Video: varias vacas se abren paso entre una gran nevada en Karabük, Turquía

Una nevada de alta intensidad superó el metro de acumulación en pocas horas en el norte de Turquía, dejó caminos rurales intransitables y generó múltiples impactos sobre la ganadería y la actividad productiva.

La imagen se volvió viral por su potencia simbólica y su valor informativo. Varias vacas avanzan con dificultad entre muros de nieve en Karabük, una provincia montañosa del norte de Turquía, tras una nevada extrema que sepultó caminos rurales, campos productivos y accesos a pequeñas aldeas en cuestión de horas.

Según reportes de medios turcos y autoridades locales, la acumulación superó los 100 centímetros en un lapso muy breve, un registro poco frecuente incluso para una región habituada a inviernos rigurosos. La rapidez del fenómeno redujo la visibilidad a mínimos, interrumpió el tránsito y dejó comunidades rurales completamente aisladas.

Desde el punto de vista meteorológico, el episodio fue considerado de alta intensidad por la velocidad y el volumen de acumulación. El ingreso de una masa de aire polar muy fría interactuó con la humedad aportada por el mar Negro, generando bandas de precipitación casi estacionarias que descargaron nieve de forma continua y compacta.

Las temperaturas se mantuvieron persistentemente bajo cero durante todo el evento, lo que impidió cualquier proceso de fusión. Esta combinación explicó por qué, en apenas unas horas, el espesor de nieve superó el metro, un umbral que suele alcanzarse en lapsos mucho más prolongados.

Impacto directo sobre la ganadería

En el ámbito rural, la nevada tuvo efectos que fueron más allá de la dificultad para llegar a tiempo a los animales. La acumulación profunda de nieve bloqueó caminos internos, tapó alambrados y bebederos, dificultó el acceso a corrales y galpones, y alteró de manera abrupta la rutina de alimentación y manejo del ganado.

vacas
La ganadería fue una de las actividades más afectadas por la nevada extrema en Karabük, donde la nieve bloqueó caminos rurales y complicó el manejo del ganado.

A esto se sumó el frío extremo, que incrementó el riesgo de estrés térmico, especialmente en animales jóvenes o debilitados, y obligó a los productores a reforzar refugios y suplementación. En sistemas extensivos, la imposibilidad de mover hacienda, redistribuir forraje o acceder con maquinaria a los campos amplificó el impacto productivo del temporal.

Caminos rurales colapsados y aislamiento de aldeas

La infraestructura vial secundaria fue uno de los puntos más afectados por la nevada histórica. Caminos rurales y rutas provinciales quedaron completamente cubiertos, lo que interrumpió la logística de alimentos, combustible e insumos básicos tanto para la población como para las actividades productivas.

Equipos municipales y provinciales desplegaron maquinaria pesada para despejar accesos prioritarios, aunque la persistencia de la nevada ralentizó las tareas durante las primeras horas. En varias aldeas, el aislamiento se extendió durante buena parte del día, con asistencia focalizada en zonas rurales dispersas.

Las consecuencias sociales también se hicieron sentir con fuerza. Se suspendieron clases, se registraron cortes de energía y se activaron operativos de emergencia para asistir a personas aisladas, en un contexto donde la movilidad quedó severamente limitada por el manto blanco.

Un episodio que vuelve a poner en foco el riesgo climático

Especialistas en clima señalaron que este tipo de episodios, caracterizados por nevadas muy intensas concentradas en lapsos breves, representan uno de los principales desafíos de la creciente variabilidad climática invernal. En regiones como el norte de Turquía, estos eventos extremos tensionan la producción rural, la infraestructura y los sistemas de respuesta ante emergencias.

En Karabük, la prioridad inmediata fue sostener la alimentación y el resguardo del ganado y restablecer accesos básicos en un escenario dominado por la nieve y el frío extremo. Pero el impacto del temporal deja una pregunta abierta: qué tan preparadas están las zonas rurales para responder a nevadas de esta magnitud, un interrogante que vuelve a cobrar fuerza cada vez que el clima irrumpe con eventos de alta intensidad y escaso margen de anticipación.