Mulchfest: el festival de Nueva York que le da una segunda oportunidad a los árboles de Navidad
Una tradición que nació en 1988 por iniciativa de un grupo de vecinos en Brooklyn, hoy es una política pública que define el inicio del año en una de las ciudades más grandes del mundo.

Mientras en Argentina es común decorar en diciembre un árbol de plástico que se guarda y reutiliza año tras año, en Estados Unidos -y especialmente en Nueva York- la tradición navideña gira en torno a los árboles naturales. Cada año, millones de familias estadounidenses compran pinos y abetos vivos, una costumbre con raíces europeas que contrasta con la preferencia latinoamericana por las opciones sintéticas. Pero ¿qué pasa con estos árboles cuando termina la temporada festiva?
La respuesta neoyorquina es el Mulchfest, un programa de reciclaje masivo que convierte los árboles de Navidad en mantillo orgánico para nutrir los parques de la ciudad. Este año, el festival se celebra durante el fin de semana del 10 y 11 de enero.
Una tradición con raíces naturales
En Estados Unidos, la venta de árboles naturales es un negocio importante. Según la National Christmas Tree Association, entre 25 y 30 millones de árboles reales se venden cada temporada, muchos provenientes de plantaciones forestales sostenibles. Los neoyorquinos los adquieren en viveros, mercados temporales e incluso supermercados, con precios que varían según tamaño y especie.
Dont toss your Christmas treerecycle it the green way! Bring it to a MulchFest chipping site for free chipping and a bag of mulch. January 1011, 10am2pm. DeWitt Clinton, Union Sq, Washington Sq and more: https://t.co/ZggEBTJwWV pic.twitter.com/d3rIgd6Dex
— Erik Bottcher (@ebottcher) January 7, 2026
El Departamento de Saneamiento de Nueva York ha establecido el compostaje de árboles como obligatorio. Los residentes deben retirar todas las decoraciones, adornos y soportes, y colocar los árboles en la vereda durante su día semanal de compostaje. También pueden llevarlos a puntos de recogida específicos, donde presencian en vivo cómo son triturados durante el Mulchfest.
Cuando un árbol de Navidad llega al Mulchfest, su viaje no termina: es triturado para convertirse en mantillo (o "mulch" en inglés). El mantillo es una capa protectora de astillas de madera y hojas que se esparce sobre el suelo de parques y jardines. Sirve como un abono natural que, lejos de ser un simple relleno, cumple funciones vitales: conserva la humedad de la tierra, protege las raíces de plantas y árboles del frío extremo, inhibe el crecimiento de malas hierbas y, al descomponerse lentamente, enriquece el suelo con nutrientes esenciales.
Give your holiday tree a second life! Dec 26Jan 11, drop off your tree at the 3rd St, Lincoln Rd, or Park Circle entrances of Prospect Park. Then join us Jan 1011 with @nycparks & @PkSLCivCouncil for Mulchfestwhere trees become eco-friendly mulch. https://t.co/rMfpOwjGhG pic.twitter.com/LJ83Ctx5WD
— Prospect Park (@prospect_park) December 26, 2025
Así, lo que fue el centro de las fiestas en un hogar se transforma en un escudo nutritivo que ayuda a que nuevos árboles y plantas florezcan en la ciudad, cerrando un ciclo ecológico en pleno asfalto. El año pasado, la ciudad recicló más de 52.000 árboles, transformándolos en mantillo que protege las raíces de otras plantas, retiene humedad y reduce la erosión.
Participación ciudadana y educación ambiental
"Me gusta la idea de que mi árbol de Navidad se convierta en mantillo. Que tenga una segunda vida", explica Lauren Gentry, una neoyorquina que acaba de depositar su árbol en el montículo del parque. Para muchos, el proceso implica logística: bajar el árbol por escaleras, transportarlo hasta un punto de recolección. Para otros, existe incluso un servicio privado: empresas como NYC Trees cobran hasta $500 por la instalación, recogida y transporte para reciclaje, un negocio que mueve millones durante la temporada.
Nueva York apuesta por lo natural con un plan de fin de vida ecológico. El Mulchfest demuestra cómo las grandes ciudades pueden implementar soluciones circulares para residuos estacionales. Más allá del reciclaje, el programa reduce la huella de carbono cuando los árboles que crecieron en plantaciones retornan como nutrientes al ecosistema y educa sobre el compostaje y la gestión responsable de residuos orgánicos.