que dominó la Edad de Hielo
El megaterio fue uno de los animales más sorprendentes de la megafauna que habitó América durante el Pleistoceno. Aunque estaba emparentado con los actuales perezosos, osos hormigueros y armadillos, su tamaño resultaba descomunal.
A pesar de su aspecto imponente, no era un depredador. Sus enormes garras curvas le servían principalmente para arrancar ramas y hojas de los árboles, aunque también podían utilizarse como defensa.

El animal se alimentaba de hojas, brotes y ramas blandas. Gracias a su capacidad de erguirse sobre las patas traseras —apoyándose en su robusta cola— podía alcanzar la vegetación más alta.
Durante miles de años estos gigantes se adaptaron a los climas fríos de la Edad de Hielo, ayudados por reservas de grasa que actuaban como protección térmica. Sin embargo, al final del último período glacial, hace unos 11.700 años, desaparecieron.
Entre las explicaciones más aceptadas figuran los cambios climáticos asociados al retroceso de los glaciares. Algunos investigadores también consideran que la expansión de los primeros grupos humanos en el continente pudo haber contribuido a su declive, aunque aún no existen pruebas concluyentes.
Sea cual sea la causa de su extinción, cada nuevo fósil permite reconstruir un poco mejor la historia de estos gigantes que, alguna vez, caminaron por las mismas costas que hoy recorren turistas y pescadores.