Con drones y sensores: así buscan a una de las especies “invisibles” de la Patagonia y que está en peligro de extinción
Un innovador estudio utiliza drones con cámaras térmicas para detectar huemules en zonas remotas de la Patagonia y mejorar el monitoreo de esta especie en peligro.

Hay especies que logran pasar prácticamente inadvertidos, incluso cuando se encuentran merodeando cerca. Y esta característica puede convertirse en un enorme desafío para quienes intentan protegerlos.
En los bosques y montañas de la Patagonia, este es el caso del huemul, uno de los ciervos más amenazados de Sudamérica y una especie que, dado sus hábitos y los ambientes donde vive, resulta extremadamente difícil de monitorear.
A raíz de estas dos características, un equipo integrado por la Administración de Parques Nacionales (APN), el CONICET y WCS Argentina, con apoyo de la Fundación Huilo Huilo de Chile, está probando un equipo de drones equipados con cámaras térmicas, lo que permitiría cambiar la manera de seguir a esta especie.

La primera experiencia se llevó adelante durante el mes de mayo en los parques nacionales Lanín (Neuquén) y Nahuel Huapi (compartido entre Neuquén y Río Negro), con el objetivo de verificar si esta tecnología permite localizar y diferenciar huemules en ambientes donde la observación directa es complicada.
Huemul, el ciervo que casi es un “fantasma” de los Andes
El huemul (Hippocamelus bisulcus) habita exclusivamente en Argentina y Chile, principalmente en bosques andino-patagónicos, matorrales y pastizales subandinos.
Está catalogado como "En Peligro de extinción" por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ya que se estima que quedan apenas entre 1.500 y 2.000 ejemplares en ambos países.

El panorama se torna más desalentador todavía si se tiene en cuenta que, desde la llegada de la colonización europea, su población se habría reducido aproximadamente 99%, mientras que su área de distribución disminuyó cerca de un 50%.
Las principales amenazas del huemul son la pérdida y fragmentación del hábitat, los incendios, la transformación de bosques para ganadería, la caza y la presencia de especies introducidas -como el ciervo colorado europeo-.
En Argentina, el huemul fue declarado Monumento Natural Nacional en 1996, la máxima categoría de protección que puede recibir una especie en el país. Por esto es que su caza y captura se encuentran penados por la ley.
Por qué es tan difícil encontrar un huemul
Los hábitos y los movimientos sigilosos del huemul lo convierten en un animal muy difícil de ser visto, no sólo para visitantes y turistas, sino también para la propia comunidad científica que tiene que trabajar en su preservación. El verdadero desafío pasa a ser entonces encontrarlos y lograr contar los ejemplares.

Sus poblaciones presentan una baja densidad y suelen encontrarse en lugares de difícil acceso. A esto se suma que los bosques y la vegetación dificultan enormemente la observación.
Durante años, los investigadores tuvieron que recurrir principalmente a señales indirectas, como huellas, pelos, marcas en la vegetación, bosteo o astas caídas.
Sin embargo, desde 2006, WCS Argentina y Parques Nacionales comenzaron a utilizar cámaras trampa, con resultados positivos. Y ahora se suma la posibilidad de mirar desde el aire y detectar el calor que emiten los animales.
La cabeza del huemul, la clave
Las cámaras térmicas no funcionan como una cámara convencional. En lugar de depender de la luz visible, captan la radiación infrarroja que emiten los objetos y seres vivos en función de su temperatura.

Aquí surge un dato por demás interesante para los investigadores. Y es que, durante la primera prueba, realizada en el Parque Nacional Lanín, se logró identificar la firma térmica del huemul.
Para ello se trabajó con un ejemplar conocido como “Newenche”, que había cruzado desde Chile hacia Argentina y permanece resguardado hasta encontrar un destino seguro.

Gracias a esta experiencia, los investigadores descubrieron que el cuerpo del huemul no presenta una temperatura uniforme.
En ese sentido, la cabeza es la zona que más calor irradia, mientras que el abundante pelaje funciona como un excelente aislante térmico. Por eso, el resto del cuerpo emite relativamente poco calor y puede confundirse con el entorno.
Precisamente este comportamiento térmico es fundamental para intentar distinguirlo desde un dron.
¡Piedra libre! Drones para encontrar vida entre los árboles
Tras la primera prueba en el Parque Lanín, se llevó adelante una segunda en el área del Parque Nahuel Huapi. Allí se comparó la señal térmica del huemul con la de otras especies presentes en la zona.

Se analizaron liebres europeas, ciervos colorados, ciervos dama y también animales domésticos como vacas y caballos.
Entre los resultados se observó que los drones con sensores térmicos permitieron detectar y diferenciar distintas especies, incluso ejemplares que no eran visibles mediante cámaras ópticas convencionales dado que estaban ocultos entre árboles o bajo la sombra.

En el caso del huemul, la detección fue más compleja, aunque se consiguió reconocer su particular firma térmica.
“Los resultados fueron alentadores”, explicó el gerente regional del programa Cono Sur y Patagonia de WCS, Alejandro Vila. Según señaló, la experiencia podría permitir detectar huemules en ambientes remotos y mejorar las estrategias para conservarlos.

Otro dato que también resultó positivo tiene que ver con que, durante los vuelos, los animales no mostraron signos de estrés asociados a la presencia de los drones.
El optimismo de los investigadores tiene que ver con que la posibilidad de utilizar drones abre una puerta interesante para una especie que vive en lugares donde ingresar a pie puede ser difícil y donde el monitoreo tradicional requiere mucho tiempo y esfuerzo.
Además, permite obtener imágenes de alta resolución y acceder a áreas remotas con una interferencia humana relativamente baja.