¿Los autos eléctricos son la solución a la crisis climática o parte de ella? Todo depende…

Muchas veces al buscar soluciones a determinados problemas, nos enfocamos en determinados aspectos sin evaluarlas bajo una mirada holística. Los autos eléctricos son un ejemplo de ello.

Carga eléctrica
Los autos eléctricos no sólo reducen las emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, sino que también mejoran la calidad del aire en las ciudades.

En la década de 1920, la General Motors necesitaba solucionar el problema del traqueteo o pistoneo de los motores de combustión interna para automóviles y aviones que impedía el rendimiento óptimo del motor por falta de la compresión adecuada y generaba su gradual destrucción. Thomas Midgley Jr. fue un ingeniero mecánico de formación que halló en la química la solución a este problema, creando el Ethyl, un aditivo para combustibles que se utilizó en forma masiva en los combustibles para vehículos de todo el mundo, salvando así a la industria automotriz.

Luego de su éxito, Frigidaire, la división electrodomésticos de General Motors, reconocida por haber inventado el refrigerador hogareño, le encargó a Midgley crear un gas que fuese inodoro, atóxico, no corrosivo, estable, no inflamable y que pudiera ser utilizado en forma segura en los refrigeradores, a diferencia de los que se utilizaban por entonces. En 1928, Midgley Jr. presentó el diclorodifluorometano, el primer CFC del mundo que pronto fue comercializado como Freón-12, y utilizado además en equipos de aire acondicionado y en aerosoles.

Por estos dos importantes descubrimientos químicos, Midgley recibió numerosos honores, incluyendo cuatro medallas de la American Chemical Society, su presidencia y la membresía en la Academia Nacional de Ciencias. Pero treinta años después de su muerte, fue considerado el inventor más dañino de la historia, el ser humano más destructivo del planeta y el mejor ejemplo de que el desarrollo, si no es sostenible, no es desarrollo.

Autos eléctricos: ¿héroes o villanos?

El de Thomas Midgley Jr. es un caso paradigmático cuando queremos ejemplificar que la probable solución a un problema termina generando otro. Esto es lo que muchas personas se preguntan si sucederá con los autos eléctricos, ya que si analizamos sólo un aspecto podemos ver que efectivamente su impacto es infinitamente menor que un auto con motor de combustión, pero si analizamos los vehículos eléctricos desde el proceso de fabricación, pasando por su uso y descarte, podemos encontrar que emiten la mitad de uno “normal”, algo que mucha gente desconoce.

Baker electrico
Hacia 1920, en los EE.UU. había unos 15.000 autos eléctricos. Esta foto de Thomas A. Edison frente a un Baker Eléctrico, muy de moda por entonces, representa su interés en la fabricación de estos autos.

NCAP es el Programa de Evaluación de Vehículos Nuevos, por sus siglas en inglés, y es una recomendación del Plan Global de la Década de Acción por la Seguridad Vial de las Naciones Unidas 2011-2020 para evaluar el rendimiento de los nuevos diseños de automóviles frente a diversas amenazas para la seguridad.

Por su parte, Green NCAP promueve el desarrollo de coches limpios, energéticamente eficientes y que causen el menor daño posible al medio ambiente. Su objetivo es mejorar la calidad del aire que respiramos, minimizar el uso de los recursos empleados en el transporte de pasajeros y reducir el calentamiento global.

Para considerar el verdadero impacto ecológico y la sostenibilidad de un automóvil, el vehículo debe verse en el contexto de todo su ciclo de vida.

Según Green NCAP, un auto promedio de combustión interna emite entre 40 y 50 toneladas de CO2, analizando las emisiones desde su fabricación hasta desguace en un periodo de vida de 16 años de circulación; mientras que un auto eléctrico promedio producen entre 20 y 25 toneladas de CO2 para el mismo período.

El periodo de ciclo de vida de un auto comprende desde la extracción de materias primas, la fabricación, distribución, producción de combustibles, recursos de abastecimiento, uso del producto hasta su reciclaje o deposición final.

Haciendo números…

Si analizamos las emisiones de un auto eléctrico promedio, estas son la mitad de CO2 que uno de combustión interna, pero demanda la misma cantidad de energía. Dependiendo del país, un auto a gasolina que circula 15.000 km al año durante 16 años consume 185 MWh de energía y emite 45 toneladas de CO2.

Auto eléctrico
Se calcula que un auto eléctrico debe recorrer casi 22.000 km antes de hacer menos daño al ambiente que un auto a gasolina.

El principal impacto de los autos eléctricos se debe al origen de la electricidad que necesita. Por ejemplo, producir un kWh en España supone generar 154 gramos de CO2. Estos vehículos tienen baterías de 50 o 60 kWh de capacidad que se cargarán miles de veces en esos 16 años, equiparable a seis toneladas de CO2.

Ahora bien, si el vehículo utiliza energías renovables para su carga, el consumo por kWh cae hasta 28 gramos, equivalente a poco más de una tonelada de emisiones en 16 años. Pero si el auto eléctrico se recarga en Polonia, país que casi no cuenta con fuentes de energías renovables, las emisiones ascienden hasta casi 50 toneladas, incluso más que un auto de combustión.

Veredicto

El sector del transporte representa alrededor del 25 % del total de emisiones globales de gases de efecto invernadero. Sólo por ello, reducir las emisiones del sector es vital para mitigar el cambio climático.

Moderno EV
Los vehículos eléctricos son cada vez más populares porque la gente busca formas de reducir su huella de carbono y depender menos de los combustibles fósiles.

Se necesita reducir las emisiones en la fabricación de los vehículos eléctricos, especialmente de las baterías. Y disponer de más generación de energía de fuentes renovables, para recargar los vehículos.

Los autos eléctricos ya tienen menos impacto en el clima que los vehículos con motor a explosión, y esto se puede mejorar. Sin lugar a dudas podemos decir que los autos eléctricos son parte de la solución.