Bueno, bonito y barato: guía fácil para multiplicar malvones en casa y llenar la primavera de color

El malvón nunca pasa de moda y la primavera es la mejor época para multiplicarlo. Paso a paso para conseguir nuevas plantas y llenar de color el patio o el balcón.

Resistencia y color, atributos que hacen del malvón un clásico de exterior.
Resistencia y color, atributos que hacen del malvón un clásico de exterior.

El malvón es noble: resiste todo tipo de descuidos y, con mínimas condiciones, regala flores durante gran parte del año. Por eso, es uno de esos clásicos de los patios, de esas plantas que pueden pasar de una generación a otra y siempre encuentran un lugar en casa.

Pero hay algo más que lo vuelve irresistible: es muy fácil de multiplicar. No necesitás comprar semillas ni gastar dinero en nuevos plantines.

Podes crear combinaciones de colores para vestir patios y terrazas.
Podes crear combinaciones de colores para vestir patios y terrazas.

A partir de una planta adulta y saludable podés obtener varios ejemplares mediante esquejes, una técnica sencilla que consiste en hacer crecer una nueva planta a partir de un fragmento de tallo.

Además, tiene una ventaja: las nuevas plantas conservan las características de la planta madre, incluido el color y la forma de sus flores.

Cuándo conviene multiplicar los malvones

La primavera y el verano son las mejores épocas para hacerlo. Durante estos meses, las temperaturas y la mayor disponibilidad de luz favorecen el crecimiento y ayudan a que los esquejes desarrollen raíces.

Los malvones prosperan a pleno sol y toleran bien la falta de agua.
Los malvones prosperan a pleno sol y toleran bien la falta de agua.

También podés intentarlo a comienzos del otoño, siempre que todavía haya temperaturas templadas. En cambio, es preferible evitar los períodos de frío intenso, porque el crecimiento se vuelve más lento y el enraizamiento puede demorar bastante más.

Cómo multiplicar malvones por esquejes, paso a paso

Antes de empezar, elegí una planta madre sana y vigorosa, sin señales de enfermedades ni insectos. Lo ideal es cortar tallos firmes, pero que todavía no estén completamente leñosos.

1. Buscá ramas sanas de 8 a 10 centímetros en las puntas de la planta, preferentemente que no tengan flores. Hacé el corte un milímetro por debajo del nudo —el abultamiento o "nudo" donde nace una hoja—, porque es en esa zona exacta donde se concentran las células que forman las raíces.

Conviene retirar las hojas inferiores y las flores para que la planta concentre su energía en enraizar.
Conviene retirar las hojas inferiores y las flores para que la planta concentre su energía en enraizar.

2. Preparar los esquejes. Retirá las hojas de la parte inferior para que no queden enterradas. Conservá dos o tres hojas en la parte superior. Si la rama tiene flores o botones florales, cortalos por completo: la flor consume demasiada agua y nutrientes, y el esqueje necesita concentrar toda su fuerza únicamente en emitir raíces.

3. Dejá secar el corte. Este paso es sencillo, pero conviene no saltearlo. Apoyá los esquejes en un lugar seco, ventilado y protegido del sol directo durante unas horas. Así, la superficie del corte puede cicatrizar y disminuye el riesgo de pudrición.

4. Prepará una maceta y plantalos. Elegí recipientes pequeños con agujeros de drenaje y llenalos con un sustrato liviano y aireado. Podés incorporar perlita o arena gruesa para mejorar el drenaje. Enterrá la parte inferior del tallo lo suficiente como para que quede firme.

Un tallo firme y libre de enfermedades garantiza un desarrollo radicular saludable.
Un tallo firme y libre de enfermedades garantiza un desarrollo radicular saludable.

5. Buscales un buen lugar. Ubicá las macetas en un sitio luminoso, pero sin sol directo intenso. Regá un poco para mantener el sustrato apenas húmedo. Recordá que el exceso de agua es uno de los principales enemigos de los esquejes.

¿Cuánto tardan en echar raíces y crecer?

Acá viene la parte que requiere un poquito de paciencia. Los esquejes de malvón suelen desarrollar sus primeras raíces en unas 3 a 4 semanas. Si las temperaturas son bajas, reciben poca luz o las condiciones no son las mejores, el proceso puede extenderse hasta las 6 u 8 semanas.

Una buena señal es que empiecen a aparecer hojas nuevas. También podés comprobar con mucha suavidad si el esqueje ofrece resistencia al moverlo ligeramente. Si está bien sujeto, probablemente ya tenga raíces, aunque lo mejor es no tirar de él para comprobarlo.

Una buena exposición solar garantiza una producción continua de flores de tonos intensos.
Una buena exposición solar garantiza una producción continua de flores de tonos intensos.

Cuando el sistema de raíces esté desarrollado, llega el momento de pasar cada ejemplar a una maceta individual, con sustrato para plantas de exterior y buen drenaje.

El crecimiento de la parte aérea será progresivo. Durante las semanas siguientes aparecerán nuevos tallos y hojas. En unos pocos meses podés tener una planta joven y robusta.

Los cuidados para que crezcan fuertes y frondosos

Una vez que los esquejes echaron raíces, cuidarlos no tiene demasiados secretos. Los malvones necesitan buena luminosidad y agradecen varias horas de sol directo, siempre que estén adaptados a esa exposición.

Con el riego, la regla es bastante simple: mejor quedarse un poco corto que pasarse. Esperá a que la superficie del sustrato comience a secarse antes de volver a regar y evitá dejar agua acumulada en los platos de las macetas.

Cuando las plantas tengan varios tallos y hojas, podés despuntar las puntas de crecimiento para estimular la ramificación. Así conseguirás ejemplares más compactos y frondosos, con más ramas capaces de producir flores.

Con unos pocos tallos, una maceta y algo de paciencia, podés multiplicar tus malvones y conseguir nuevas plantas sin gastar de más. Una manera fácil y económica de sumar flores, renovar el balcón o el jardín y, por qué no, compartir algunos plantines con familiares y amigos.