Tormentas dejan al descubierto huellas humanas de hace 2.000 años… y el mar las borra en 48 horas
Una serie de temporales en la costa británica expuso las marcas humanas y animales en una playa de Angus. El hallazgo, único en Escocia, obligó a arqueólogos a correr contra el viento, la marea y el reloj.

Las tormentas suelen dejar ramas rotas, arena desplazada y alguna que otra foto impactante. Sin embargo, en la costa este de Escocia dejaron algo más interesante: una escena congelada desde hace 2.000 años. En Lunan Bay, una playa amplia y ventosa de la región de Angus, el temporal retiró parte de las dunas y expuso una capa de arcilla marcada con huellas humanas y de animales.
No fue un equipo de arqueólogos el que dio el primer paso, sino dos vecinos que paseaban a sus perros. Ivor Campbell y Jenny Snedden notaron que el daño en las dunas había dejado al descubierto una superficie más compacta. Allí se distinguían marcas claras, con forma de pisadas. Campbell avisó al arqueólogo regional Bruce Mann, que al ver las imágenes entendió que no se trataba de simples irregularidades del terreno.
Sitios de este tipo son extremadamente raros. En el Reino Unido existen registros similares en el estuario del Severn, en Formby (Merseyside) y en Happisburgh (Norfolk). En Escocia no había antecedentes documentados.
Una carrera contra el tiempo
Un equipo de la University of Aberdeen llegó al lugar con urgencia. Las condiciones no ayudaban: ráfagas de más de 88 kilómetros por hora, arena impactando con fuerza y mareas altas que avanzaban sobre el área expuesta. Cada subida del mar se llevaba parte del registro.
La profesora Kate Britton, que encabezó el trabajo, describió el momento como una carrera contra los elementos. El equipo limpió con cuidado la superficie, tomó moldes físicos con yeso adquirido de una tienda de manualidades -no había tiempo de conseguir otro- y capturó imágenes aéreas con drones en breves pausas del viento. También generaron modelos 3D para conservar un registro digital preciso. En menos de 48 horas, el mar arrasó con gran parte del sitio.
“Tuvimos que trabajar con rapidez en las peores condiciones que me ha tocado en un trabajo de campo arqueológico”, explicó la profesora. “El mar subía con fuerza, y cada marea alta arrasaba partes del yacimiento, mientras que la arena arrastrada por el viento lo dañaba simultáneamente. Nos estaban puliendo con chorros de arena, y el yacimiento también, mientras intentábamos limpiarlo, estudiarlo y documentarlo con delicadeza, así que se convirtió en una carrera contra los elementos. Y, en 48 horas, todo el yacimiento quedó destruido.”

En el laboratorio, los investigadores analizaron restos vegetales hallados justo debajo de las huellas. Mediante datación por radiocarbono -una técnica que mide la desintegración del carbono-14 en materia orgánica- determinaron que las marcas tienen alrededor de 2.000 años. Es decir, corresponden al final de la Edad del Hierro, en tiempos de las incursiones romanas en el norte de Britania.
Personas descalzas en un estuario fangoso
El análisis preliminar identificó huellas de ciervos rojos, corzos y otros animales, además de pisadas humanas descalzas. La imagen que surge es concreta: personas y fauna desplazándose sobre barro húmedo en lo que entonces era un estuario.
Hoy, Lunan Bay es una playa arenosa. Hace dos milenios, el paisaje era distinto. Según el doctor William Mills, el sitio no solo registra pasos humanos sino también la transformación del entorno costero. Las huellas sugieren que las personas utilizaban ese ambiente para actividades como la caza de ciervos o la recolección de plantas silvestres, como el hinojo marino.
El profesor Gordon Noble destacó que las fechas coinciden con lo que se conoce sobre la ocupación humana en el cercano valle de Lunan. Pensar que esas pisadas pertenecen a personas que vivieron en la época de las invasiones romanas le da al hallazgo una dimensión histórica concreta, lejos de la abstracción de los números.
Un patrimonio frágil
La historia de este sitio es tan breve como intensa. La tormenta dejó al descubierto las huellas y, pocos días después, el mar las borró. Quedan los moldes, las imágenes 3D y los datos científicos. El terreno, en cambio, volvió a su estado habitual.
Los investigadores advierten que el aumento del nivel del mar y la aceleración de la erosión costera en Escocia incrementan tanto las oportunidades de hallazgos como el riesgo de que desaparezcan antes de poder estudiarlos. Las imágenes obtenidas con drones servirán además como referencia para medir la tasa de erosión en esa parte de la costa y evaluar posibles riesgos para otros sitios.