Asteroides, meteoroides, meteoros, meteoritos y estrellas fugaces… ¿cuál es la diferencia entre ellos?

Si no estás familiarizado con estos términos espaciales, es fácil confundirlos. Te contamos en qué se parecen y en qué se diferencian.

Estrella fugaz
Meteoro, meteorito y meteoroide es un mismo elemento cuyo nombre varía dependiendo de su ubicación


Hace unos días, regresó de su misión la sonda espacial Osiris-REx de la NASA, con muestras de la superficie de Bennu, un asteroide de 500 m de diámetro descubierto en 1999 y próximo a la Tierra.

Ya en 2022, la misión espacial Hayabusa 2, de la Agencia Espacial Japonesa, había regresado a nuestro planeta y por primera vez en la historia, con muestras de la superficie de un asteroide, Ryugu, de 900 m de diámetro, también descubierto en 1999 y también próximo a la Tierra.

Tanto Hyabusa 2 como Osiris-REx, tenían como misión recoger esas muestras y traerlas a la Tierra, para analizarlas y poder obtener valiosa información sobre la composición de los asteroides, sobre el origen de la materia orgánica y el agua que pueden haber favorecido la vida en la Tierra.

Antes de estas misiones, sólo podíamos obtener información directa sobre los asteroides, si encontrábamos un meteorito.

El mismo origen

Un asteroide es cualquiera de los cuerpos celestes rocosos más pequeños que un planeta y que orbitan al Sol, la mayoría de ellos concentrados en el anillo situado entre la órbita de Marte y Júpiter llamado “cinturón de asteroides”. De aspecto irregular, su nombre proviene del griego (figura estelar), porque al ser observados con un telescopio se observan como puntos luminosos, similares a una estrella.

Asteroide
Representación digital de un asteroide viajando por el espacio

La importancia de poder estudiar un asteroide radica en que, a diferencia de los planetas, los asteroides no han sufrido transformaciones químicas por los procesos de calentamiento al formarse, y en consecuencia, contienen material sin alterarse que permitirán entender cómo se formaron los planetas del sistema solar.

Si tiene más de 1 metro de diámetro, entonces es un asteroide; si tiene un tamaño de 2 milímetros a 1 metro, es un meteoroide. Si mide menos de 2 mm, se trata de un micrometeoroide.

Los meteoroides son restos más pequeños que un asteroide. La mayoría proviene de ellos, pero también de cometas y en mucha menor medida de la luna de Marte. La atracción que ejerce sobre ellos la gravedad terrestre arrastra de manera permanente a millones de meteoroides que se desintegran al llegar a nuestra atmósfera. Su tamaño es variado, pudiendo ser tan chico como un grano de arena.

Independientemente del tamaño, sólo se los llama meteoroides antes de entrar en la atmósfera terrestre.

Un meteorito no es un meteoro

Si un meteoroide comienza a transitar la atmósfera terrestre, cambia su nombre a meteoro. Cuando entra a la atmósfera, lo hace a la increíble velocidad de 250.000 km/h. La densidad de la atmósfera produce fricción, lo que genera un proceso de combustión dando por resultado un haz de luz que evidencia su trayectoria, el fenómeno luminoso que lo distingue al evaporarse.

Meteoro de Cheliábinsk
El 15 de febrero de 2013 un meteoro de grandes dimensiones iluminó el cielo ruso dejando más de 1.000 heridos.

Pero si el meteoroide transformado en meteoro no se desintegra completamente en la atmósfera, todo o partes de él pueden llegar a la superficie terrestre. Y ahí cambia de nombre a meteorito.

Es decir que es un meteoro cuando atraviesa la atmósfera, y meteorito si lo puedo encontrar.

Una estrella fugaz no es una estrella

La mayoría de la gente llama “estrellas fugaces” a los meteoros, aunque las estrellas fugaces no son estrellas, pero sí fugaces.

Es que la velocidad con la que estos cuerpos extraterrestres entran a la atmósfera de nuestro planeta oscila entre 43.000 a 250.000 km/h, lo que produce el efecto luminoso que las hace confundir con las estrellas verdaderas.

youtube video id=fBLjB5qavxY

Luego, los meteoros se desaceleran usualmente a unos 20 km de altura de la superficie terrestre y bajan su velocidad a menos de 14.400 km/h, con lo que el proceso de combustión por fricción cesa y su resplandor ya no es visible.

La velocidad de una “estrella fugaz” es 6 veces mayor a la velocidad de reentrada de las naves espaciales tripuladas.

Pidiendo un deseo

Desde la Tierra, las estrellas fugaces se aprecian como uno de los espectáculos más maravillosos del cielo nocturno. Esto ha disparado mitos y creencias que les adjudican a los meteoros un significado divino.

Lluvia de estrellas
Las estrellas fugaces son de los espectáculos nocturnos más maravillosos, y que han motivado en el imaginario humano, la creación de mitos y leyendas

En la Antigua Grecia, por ejemplo, el mito indicaba que en el momento en que los dioses observaban atentamente a los mortales, se abría una brecha en el cosmos, de la cual surgían las estrellas fugaces, indicando el momento en que los dioses nos prestan atención.

De ahí la creencia de que si vemos una estrella fugaz, es el momento indicado para pedir un deseo… aunque ahora sepamos que no es una estrella.