7 plantas que crecen en la sombra y son felices en rincones donde el sol no llega

Estas especies no sólo toleran la falta de luz, sino que crecen con fuerza y llenan de verde y textura los rincones más difíciles del jardín.

En la sombra también hay vida: estas plantas crecen rápido y llenan el jardín de volumen y textura.
En la sombra también hay vida: estas plantas crecen rápido y llenan el jardín de volumen y textura.

Hay sectores del jardín donde la luz llega filtrada o directamente no llega. Lugares que parecen condenados a quedar vacíos, llenos de barro, o a sobrevivir apenas con lo justo.

Pero, en realidad, la falta de luz plantea un ecosistema diferente, con otras reglas y otras oportunidades.

El punto es identificar qué especies aprovechan mejor la sombra, porque muchas plantas no sólo toleran la falta de luz sino que la prefieren. Y cuando encuentran suelo fértil, humedad y algo de resguardo, responden bien, crecen rápido y llenan el espacio de toda una gama de colores.

1- Hosta (hosta)

Las Hostas son una de las opciones más seguras para espacios sin sol directo. En viveros se las encuentra simplemente como “hosta”, y es una planta herbácea perenne que rebrota cada año desde un tallo subterráneo, formando matas cada vez más amplias.

Sus hojas grandes y variegadas aportan volumen y orden en sectores de sombra profunda.
Sus hojas grandes y variegadas aportan volumen y orden en sectores de sombra profunda.

Su fuerte está en sus hojas grandes, que pueden ser verdes, azuladas o combinadas con blanco o amarillo. En poco tiempo arman volúmenes densos que llenan visualmente el espacio.

Conviene plantarlas en otoño o a comienzos de la primavera. Arrancan lento, pero una vez instaladas crecen con constancia y pueden ocupar más de medio metro de ancho. Necesitan suelo rico, con buena materia orgánica, y riegos regulares para sostener su desarrollo. El sol directo del verano suele quemar sus hojas.

2- Coleus (coleo)

Sus hojas parecen pintadas. Combinan rojos, verdes, amarillos y tonos oscuros en patrones llamativos. Crece rápido y funciona muy bien tanto en canteros como en macetas.

El coleo suma color intenso en sombra con hojas que parecen pintadas a mano.
El coleo suma color intenso en sombra con hojas que parecen pintadas a mano.

Se planta en primavera, cuando ya no hay riesgo de heladas. En pocos meses puede alcanzar entre 30 y 60 centímetros y formar una planta bien tupida. Necesita suelo fértil y suelto, con riegos frecuentes pero sin exceso. El detalle importante: hay que protegerlo del sol fuerte, que puede decolorar o quemar el follaje.

3- Alegría del hogar (Impatiens)

Es una de las pocas plantas que florece con ganas incluso en sombra, y llena el espacio de colores que van del blanco al rojo intenso. Es ideal para dar vida a rincones apagados.

Flores constantes y colores vivos incluso en rincones con muy poca luz.
Flores constantes y colores vivos incluso en rincones con muy poca luz.

Crece rápido y en pocas semanas cubre canteros o macetas, sin levantar mucha altura pero expandiéndose bien. Necesita suelo húmedo y buen drenaje, y algo de aireación para evitar hongos, sobre todo en veranos húmedos.

4- Astilbe

La astilbe suma altura y movimiento. Sus hojas, parecidas a las de un helecho, son atractivas por sí solas, pero en verano aparecen flores en forma de pluma, en tonos blancos, rosados o rojizos.

Sus plumas florales elevan la altura del cantero y aportan movimiento en sombra.
Sus plumas florales elevan la altura del cantero y aportan movimiento en sombra.

Se planta a fines del invierno o en primavera. Si el suelo está bien nutrido y no le falta agua, crece con rapidez y puede superar el metro de altura. Tolera muy bien la sombra, pero no la sequía: necesita riegos constantes para sostener su desarrollo, especialmente en días calurosos.

5 Dryopteris erythrosora (helecho de otoño)

El helecho de otoño aporta cambios de color. Sus brotes nuevos salen con tonos cobrizos antes de volverse verdes, lo que le da dinamismo al jardín sin necesidad de flores.

Follaje cambiante que suma textura y tonos cobrizos en sectores sombríos.
Follaje cambiante que suma textura y tonos cobrizos en sectores sombríos.

Se adapta muy bien al clima templado y se planta en otoño o primavera. Forma matas de tamaño medio, entre 40 y 60 centímetros, y se expande si tiene condiciones estables. Necesita sombra, suelo rico y humedad constante. No es exigente, pero sí agradece cierta regularidad en los cuidados.

6- Heuchera

La heuchera no tiene flores, pero igual suma color. Sus hojas, con forma lobulada, aparecen en tonos que van del verde claro al bordó oscuro, muchas veces con vetas que resaltan.

Hojas de colores profundos que destacan sin necesidad de flores.
Hojas de colores profundos que destacan sin necesidad de flores.

Se planta en otoño o primavera y forma matas compactas de unos 30 a 40 centímetros. Tolera bien el clima de la región y se adapta a sombra parcial, donde sus colores se ven mejor. Necesita suelo drenado y riegos moderados, sin excesos.

7- Monedita ( Lysimachia nummularia)

Para cubrir el suelo rápido, la monedita es difícil de superar. Sus hojas pequeñas y redondeadas forman una alfombra verde brillante que avanza con bastante rapidez y ayuda a controlar malezas.

Cobertura rastrera que forma alfombras verdes y densas en poco tiempo.
Cobertura rastrera que forma alfombras verdes y densas en poco tiempo.

Se planta en primavera y crece con fuerza durante los meses cálidos. No gana altura, pero se expande lateralmente con facilidad. Prefiere suelos húmedos y sombra parcial. Justamente por su crecimiento vigoroso, conviene mantenerla a raya para que no invada otros sectores.

Cuando estas plantas encuentran su lugar, el jardín cambia de tono y lo que parecía un problema termina siendo, sin mucho esfuerzo, uno de los espacios más logrados.

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