Ríos transparentes y casonas del siglo XVIII: el pueblo de 5.000 habitantes escondido en Córdoba ideal para una escapada
Entre historia colonial, calles empedradas, ríos cristalinos y paisajes serranos, esta localidad del norte cordobés invita a viajar en el tiempo y disfrutar de una escapada diferente.

Hay lugares que, aún en la modernidad, parecen transcurrir en otra época. No porque hayan perdido su vida cotidiana, sino porque lograron conservar una identidad tan fuerte que el paso del tiempo no logró borrar. Villa Tulumba, en el norte de Córdoba (a 150 kilómetros de la capital provincial), es uno de esos rincones.
Este paraje casi oculto, donde viven menos de 5.000 personas, se convierte en un destino ideal para una escapada de tres o cuatro días y donde la historia y la naturaleza dicen "presente" en cada paso que se da en el lugar.
Calles empedradas, antiguas casonas, construcciones coloniales y un entorno de sierras dan vida al cautivante paisaje de Villa Tulumba, que combina un casco histórico colonial con ríos, arroyos, quebrada y senderos. Y que invita a caminar sin apuro y a dejarse llevar por esa sensación del tiempo detenido.
Un pueblo escondido que conserva su pasado colonial y una historia trágica
Recorrer Villa Tulumba permite a los visitantes adentrarse en uno de los capítulos más antiguos de Córdoba. Su casco histórico conserva construcciones que permiten hacerse una idea de cómo era la vida en las antiguas poblaciones de todo el interior argentino.

Entre los puntos más es icónicos, sobresale la Calle Real, vía donde las construcciones antiguas y las veredas irregulares acompañan el recorrido. Lo mismo hacen las casonas de los siglos XVIII y XIX, parte de la identidad del pueblo y que permiten hacer un viaje por la historia.
La antigua casa vinculada a la familia Reynafé es otro de estos íconos en Villa Tulumba. Sobre todo si se tiene en cuenta que es el escenario de uno de los episodios más conocidos y trágicos de la historia argentina.
Villa Tulumba, elegida como uno de los lugares más lindos del mundo
— Córdoba Turismo (@turismocba) November 15, 2024
El certamen Best Tourism Village 2024 acaba de distinguir a Villa Tulumba como uno de los destinos más bonitos del mundo. pic.twitter.com/3vG9wdz71n
Los hermanos José Vicente y Francisco Isidoro Reynafé quedaron relacionados con la conspiración que desembocó en el asesinato del caudillo Facundo Quiroga, ocurrido en 1835 en Barranca Yaco.
Esta historia todavía forma parte de los reiterados relatos que acompañan al visitante durante su recorrido por esta localidad cordobesa. Y que permite descubrir las historias que ocurrieron detrás de las paredes y en la intimidad de Villa Tulumba.
La iglesia colonial que guarda una joya
La Iglesia Nuestra Señora del Rosario es otro de los principales símbolos arquitectónicos, culturales, históricos y religiosos de Villa Tulumba.

En su interior alberga un antiguo tabernáculo de estilo barroco y que durante el siglo XX fue intervenido artísticamente por Martín Santiago, un reconocido pintor que desarrolló buena parte de su obra en Córdoba.
El río y el paisaje que invitan a bajar el ritmo
En las afueras del casco histórico, la naturaleza aporta su magia al entorno de Villa Tulumba. El río Suncho atraviesa el pueblo como una gran arteria que lleva vida y genera espacios para descansar, caminar y disfrutar del paisaje.

También se destaca la Laguna del Molle, sitio donde el agua y la vegetación crean un ambiente agradable para pasar varias horas al aire libre.
Como en la mayoría de las localidades serranas con ríos y arroyos, las márgenes del río Suncho cuentan con espacios para disfrutar de un picnic y que incluyen con mesas y asadores.
En verano, el balneario municipal y los espejos de agua se convierten en puntos de encuentro para vecinos y turistas que buscan refrescarse y distenderse.
Senderos, miradores y una escapada entre sierras
Villa Tulumba también es un sitio soñado para quienes disfrutan del trekking, las caminatas y la exploración en la naturaleza.

Uno de los recorridos más conocidos conduce hacia la Ermita del Cerro, ubicada en una zona elevada al oeste de la localidad. Es una caminata de casi una hora y tiene como recompensa una panorámica imperdible del paisaje del norte cordobés.
Desde las alturas, se puede apreciar y disfrutar de una geografía marcada por las sierras, los campos y los cursos de agua.

También hay recorridos más largos y de mayor complejidad en las inmediaciones de Villa Tulumba-. Caminos rurales y de ripio conectan parajes como Las Juntas (a unos 15 kilómetros de Villa Tulumba), donde vertientes y pequeños cursos de agua en un entorno serrano están listos para ser descubiertos y recibir a los aventureros.
Villa Tulumba seleccionada para representar a Argentina en el concurso "Best Tourism Villages" impulsado por la ONU Turismo.
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El recorrido permite continuar hacia Río Yosoro, El Perchel y Caminiaga, parte de un circuito que permite descubrir una "Córdoba rural" y alejada del ruido.
Puerta de entrada al histórico Cerro Colorado
Otro de los grandes atractivos del norte cordobés aparece al extender la escapada hasta la reserva natural y cultural Cerro Colorado, para la que la Villa Tulumba se convierte en una inmejorable puerta de entrada.

Este sitio reúne paisajes serranos con un patrimonio arqueológico extraordinario y que incluye aleros y paredes rocosas que conservan pinturas rupestres realizadas por pueblos originarios hace siglos.
En definitiva, Villa Tulumba tiene todo para ser más que una escapada de fin de semana. El pueblo funciona como punto de partida para conocer una región donde conviven historia colonial, naturaleza, cultura originaria y paisajes serranos.