La isla de Capri adopta medidas sin precedentes para frenar el caos turístico este verano
Hay nuevas normas en las calles de la isla italiana. ¿El objetivo? Acabar con las abordajes insistentes en la calle y garantizar una experiencia más tranquila para turistas y residentes.

¿Estás planeando un viaje a Capri este verano? No te preocupes, puede que sean días más tranquilos de lo que piensas. Debido a que es un destino turístico muy popular, la isla italiana suele asociarse con el caos.
Caminar por la calle se convierte en un desafío para los visitantes más tímidos. De hecho, algunos describen estas interacciones como casi acoso, verdaderamente incómodas y frustrantes.
Ahora, la isla italiana ha decidido reforzar el control sobre este comportamiento para que la experiencia de los viajeros sea más agradable. La noticia fue difundida por Euronews.
Todo para que el verano sea más relajante
Tras limitar el tamaño de los grupos turísticos y prohibir a los guías el uso de altavoces y paraguas, se ha introducido una nueva medida. ¿El objetivo? "Reducir las molestias causadas a otros visitantes y residentes", según informa el sitio web de noticias.
Y no es de extrañar. Capri recibe hasta 50.000 visitantes al día durante la temporada alta. Esta cifra supera con creces la población residente, que ronda entre las 13.000 y 15.000 personas.
En Capri está prohibido que los vendedores ambulantes ofrezcan sus servicios a los turistas en la calle
"Sé que hay turistas a quienes, desde que desembarcan del barco hasta que llegan a la entrada del funicular [que conecta el puerto con el pueblo en la parte alta], se les ofrecen más de cinco veces visitas guiadas y restaurantes", declaró el alcalde Paolo Falco a los medios italianos. "Esta insistencia resulta desagradable".
Una nueva ordenanza de las autoridades, actualizada con respecto al año pasado, aborda ahora esta práctica.

"Los operadores comerciales, los propietarios de agencias de servicios turísticos y sus empleados tienen terminantemente prohibido captar clientes mediante métodos intrusivos y persistentes en terrenos públicos o de uso público", reza el texto.
“Comprendemos la necesidad de transmitir un mensaje promocional, pero insistimos en que se haga con la gracia y la elegancia dignas de Capri”, añadió el alcalde.
Con el objetivo de reducir las molestias y restablecer la fluidez en las calles, famosas por su estrechez, la nueva normativa subraya que los turistas en la isla deben poder desplazarse libremente. Esto incluye no ser abordados ni obstaculizados continuamente por operadores económicos que realicen cualquier tipo de intermediación o promoción de bienes y servicios en la vía pública, incluyendo publicidad callejera no solicitada y el uso de folletos, volantes y mapas para tal fin.
Los dueños de negocios que sean sorprendidos acosando a los turistas en espacios públicos se enfrentarán a sanciones económicas que oscilan entre los 25 y los 500 euros.
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