Por qué terminamos agotados al ver un partido de fútbol del Mundial, y cómo reducir los efectos en el corazón y cerebro

Te contamos lo que le pasa a todo tu cuerpo, desde el cerebro hasta el corazón, cuando estás sentado mirando un partido de fútbol, y qué hacer para evitar un colapso.

Por qué terminamos agotados al ver un partido de fútbol del Mundial, y cómo reducir los efectos en el corazón y cerebro
Por qué terminamos agotados al ver un partido de fútbol del Mundial, y cómo reducir los efectos en el corazón y cerebro

Durante la disputa de una Copa del Mundo, la pasión por el fútbol experimenta un crecimiento exponencial que trasciende la simple apariencia de entretenimiento. Para todos los hinchas, la experiencia durante los noventa minutos (alargue y eventual definición por penales) se convierte en una vivencia de altísima intensidad emocional y fisiológica, donde se entrelazan de manera simultánea: la ansiedad, el nerviosismo, la alegría y el enojo.

Aunque permanezcamos sentados frente a la pantalla del televisor o en una butaca del estadio sin intervenir físicamente en el juego, nuestro organismo reacciona de forma sistémica e involuntaria a cada estímulo del campo de juego. La pérdida de una pelota decisiva, un tiro libre o penal, hasta un excelente pase de gol, todo desencadena respuestas neurológicas y corporales directas que nos hacen sentir partícipes activos del partido, como si literalmente estaríamos jugándolo en la cancha.

Existe una conexión natural e involuntaria al ver un partido de fútbol. De manera subconsciente el cerebro intenta ponerse en el lugar de los futbolistas. Imagen creada con IA.
Existe una conexión natural e involuntaria al ver un partido de fútbol. De manera subconsciente el cerebro intenta ponerse en el lugar de los futbolistas. Imagen creada con IA.

Este fenómeno no es una sensación o ilusión psicológica, se trata de un proceso científicamente comprobado. Por eso, te vamos a contar qué mecanismos fisiológicos explican esta sensación, y por qué nuestro cuerpo y cerebro terminan extenuados al ver un partido que no jugamos con las piernas, pero sí con el sistema nervioso y cardiovascular, y los argentinos con el alma también.

En los hinchas se activan las “neuronas espejo”

La clave neurobiológica para entender esta conexión íntima y visceral con el futbolista radica en un grupo celular especializado del sistema nervioso central: las denominadas neuronas espejo. Estas estructuras cerebrales desempeñan un rol fundamental en procesos cognitivos superiores esenciales para nuestra supervivencia y sociabilidad, tales como la imitación, la empatía y el aprendizaje motor.

El mecanismo de activación de estas células nerviosas posee una dualidad fascinante. Las neuronas espejo se encienden tanto cuando un individuo ejecuta una acción física de manera directa como cuando observa a otra persona realizar exactamente esa misma conducta deportiva. En términos neurofisiológicos, ver actuar a otro y actuar en primera persona son eventos que el cerebro procesa con notables similitudes funcionales.

Cuando miramos un partido de fútbol existe una conexión involuntaria con el futbolista que está dentro de la cancha realizando las distintas acciones durante el desarrollo del partido. Nuestro cerebro, y de manera subconsciente, intenta ponerse en el lugar de los futbolistas.

En consecuencia, al observar un partido de fútbol, se establece un puente sináptico y una conexión absolutamente involuntaria entre el espectador y el jugador que disputa la pelota en el césped. Nuestro cerebro, operando en un nivel subconsciente, proyecta al organismo e intenta situarse físicamente en el lugar de los atletas que compiten en el campo de juego.

Esta reacción neurofisiológica se intensifica notablemente cuando presenciamos una jugada que nos parece familiar, algo que hemos experimentado en el pasado o que nuestro cerebro vincula con acciones motrices conocidas. Por eso, nos lleva a vivir como 'en carne propia' lo que pasa delante de nuestros ojos.

La dopamina, el cortisol y la serotonina juegan su propio partido

El devenir del partido desencadena una verdadera tormenta neuroquímica que fluctúa en función del marcador y del rendimiento de nuestro equipo, claro. Cuando el partido se desarrolla de manera favorable y el resultado es positivo, el cerebro potencia la secreción de dopamina, un neurotransmisor mensajero del sistema nervioso central que rige la motivación, el placer y el aprendizaje.

Los hinchas liberan en exceso un combo de dopamina, cortisol y serotonina al mirar cada partido.
Los hinchas liberan en exceso un combo de dopamina, cortisol y serotonina al mirar cada partido.

La liberación de este neuroquímico activa el denominado circuito de recompensa cerebral. Este mecanismo bioquímico genera una profunda sensación de bienestar, positividad y felicidad, recompensando al organismo y consolidando nuestra identificación emocional y afectiva con los colores del equipo, y/o de la Selección argentina, que ha logrado el triunfo en el campo de juego.

En el extremo opuesto, frente a la tristeza, el enojo por una decisión arbitral percibida como injusta o un marcador adverso, el córtex cerebral y las glándulas suprarrenales liberan cortisol. Esta hormona, reconocida clínicamente en la literatura médica como la hormona del estrés, prepara al cuerpo para la lucha o la huida, elevando la presión arterial y la vigilancia del sistema nervioso.

