Un fenómeno nunca antes visto por los astrónomos: un cometa invierte su rotación en el espacio

Nuevas observaciones del telescopio espacial Hubble revelan que el cometa 41P no solo frenó su rotación tras su paso por el Sol, sino que llegó a invertirla. Un fenómeno nunca antes registrado y que abre interrogantes sobre la vida y evolución de estos cuerpos helados.

Esta representación artística muestra el cometa 41P, un pequeño cometa de la familia de Júpiter, en el momento en que se acercaba al Sol y los gases congelados comenzaron a sublimarse y a expulsar material al espacio. Crédito: Ilustración: NASA, ESA, CSA, Ralf Crawford (STScI)
Esta representación artística muestra el cometa 41P, un pequeño cometa de la familia de Júpiter, en el momento en que se acercaba al Sol y los gases congelados comenzaron a sublimarse y a expulsar material al espacio. Crédito: Ilustración: NASA, ESA, CSA, Ralf Crawford (STScI)

Astrónomos que trabajan con el telescopio espacial Hubble de la NASA detectaron un comportamiento inédito en un pequeño cometa del sistema solar: su rotación se desaceleró de manera abrupta y, poco después, comenzó a girar en sentido contrario.

Se trata de la primera evidencia observada de un cometa que invierte su dirección de giro, un hallazgo que ofrece un vistazo excepcional a la evolución física de estos frágiles cuerpos.

El protagonista es el cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák, conocido simplemente como 41P, que probablemente se originó en el Cinturón de Kuiper. Desde allí, y empujado por la poderosa gravedad de Júpiter, quedó atrapado en una órbita que lo trae al interior del sistema solar cada 5,4 años.

Tras su acercamiento al Sol en 2017, los investigadores comenzaron a notar que algo extraño sucedía. Observaciones realizadas ese año por el observatorio Swift de la NASA mostraron que el cometa rotaba tres veces más lento que apenas unos meses antes, cuando había sido estudiado con el Discovery Channel Telescope en Arizona.

Pero lo más sorprendente llegaría tiempo después.

Un giro dramático detectado por Hubble

Un análisis reciente de imágenes tomadas por el Hubble en diciembre de 2017 reveló que el cometa había acelerado nuevamente, pero no en la forma esperada. Su período de rotación era entonces de unas 14 horas, muy lejos de las 46 a 60 horas medidas por Swift. La explicación más simple, según los autores del estudio, es que el núcleo del cometa casi llegó a detenerse y luego fue obligado a rotar en dirección opuesta por chorros de gas que brotan de su superficie.

El trabajo, publicado en The Astronomical Journal, describe un escenario digno de ciencia ficción, pero completamente posible en estos objetos pequeños y volátiles.

Un núcleo diminuto y temperamental

Las imágenes del Hubble también permitieron medir el tamaño del núcleo del cometa: apenas un kilómetro de diámetro, equivalente a unas tres veces la altura de la Torre Eiffel. Una dimensión tan reducida lo vuelve extremadamente fácil de torcer o desestabilizar.

Cuando un cometa se acerca al Sol, el calor provoca que sus hielos se sublimen y formen chorros de gas y polvo. Estos “geisers” naturales pueden actuar como diminutos propulsores.

Panel izquierdo: composición con integración de 3840 s en TGK. Una barra de escala de 1″ y las direcciones cardinales marcadas se aplican a ambos paneles. Panel derecho: la misma imagen con contornos para resaltar la coma cercana al núcleo. Las flechas de dirección muestran la dirección antisolar (–S) y el vector de velocidad heliocéntrica negativa proyectada (–V). Crédito: The Astronomical Journal (2026). DOI: 10.3847/1538-3881/ae4355
Panel izquierdo: composición con integración de 3840 s en TGK. Una barra de escala de 1″ y las direcciones cardinales marcadas se aplican a ambos paneles. Panel derecho: la misma imagen con contornos para resaltar la coma cercana al núcleo. Las flechas de dirección muestran la dirección antisolar (–S) y el vector de velocidad heliocéntrica negativa proyectada (–V). Crédito: The Astronomical Journal (2026). DOI: 10.3847/1538-3881/ae4355

“Los chorros funcionan como pequeños motores”, explicó David Jewitt, astrónomo de la Universidad de California en Los Ángeles y autor principal del estudio. “Si están distribuidos de manera desigual, pueden modificar de forma drástica la rotación de un cometa, especialmente si es tan pequeño como 41P”.

Así, los chorros comenzaron frenando la rotación original del cometa. Al seguir empujando, terminaron invirtiendo completamente su sentido de giro. “Es como empujar una calesita”, graficó Jewitt. “Si gira en una dirección y empujás en contra, primero la frenás y después lográs que gire para el otro lado”.

Un cuerpo en rápida transformación

El estudio también muestra que la actividad general de 41P disminuyó notablemente en sus últimos regresos. Cuando pasó cerca del Sol en 2001 era inusualmente activo para su tamaño. Para 2017, su producción de gas había caído casi diez veces.

Ese cambio sugiere que la superficie del cometa podría estar evolucionando con rapidez, quizá porque los materiales volátiles cercanos desaparecen o quedan cubiertos por capas aislantes de polvo. En general, las transformaciones en los cometas toman siglos, incluso milenios. Por eso, observar variaciones tan rápidas ofrece una oportunidad excepcional para estudiar su evolución en tiempo real.

Modelos basados en las fuerzas de torsión medidas y en la pérdida de masa indican que, de continuar así, el cometa podría volverse estructuralmente inestable. Un giro demasiado rápido podría fragmentarlo o incluso desintegrarlo. “Creo que este núcleo se autodestruirá muy pronto”, advirtió Jewitt.

Aun así, 41P lleva unos 1.500 años orbitando el Sol en su trayectoria actual.

Un hallazgo escondido en los archivos

El descubrimiento se produjo gracias al vasto archivo del Hubble, que reúne más de tres décadas de datos de misiones astronómicas. Jewitt encontró las observaciones revisando ese repositorio y advirtió que aún no habían sido analizadas.

La política de datos abiertos de la NASA volvió a marcar la diferencia: incluso imágenes tomadas hace años pueden aportar nuevas respuestas. Y, en este caso, permitieron revelar el asombroso caso del cometa que aprendió a girar al revés.

Referencia de la noticia

David Jewitt. Reversal of Spin: Comet 41P/Tuttle–Giacobini–Kresak. AJ 171 229. DOI 10.3847/1538-3881/ae4355