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Sucesos históricos: el año sin verano

El 10 de abril de 1815 se registró la mayor erupción de la historia moderna: la del Monte Tambora, en Indonesia. Este hecho, nos muestra cuán fácil es subestimar los impactos que pueden ocurrir con pequeños cambios en el clima terrestre.

Erupción Monte Tambora
La mayor erupción registrada en 10.000 años ocurrió en el siglo XIX: el Monte Tambora, en Indonesia.

Fue tan violenta la explosión, que su sonido se pudo escuchar a más de 2500 km de distancia, la columna eruptiva superó los 40 km de altura y sus efectos alcanzaron dimensión planetaria. La enorme cantidad de cenizas y gases lanzadas a la atmósfera, dieron la vuelta al mundo y eclipsaron la luz del Sol causando un invierno volcánico que persistió por meses.

Esta anomalía climática afectó especialmente al Hemisferio Norte, generando la mayor hambruna del siglo. También fue el disparador de acontecimientos políticos y artísticos que marcaron al siglo XIX.

Hambre y pestes

El frío afectó a los cultivos y causó escasez de alimentos en Europa. Hambre, aumento de la pobreza, inestabilidad política en Francia e Inglaterra, disturbios y saqueos en Alemania y Suiza. Una epidemia de tifus disparada por el clima más frío, desencadenó migraciones masivas fuera del continente.

En China, las lluvias y el frío destruyeron los arrozales causando una gran hambruna que estuvo acompañada por violentos disturbios, enfermedades y migraciones.

En India, el clima frío rompió el ciclo de los monzones que a su vez destruyeron los cultivos. La mala nutrición originó la primera epidemia global de cólera.

El frío arruinó cosechas
La helada quemó las cosechas en pleno verano, ríos y lagos se congelaron. El mundo estaba experimentando una catástrofe climática.

En Estados Unidos, las heladas en pleno verano arruinaron las cosechas, causando migraciones internas. La falta de alimentos y la presión inflacionaria causaron inestabilidad política, a la vez que el impacto en la religión se evidenció en la formación de nuevas sectas.

Todo esto con sólo un enfriamiento de 0.5 ºC en la temperatura media global.

Waterloo y las colonias en América

La Batalla de Waterloo tuvo lugar dos meses después de la erupción del Tambora. Muchos historiadores señalan que las insólitas condiciones lluviosas registradas, atribuidas a la influencia de la erupción, crearon complicaciones para el desplazamiento de las tropas francesas. Esto, sumado a errores estratégicos culminaron en la victoria del ejército aliado y el fin de las Guerras Napoleónicas.

Los problemas sociales y políticos derivados de las hambrunas y enfermedades en Europa, contribuyeron a la relajación de los controles de la Corona sobre las colonias, favoreciendo el proceso revolucionario en América del Sur.

Influencia en el transporte

La escasez de granos y forraje en Europa, supuso un verdadero problema para alimentar a los animales, especialmente a los caballos que eran el principal medio de transporte de la época.

Velocípedo o draisina
Una de las primeras draisinas, antecesoras de la bicicleta.

En 1817 el alemán Karl Drais combinó una montura, dos ruedas metálicas sin pedales y un volante como reemplazo de los equinos. Drais bautizó a su invento como Laufmaschine, o "máquina de correr", aunque se popularizó como "draisina" o velocípedo, el primer esbozo de la bicicleta actual.

Influencia en el arte

La atmósfera de entonces, dominada por las cenizas del Tambora, opacó al Sol creando extraños y maravillosos crepúsculos. Esto sirvió de inspiración a varios artistas, entre ellos el célebre paisajista inglés J.M. William Turner, quien nos dejó una serie de magníficas pinturas que inmortalizaron su aspecto opaco y rojizo.

Mary Shelley y John William Polidori
En una noche del año sin verano, se concibieron dos mitos, las primeras novelas góticas: Frankenstein y El Vampiro.

El frío verano en las islas británicas, motivó al célebre poeta Lord Byron a buscar refugio en la Villa Diodati, a orillas del lago Lemán, en Suiza. Allí estaba, junto a un grupo de amigos, y como el frío los motivaba a no salir de la mansión, se desafiaron a crear la historia más terrorífica posible. Y de ese encierro, el 17 de junio de 1816 vieron la luz “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley, y “El vampiro”, de John Polidori, obra que sirvió de inspiración a Bram Stoker para crear su famoso “Drácula”.