Temporal histórico en Portugal: vientos de más de 200 km/h, apagones masivos y decenas de municipios en emergencia

La tormenta Kristin batió récords históricos de viento en Portugal, provocó decenas de miles de incidentes, dejó múltiples víctimas, colapsó infraestructuras. Más lluvias torrenciales se esperan en los próximos días.

Los efectos del paso de la borrasca Kristin por Figueiró dos Vinhos. Foto: reproducción Facebook/Amigos de Figueiró dos Vinhos - Meteored España
Los efectos del paso de la borrasca Kristin por Figueiró dos Vinhos. Foto: reproducción Facebook/Amigos de Figueiró dos Vinhos - Meteored España

Hace apenas días el corazón de Portugal fue sacudido por una tormenta de fuerza extraordinaria que reescribió los registros meteorológicos nacionales y dejó una marca profunda en la memoria colectiva. Vientos huracanados que superaron los 200 km/h demolieron techos, arrancaron árboles y provocaron olas gigantescas en la costa atlántica, afectando decenas de municipios y alterando la vida diaria de cientos de miles de personas.

La tormenta Kristin rompió récords históricos al generar vientos de más de 200 km/h y dejar sin electricidad a casi un millón de hogares en Portugal. Al menos 9 personas perdieron la vida.

Las autoridades portuguesas activaron alertas de emergencia y la Protección Civil contabilizó miles de incidentes: desde líneas eléctricas caídas hasta inundaciones repentinas por la lluvia torrencial que acompañó a la borrasca. El Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA) destacó la magnitud del fenómeno y su rápida intensificación antes del impacto.

Según datos recopilados, cerca de un millón de hogares perdieron energía eléctrica en el peor momento, mientras que en España la borrasca se extendió provocando nevadas, cortes de carreteras y alertas por viento intenso en varias regiones, tal como indicó EuroNews.

Un récord absoluto y un devastador saldo humano

Los informes oficiales y múltiples agencias internacionales confirman que Kristin superó tempestades previas como Leslie de 2018. En estaciones meteorológicas de altura se registraron rachas máximas que alcanzaron valores jamás observados en territorio portugués, algunos por encima de los 200 km/h.

La tragedia también tuvo consecuencias humanas muy graves. Diferentes fuentes señalan que al menos nueve personas perdieron la vida en Portugal, víctimas de árboles caídos, desprendimientos y colapsos estructurales, además de múltiples heridos y daños materiales incalculables.

Las autoridades han declarado zonas en estado de calamidad y anunciado paquetes de ayuda para reconstrucción y recuperación económica, movilizando recursos federales y planes especiales de emergencia que buscan devolver la normalidad en regiones todavía afectadas. Para peor es que se esperan nuevas lluvias torrenciales sobre el país.

Kristin en contexto: ¿una tormenta aislada o la señal de un cambio mayor?

Los meteorólogos explican que eventos como esta tormenta forman parte de un patrón más amplio de temporadas de borrascas activas en Europa, donde sistemas sucesivos como Joseph, Ingrid y Kristin han impactado la península en rápida secuencia. Este efecto, conocido como tren de tormentas, ocurre cuando la circulación del chorro polar y las condiciones oceánicas favorecen la formación continua de bajas profundas.

Si bien ningún fenómeno individual puede atribuirse exclusivamente al calentamiento global, las investigaciones más recientes sobre clima y extremos meteorológicos muestran una correlación estadística creciente entre el calentamiento de los océanos y la frecuencia de tormentas intensas, especialmente en invierno en latitudes medias. Las aguas atlánticas más cálidas proporcionan energía y humedad adicionales que alimentan estos sistemas.

Además, la propia dinámica de estas perturbaciones, como la llamada sting jet que intensificó Kristin, sugiere cambios en los patrones atmosféricos que pueden estar vinculados a alteraciones globales más profundas en la circulación atmosférica. Científicos advierten que el riesgo de fenómenos violentos, complejos y costosos crecerá en las próximas décadas si no se toman medidas contundentes de mitigación y adaptación climática.