Con limón, romero y laurel: cinco trucos para perfumar tu casa con ingredientes que casi siempre terminan en la basura
Muchos ingredientes todavía conservan un intenso perfume. Con unos minutos de preparación pueden convertirse en una forma sencilla aromatizar los ambientes del hogar.

Pelás una naranja, exprimís un limón o cortás unas ramas de romero para cocinar. Un rato después, las cáscaras y las hojas terminan en la basura. Sin embargo, esos restos todavía conservan una cualidad que vale la pena aprovechar: su aroma.
Las aromáticas y los cítricos almacenan en sus hojas, flores o cáscaras pequeñas cantidades de compuestos volátiles. Son las moléculas que les dan su perfume característico y que, al calentarse suavemente o entrar en contacto con el vapor de agua, se liberan con mayor facilidad.
El resultado es una fragancia natural, sutil y pasajera, capaz de hacer más agradable cualquier ambiente de la casa. Con ingredientes fáciles de conseguir, es posible preparar aromatizantes caseros sin recurrir a aerosoles o difusores eléctricos.
Cinco combinaciones naturales para tu hogar
Limón, canela y clavo de olor: la mayor parte del perfume del limón está en su cáscara. Al combinarla con una rama de canela y cuatro o cinco clavos de olor en una olla a fuego muy bajo, el vapor transporta una fragancia fresca con un fondo dulce, ideal para livings, comedores o cocinas.

Naranja y romero: las notas dulces de la naranja equilibran el perfume intenso del romero. Solo hacen falta las cáscaras de una naranja y dos o tres ramitas frescas. A medida que el agua se calienta, ambas fragancias se mezclan sin llegar a ser invasivas. (Tip: si el romero es recién cortado, el perfume será más intenso).
Eucalipto: sus hojas contienen aceites que se liberan lentamente incluso sin necesidad de cocinarlas; un ramo fresco en un florero puede aromatizar durante varios días.
Si buscás un efecto más rápido, colocá algunas ramas en un recipiente con agua recién hervida para que el vapor acelere el proceso.

Menta y limón (Ideal para baños y cocinas): la menta desprende su perfume cuando sus hojas se rompen o se aplastan ligeramente. Combinada con cáscaras de limón, ofrece una fragancia limpia y vibrante, ideal para los ambientes más pequeños de la casa.
Laurel y naranja: el laurel suele quedarse en el frasco de las especias hasta que llega el momento de un guiso, pero sus hojas secas o frescas contienen aceites espectaculares. Al juntarlas con cáscaras de naranja y agua caliente, desprenden un perfume sofisticado y profundo.
Cómo preparar estas mezclas sin complicarse
La forma más sencilla consiste en colocar los ingredientes en una olla con suficiente agua y mantenerla a fuego muy bajo. El objetivo no es hervir vigorosamente, sino permitir que el calor libere poco a poco los compuestos aromáticos.
Si no querés encender la cocina, también podés colocar los ingredientes en un recipiente resistente al calor y cubrirlos con agua recién hervida. El aroma será menos intenso y durará menos tiempo, pero alcanza para perfumar ambientes pequeños.

En ambos casos conviene utilizar ingredientes frescos siempre que sea posible y renovar la mezcla cuando el perfume disminuya.
Estos aromatizantes regalan una fragancia natural. Su intensidad dependerá del tamaño del ambiente, la ventilación y la cantidad de ingredientes. Si se preparan sobre la cocina, nunca deben dejarse sin supervisión y es importante controlar que la olla conserve agua suficiente durante todo el proceso.
La próxima vez que exprimas un limón o peles una naranja, quizá valga la pena cambiar un hábito. Unas ramas de romero, algunas hojas de eucalipto o unas pocas especias pueden convertirse, durante un rato, en una forma simple y económica de hacer que la casa huela bien sin necesidad de recurrir a aerosoles o perfumes sintéticos.