Humo tóxico alcanza niveles históricos en el norte de India

El humo resultante de quemas agrícolas, sumado a la contaminación industrial sumen a la población de Nueva Delhi en una atmósfera que los enferma.

Enzo Campetella Enzo Campetella 08 Nov 2019 - 20:31 UTC
India
Así se veía el pasado 31 de octubre Gurugram, ciudad ubicada unos 30 kilómetros al sudoeste de Nueva Delhi.

La presencia de smog y bruma es algo relativamente común en el norte de la India. La orografía, con los imponentes Himalayas ayudan a que la circulación mantenga grandes cantidades de contaminantes acumulados en esa región. Según la situación meteorológica que domine, el aire alcanza niveles muy elevados de contaminación, logrando este noviembre de 2019 niveles realmente preocupantes.

En declaraciones a BBC, el ministro jefe de la capital, Nueva Delhi, Arvind Kejriwal afirmó “la contaminación del aire en el norte de India ha alcanzado niveles insoportables". Es que en estos días se han superado todas las barreras imaginables. En muchas áreas de Delhi, la calidad del aire se deterioró de tal forma que alcanzó la categoría de mayor peligro, con el potencial de causar graves enfermedades respiratorias.

La baja visibilidad provocó el desvío de más de 30 vuelos el pasado domingo 4 de noviembre. Se han impuesto estrictas reglas a permitiendo que solo los automóviles con placas pares o impares conduzcan en días determinados. Según lo informado por The Guardian, la calidad del aire se había deteriorado tanto que tocó un índice de calidad del aire que medía más de 900 unidades en algunas áreas, superando con creces el nivel de 25 considerado seguro por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y muy por encima de la marca de 500 considerada como "severa plus".

Las ciudades se paralizan

Después de las cosechas, y que se utilice fuego para limpiar los campos, el viento de componente sur arrastra el humo producido, comprimiéndolo sobre la cara sur de los Himalayas. A menudo se esparcen ríos de humo en gran parte de la llanura de los ríos Indo y Ganges.

De hecho, EarthObservatory confirma que la mayor parte del humo proviene de la quema de cultivos, que se suman a la contaminación industrial y el polvo. En gran parte de las zonas afectadas los cultivos más frecuentes son los de arroz y trigo. La quema alcanza su punto máximo durante la primera semana de noviembre, una época del año en la que muchos agricultores prenden fuego para dejar restos de tallos de arroz y paja después de la cosecha, una práctica conocida como quema de rastrojos o arrozales. La quema a menudo coincide con temperaturas descendentes y viento leve asociado a altas presiones, condiciones meteorológicas que pueden conducir a inversiones de temperatura, que atrapan el humo cerca del suelo.

De acuerdo a datos de la embajada de Estados Unidos, la nube de humo había llevado los niveles de partículas finas a niveles peligrosos en Nueva Delhi, en torno de 2,5 partes por millón. Históricamente la primera semana de noviembre es la que obtiene los mayores niveles de contaminación, que este año se dispararon a valores récords.

Cada año resulta peor que el anterior

Los incendios liberan a la atmósfera varios tipos de gases, incluidos el monóxido de carbono y el dióxido de nitrógeno que forman el smog presente. También liberan aerosoles, como el carbono negro y el carbono orgánico, que contribuyen a niveles elevados de contaminación con partículas muy finas, lo que puede causar problemas de salud.

Muchas personas acusan infecciones de garganta o enfermedades de la vista, que incluso les imposibilitan trabajar y llevar el sustento a sus hogares. Durante la semana las escuelas permanecieron cerradas, los trabajos de construcción se han detenido por orden del gobierno, quien repartió máscaras a parte de la población.

Lo cierto, el notorio aumento de la polución que se observa al inicio de cada noviembre parece ir creciendo a medida que pasan los años, y las acciones concretas que toma el gobierno parecen insuficientes. No hay estadísticas concretas del impacto en la salud de la población, aunque los efectos son elocuentes y llevan la calidad del aire al borde de lo que un ser humano puede tolerar.

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