La NASA revela su nuevo plan: construir bases habitables en la Luna para llegar a Marte
El nuevo plan de la NASA es fascinante y revolucionario: construir bases en la Luna como el escalón definitivo para llegar a Marte, marcando el inicio de una era de exploración espacial sin precedentes.

El anuncio llega en forma de comunicado oficial, hecho por el administrador de la NASA, Jared Isaacman, y describe una reorientación técnica: pasar de una exploración lunar más episódica a una presencia sostenida, con una base construida “paso a paso” y apoyada en colaboraciones comerciales e internacionales.
En el evento del pasado 24 de marzo, bautizado como "Ignition", la NASA explicó su nuevo plan, una nueva hoja de ruta que adopta una cultura enfocada primordialmente en acelerar drásticamente los plazos de exploración en el espacio profundo y el establecimiento de una presencia humana sostenida fuera de nuestro planeta.

Para lograrlo, la NASA ha tomado la difícil pero práctica decisión de pausar el desarrollo de la estación espacial orbital Gateway en su forma actual. En su lugar, todos los esfuerzos, recursos y componentes tecnológicos se redirigirán hacia la superficie de nuestro satélite natural, priorizando de forma directa la creación de una infraestructura permanente en el suelo lunar.
Este audaz movimiento no solo busca dominar el entorno lunar, sino que tiene un propósito científico mucho mayor. Al dominar la supervivencia y la logística en la Luna, los ingenieros pondrán a prueba nuevas herramientas y tecnologías, como los sistemas de propulsión eléctrica avanzada, que funcionarán como el trampolín que finalmente nos transporte hacia el planeta rojo.
"Ignition" y el regreso lunar
La idea central es pensar a la Luna como un campo de pruebas, un laboratorio: cada alunizaje aporta capacidad (movilidad, energía, comunicaciones, logística), de modo que la infraestructura se “ensambla” con el tiempo en lugar de depender de una única misión gigante. En términos de ingeniería, eso es una arquitectura por fases: el diseño general que conecta vehículos, cargas útiles, energía y operaciones.
Este proyecto representa un cambio de paradigma en la forma en que la agencia aborda la exploración espacial, pasando de misiones únicas, hechas a medida e infrecuentes, a un enfoque modular y repetible que garantice un progreso constante y verdaderamente escalonado.
La NASA está comprometida a lograr, una vez más, algo que parece imposible: regresar al suelo lunar, construir una base en esa superficie, establecer presencia humana permanente (y llevar a cabo las demás acciones necesarias para garantizar el liderazgo estadounidense en el espacio, desde luego).
Dieron a conocer las recientes actualizaciones del programa Artemis, que incluyen la estandarización de la configuración del cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial), la adición de una misión extra en 2027 y la realización de al menos un alunizaje anual a partir de entonces. Bajo esta arquitectura previamente actualizada, Artemis III, programada para 2027, se centrará en probar sistemas integrados y capacidades operativas en órbita terrestre antes del alunizaje de Artemis IV.

De cara al futuro, más allá de la misión Artemis V, la NASA anunció que comenzará a incorporar más hardware reutilizable y de adquisición comercial para llevar a cabo misiones tripuladas frecuentes y asequibles a la superficie lunar, con el objetivo inicial de realizar aterrizajes cada seis meses, con la posibilidad de aumentar la frecuencia a medida que las capacidades maduren.
Para lograr esta presencia humana permanente en la Luna, la NASA anunció un enfoque por fases para la construcción de una base lunar.
Las tres fases de la base lunar
La construcción de la esperada base lunar no ocurrirá de la noche a la mañana, sino que se desarrollará en tres etapas muy cuidadosas y deliberadas:
Fase uno: “Construir, probar y aprender”
La NASA pasa de misiones puntuales y poco frecuentes a un enfoque modular y repetible. Mediante las entregas del programa CLPS (Servicios Comerciales de Carga Lunar) y el programa LTV (Vehículo de Terreno Lunar), la agencia aumentará el ritmo de la actividad lunar, enviando vehículos exploradores, instrumentos y demostraciones tecnológicas que impulsan la movilidad, la generación de energía (incluidas unidades de calentamiento por radioisótopos y generadores termoeléctricos por radioisótopos), las comunicaciones, la navegación, las operaciones en la superficie y una amplia gama de investigaciones científicas.
We've announced a series of transformative initiatives to achieve America's National Space Policy, reflecting upcoming opportunities for world-changing science and discovery.
— NASA (@NASA) March 24, 2026
Learn more about our plans for the Moon, Mars, and beyond: https://t.co/bc4pf4GPS9 pic.twitter.com/xZa9tBoRXY
Fase dos: “Establecimiento de infraestructura inicial”.
Con la experiencia adquirida en las primeras misiones, la NASA avanza hacia una infraestructura semihabitable y una logística regular. Esta fase respalda las operaciones recurrentes de los astronautas en la superficie e incorpora importantes contribuciones internacionales, incluido el vehículo explorador presurizado de JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial) y, potencialmente, otras cargas útiles científicas, vehículos exploradores y capacidades de infraestructura y transporte de socios.
Fase tres: “Facilitar la presencia humana de larga duración”.
A medida que los sistemas de aterrizaje tripulados (HLS) con capacidad de carga entren en funcionamiento, la NASA proporcionará la infraestructura más pesada necesaria para una presencia humana continua en la Luna, marcando la transición de expediciones periódicas a una base lunar permanente. Esto incluirá los Hábitats Multipropósito (MPH) de la ASI (Agencia Espacial Italiana), el Vehículo Utilitario Lunar de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) y oportunidades para contribuciones adicionales en materia de habitabilidad, movilidad en la superficie y logística.
Próxima parada: Marte y el futuro de la ciencia
Todo este monumental esfuerzo de construcción en la Luna tiene un horizonte definitivo y mucho más lejano: el planeta Marte. La base lunar funcionará, en esencia, como un gigantesco y seguro campo de pruebas. Allí, a tan solo tres días de viaje de la Tierra, los astronautas aprenderán a operar sistemas de soporte vital, extraer recursos locales y lidiar con el aislamiento.
Mientras la base lunar toma forma, la ciencia planetaria no se detiene ni un segundo. En un futuro inmediato, la NASA colaborará activamente para enviar el rover Rosalind Franklin a Marte en 2028, equipado con un avanzado espectrómetro de masas que realizará la búsqueda de materia orgánica más precisa y profunda jamás intentada en el planeta rojo.
Además, la NASA presentó la misión Reactor Espacial 1 Freedom (SR-1 Freedom) con propulsión nuclear para explorar Marte a fines del 2028. La nave integrará un reactor de fisión de 25 kilovatios y transportará hasta 16,800 kilogramos. El vehículo desplegará una flota de helicópteros autónomos para mapear el terreno marciano.
A largo plazo, las expectativas para la humanidad son extraordinarias. Contar con una infraestructura sólida en la Luna facilitará la creación de nuevas estaciones de lanzamiento y reducirá los costos para viajes más lejanos, abriendo literalmente las puertas de nuestro sistema solar a un ecosistema científico y comercial sin fronteras.
El entusiasmo actual en la comunidad científica es verdaderamente enorme. Como señalan los expertos, nos encontramos en la antesala de una nueva edad de oro de la exploración y el descubrimiento. El viejo sueño de ver a seres humanos caminando sobre las arenas rojizas de Marte está hoy, gracias a estos ambiciosos planes lunares, más cerca que nunca de convertirse en realidad.
Referencia de la noticia
"NASA Unveils Initiatives to Achieve America’s National Space Policy". NASA. 24 de marzo de 2026.