El zonda empieza a despertar

A partir de mayo se incrementa la probabilidad de ocurrencia de este característico viento argentino. Te contamos cuáles son sus principales rasgos y su notable afectación a la vida diaria de las personas.

Christian Garavaglia Christian Garavaglia 01 May 2018 - 04:29 UTC
Zonda alerta vientos rafagas
El Zonda afecta principalmente las provincias de San Juan y Mendoza.

Existen alrededor del mundo distintas cordilleras o cordones montañosos los cuales favorecen la aparición de un característico viento cálido y seco a sotavento de los mismos. Algunos ejemplos son el Fohen de los Alpes Europeos, el chinook de la Cordi­llera Rocallosa en Estados Unidos y Canadá, el berg-wind de  Sudáfrica, y el norwesterly de Nueva Zelanda.

En nuestro país tenemos al viento Zonda. Un viento que suele presentarse en una región próxima a la Cordillera de los Andes y que abarca desde el norte de Neuquén hasta llegar incluso al sur de Bolivia. En la mayoría de los casos este viento “de montaña” se cataloga como “zonda de altura” pero en ocasiones particulares suele alcanzar “el llano” afectando ciudades capitales como San Juan o Mendoza.

Este viento se produce por el ascenso de aire húmedo desde el Océano Pacífico a barlovento de la Cordillera de Los Andes, dejando típicamente precipitaciones del lado chileno y asociado muchas veces a importantes temporales de nieve en alta montaña. Luego, este aire es forzado a descender del lado argentino, y en esta compresión de aire se produce un notorio calentamiento y secamiento del mismo, alcanzando niveles bajos de la atmósfera con altas temperaturas y escasa humedad.

Climatología del zonda

La distribución anual de este fenómeno muestra un máximo en invierno, cuando es más frecuente que sucedan ingresos de potentes frentes fríos a Argentina.  El zonda suele presentarse de manera prefrontal, afectando con fuertes ráfagas de aire caluroso hasta la llegada del aire frío.

La  mayoría de los casos ocurren entre mayo y noviembre y más de la mitad de los eventos se registran entre mayo y agosto. La mayor o menor frecuencia está condicionada a la altura sobre el nivel del mar y a la distancia de la localidad respecto de la cordillera de los Andes.

Suele soplar con mayor frecuencia de tarde, a la hora de la temperatura máxima y con menor frecuencia de madrugada con un mínimo a la hora de salida del sol. El calentamiento diurno influye sobre el aire frío de capas bajas y disminuye su contraste térmico, permitiendo la  irrupción del viento en el llano. En la montaña, inversamente a lo que sucede en el llano, las horas de mayor frecuencia corresponden a los momentos posteriores a la salida del sol. Esto podría ser consecuencia del efecto de la brisa montaña/valle.

Consecuencias del Zonda

Dependiendo del grado de intensidad del evento Zonda, sus consecuencias serán más o menos peligrosas para la vida humana y los bienes. En la mayoría de los casos, los eventos suelen ser no tan intensos, generando un agradable aumento de temperatura en la época fría.

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El zonda en el llano reduce fuertemente la visibilidad, incrementando la probabilidad de accidentes viales.

En eventos más intensos, cuando suele presentarse el zonda en el llano, las ráfagas pueden llegar a grandes centros urbanos con intensidades superiores a los 90 km/h. Bajo estas circunstancias, se demostró estadísticamente que aumentan la cantidad de accidentes viales a la vez que la sequedad del aire que acompañan a estas intensas ráfagas dan condiciones óptimas para la iniciación de incendios.

A nivel salud, las ráfagas del viento Zonda levantan mucho polvo, produciendo afecciones en los ojos y vías respiratorias. Suele estar asociado también a síntomas de languidez, angustia, dolor de cabeza, depresión y falta de coordinación.

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