Descubren cómo usar el Sol para predecir el clima espacial: revolucionario método avisa de tormentas solares y apagones
Un nuevo método desarrollado por científicos permite anticipar con varios años de ventaja la intensidad del próximo ciclo solar. La técnica se basa en un momento clave hasta ahora desconocido en la evolución de la actividad del Sol.

La actividad del Sol sigue un ritmo que, en promedio, se repite cada 11 años. Durante ese período aumentan y disminuyen las manchas solares, cambia la polaridad de su campo magnético y se suceden fenómenos capaces de alterar el entorno espacial de la Tierra. Sin embargo, predecir con precisión cómo será el siguiente ciclo solar siempre representó uno de los grandes desafíos de la física solar.
Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, presentó un nuevo método que promete cambiar ese panorama. La técnica permitiría estimar la intensidad del próximo ciclo solar hasta siete años antes de que alcance su máximo desarrollo, un margen considerablemente mayor que el de las herramientas utilizadas en la actualidad.
Los resultados fueron presentados esta semana durante la Reunión Nacional de Astronomía de la Royal Astronomical Society, celebrada en Birmingham.
Un punto de inflexión que marca el final de los eventos más extremos
La investigación parte de un descubrimiento inesperado. Los científicos comprobaron que los episodios más intensos del llamado clima espacial no desaparecen de forma gradual, como se suponía hasta ahora. En cambio, cesan de manera abrupta en un momento muy específico de cada ciclo solar, al que denominaron "punto de apagado" (switch-off point).
"El Sol no se queda dormido lentamente para luego despertar de manera gradual. Descubrimos que los eventos más extremos del clima espacial simplemente se apagan de forma repentina en un punto concreto de cada ciclo", explicó Sandra Chapman, profesora de Física y directora del Centro de Fusión, Espacio y Astrofísica de la Universidad de Warwick.

A partir de ese hallazgo, el equipo identificó una relación directa entre la cantidad de manchas solares presentes en ese punto de apagado y la intensidad máxima que alcanzará el ciclo siguiente.
Una primera estimación para el Ciclo Solar 26
Aunque el actual Ciclo Solar 25 todavía no llegó a ese momento decisivo, los investigadores realizaron una primera proyección utilizando estimaciones. El resultado sugiere que el futuro Ciclo Solar 26 sería de intensidad moderada, con un número máximo de manchas solares de entre 100 y 120.
Si esta proyección se confirma, el próximo ciclo tendría una actividad similar o incluso algo menor que la registrada durante el Ciclo Solar 25.
No obstante, Chapman advirtió que todavía es pronto para realizar un pronóstico definitivo. Será necesario esperar alrededor de dos años, cuando el ciclo actual alcance el punto de apagado y puedan utilizarse observaciones directas en lugar de estimaciones teóricas. Hasta entonces, sigue siendo posible que el próximo ciclo resulte más intenso o, por el contrario, más débil.
Un "reloj solar" para comprender mejor el comportamiento del Sol
El nuevo sistema de predicción se apoya en un modelo desarrollado anteriormente por Chapman conocido como "sunclock" o "reloj solar". Esta herramienta permite representar los ciclos irregulares del Sol sobre una escala temporal estandarizada, facilitando la comparación entre ciclos de distinta duración.
Gracias a ese enfoque, los investigadores detectaron que existe una fase muy precisa en la que desaparecen los eventos extremos y que ese momento coincide, además, con la consolidación del campo magnético responsable de impulsar el siguiente ciclo solar.
Comprender mejor esa transición podría aportar información clave sobre el funcionamiento del llamado dínamo solar, el mecanismo físico que genera y mantiene el campo magnético del Sol.
Un método que ya superó su primera prueba
La propuesta no solo abre la puerta a pronósticos mucho más anticipados, sino que además ya mostró resultados alentadores. Según el equipo de investigación, el método había anticipado que el actual Ciclo Solar 25 sería más intenso de lo que indicaban numerosos pronósticos elaborados años atrás.

Esa predicción terminó reflejándose en la realidad. Durante 2024, el Sol produjo algunas de las tormentas geomagnéticas más importantes de las últimas dos décadas. Entre el 10 y el 13 de mayo, una enorme región de manchas solares desencadenó una serie de erupciones que provocaron espectaculares auroras visibles en latitudes inusualmente bajas.
Más allá del espectáculo visual, estos episodios ponen de manifiesto la importancia de anticipar el comportamiento del Sol. Las tormentas solares intensas pueden afectar el funcionamiento de satélites, sistemas de navegación, comunicaciones por radio e incluso redes eléctricas, por lo que disponer de varios años adicionales de previsión representa una ventaja significativa para planificar medidas de mitigación y fortalecer la infraestructura tecnológica frente a futuros eventos extremos.