Los hinchas liberan en exceso un combo de dopamina, cortisol y serotonina al mirar cada partido.

En situaciones de alta presión competitiva, el cerebro incrementa considerablemente la secreción de serotonina. Aunque este neurotransmisor es indispensable para que las células nerviosas y el cerebro funcionen de manera óptima, su producción en exceso produce signos y síntomas clínicos negativos que incluyen ansiedad, cuadros depresivos, temblores e incluso, en escenarios de severidad extrema, rigidez muscular, fiebre y convulsiones.

Impacto en el corazón, y el "ejercicio pasivo" del espectador

La excitación emocional derivada de esta activación de las neuronas espejo que te contamos, repercute directamente en el sistema nervioso autónomo generando un aumento significativo en la frecuencia cardíaca y del ritmo respiratorio. La taquicardia transitoria que experimentamos en los momentos culminantes es la respuesta fisiológica de un corazón que bombea sangre como si estuviera corriendo dentro de la cancha.

Un relevante estudio científico publicado en la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine, advierte que la presión emocional aguda que experimentan los fanáticos durante partidos de alta intensidad incrementa de manera sustancial el riesgo de sufrir un ataque cardíaco. Esta reactividad cardiovascular representa una sobrecarga fisiológica considerable para el sistema circulatorio.

La excitación emocional derivada de la activación de las neuronas espejo al ver un partido repercute directamente en el sistema nervioso autónomo generando un aumento significativo en la frecuencia cardíaca y del ritmo respiratorio.
La excitación emocional derivada de la activación de las neuronas espejo al ver un partido repercute directamente en el sistema nervioso autónomo generando un aumento significativo en la frecuencia cardíaca y del ritmo respiratorio.

Es fundamental aclarar que, desde la perspectiva clínica, el partido de fútbol no constituye la causa responsable del ataque cardíaco, sino únicamente el factor desencadenante de un evento que podría haber ocurrido por otra razón en personas con predisposición. Por eso, los cardiólogos recomiendan a los pacientes con complicaciones cardiovasculares consultar con su médico de cabecera para aprender a dominar y controlar adecuadamente sus reacciones de forma anticipada.

Finalmente, esta notable hiperactivación cardiaca y nerviosa explica el profundo cansancio post-partido. Vivir el encuentro equivale, en términos neurofisiológicos, a realizar un deporte solo con verlo; aunque carece del desgaste biomecánico de los futbolistas, el constante subibaja emocional nos mantiene en estado de alerta extrema, explicando por qué terminamos física y mentalmente extenuados luego del pitazo final.

El corazón y el cerebro del hincha en el laboratorio

En Argentina, un país donde la pasión futbolística alcanza niveles superlativos, científicos de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y registros epidemiológicos vinculados al CONICET, han evaluado detenidamente este fenómeno a nivel local.

Estudios argentinos, como los análisis derivados del Registro Argentino de Infarto Agudo de Miocardio (ARGEN-IAM-CONAREC), han documentado variaciones estadísticamente significativas en la incidencia de eventos coronarios agudos durante las fechas en que la Selección argentina disputó encuentros trascendentales de la Copa del Mundo, evidenciando el profundo impacto del distrés psicosocial masivo en la salud pública nacional.

La diferencia entre estrés y distrés:
El estrés es la respuesta de nuestro cuerpo ante un desafío. Se divide en dos tipos: el eustrés (positivo), que es temporal y nos motiva a actuar o mejorar nuestro rendimiento, y el distrés (negativo), que surge cuando nos sentimos desbordados, lo que provoca agotamiento y problemas físicos o mentales.

Investigadores de la Fundación Favaloro y centros cardiovasculares dependientes de universidades nacionales, han constatado que la tensión del espectador genera picos hipertensivos episódicos y disfunción endotelial transitoria. Estos fenómenos hemodinámicos se correlacionan directamente con una mayor liberación adrenérgica y con un tono simpático exacerbado durante las definiciones por penales y partidos eliminatorios.

Como conclusión de estos importantes aportes locales, la medicina cardiovascular argentina enfatiza la necesidad imperiosa de adoptar medidas de prevención y educación en salud comunitaria durante los torneos mundiales. Reconocer las señales de alarma corporal y comprender que el agotamiento cerebral y cardíaco es un evento biológico real, que representa una herramienta indispensable para disfrutar del espectáculo deportivo resguardando la integridad psicofísica.

Qué hacer y qué no hacer mientras está mirando un partido de futbol

Según la Fundación Cardiológica Argentina y el Grupo Cardiológico Boskis, durante un partido es fundamental mantener una hidratación constante con agua ayuda fisiológicamente a modular y reducir los picos de ansiedad.

Evitar alcohol, tabaco, bebidas energizantes y comidas copiosas mientras mirás un partido.

Es recomendable levantarse y caminar periódicamente para descargar la tensión corporal, en lugar de permanecer inmovilizado en el sillón. Asimismo, resulta cardiosaludable gritar los goles y exteriorizar las emociones.

Referencia de la noticia

Ute Wilbert-Lampen, et al.. (2008). Cardiovascular Events during World Cup Soccer.